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La incipiente actividad turística de Brumadinho desaparece tras la catástrofe de la represa

Por Agencia Télam

29-01-2019 06:00

La actividad turística de Brumadinho, que se caracterizaba por actividades de naturaleza, gastronomía y visitas a su museo Inhotim, fue condenada a desaparecer tras la avalancha causada por la rotura de una represa que arrasó esta localidad del estado brasileño de Mina Gerais.

El turismo era una industria incipiente, una reciente fuentes de ingresos que tendía reducir la dependencia del pueblo de la actividad minera, aunque muchos de los clientes en el sector estaban vinculados a la empresa Vale, constructora de la represa destruida.

Un despacho de Efe señala que tras la catástrofe, el pesimismo alcanza a todos los partícipes de las propuestas turísticas, hotelería y gastronomía de Brumadinho, que había aumentado un 65% el ingreso de visitantes extranjeros en 2017.

En los alrededores de esta localidad de unos 33.000 habitantes hay cascadas, ríos aptos para baño y rutas de senderismo, que se ofrecían al turista junto a una singular gastronomía propia de Minas Gerais.

Pero su mayor atractivo es el museo Inhotim, considerado el mayor centro cultural de arte contemporáneo al aire libre de Latinoamérica y mas de 500 obras de artistas de renombre internacional, que fue evacuado de urgencia después de que colapsara la represa, aunque con posibilidad de reabrir en esta semana.

No obstante, fuentes del sector turístico coinciden en que ya nadie visitará un destino considerado ahora de riesgo, en el que se puede romper una represa.

a asesoría del museo.

Leonardo Esteves, director de la agencia de viajes Brumatur, fundada hace seis años, dijo a Efe que la tragedia llega en un momento en el que había "señales claras de que volvería el crecimiento", tras la profunda crisis económica de 2015 y 2016.

Esteves, cuya agencia organiza viajes al extranjero para los vecinos de la región, muchos de los cuales trabajaban en Vale, añadió: "No estoy queriendo ni proyectar cómo serán los próximos años, porque si me paro a pensar, las previsiones serán horribles".

Las primeras cancelaciones de viajes desde la catástrofe ya se manifestaron en otras agencias, comentó Esteves, y advirtió que "por ahora, no conseguimos medir el tamaño del estrago, pero ya está a la vista". (Télam)