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Comandada por niños, Tumbaya se convirtió nuevamente en la República de Santa Anita

Por Agencia Télam

27-07-2019 04:45

Una singular celebración se apoderó hoy nuevamente del poblado quebradeño de Tumbaya, donde año a año toma vida la "República de Santa Anita", feria en la que todo es miniatura y se recrean las distintas instituciones de un Estado, que es comandado por niños.

En honor a la abuela de Jesús, el evento convoca a pobladores y turistas que deben inicialmente cambiar su dinero por pequeños billetes, además de tramitar un nuevo documento con su nombre real en diminutivo, según contó a Télam la presidenta de la República de Santa Anita, Aylin Suárez, de 10 años.

"Si no cumplen con eso, tienen que ir a la cárcel y deben pagar una multa de 10 pesos para poder salir", agregó Aylin, que asiste al quinto grado de la escuela del poblado y junto a otros niños de su misma edad, que ofician de policías, controlaban que todo se cumpla de acuerdo con las reglas.

Este año, en su 16º edición, la feria abrió sus puertas desde las 9, en un predio a cielo abierto a la vera de la Ruta Nacional 9.

"No importa el estado civil que tengan afuera, una vez adentro todos pasan a ser solteros y se pueden casar", dijo a Télam el cura de la República de Santa Anita quien es conocido como Roberto Galán, en honor al presentador televisivo que unió decenas de parejas.

El párroco, que en su vida cotidiana es un vendedor del pueblo y lleva unos doce años al frente de la iglesia de Santa Anita, calculó que en cada evento celebra entre unas 20 y 30 alianzas matrimoniales, además de realizar bautizos y bendecir a personas u objetos con la protección de Dios y de Santa Anita.

Respecto de los casamientos, contó que le tocó unir a "muchos jujeños y también turistas, como ser de Córdoba, Tucumán y Buenos Aires, inclusive a una pareja de franceses, que llegaron a emocionarse hasta las lágrimas".

La ceremonia se cumple en una pequeña casilla que simula una iglesia, ante la imagen de Santa Anita y cumpliendo con los pasos que hacen al ritual matrimonial, con la entrega de anillos, cirios y la libreta de matrimonio. Al cierre, los recién casados bailan el vals y se les entrega una torta.

Por otro lado, quienes llegan al pueblo quebradeño, situado a unos 48 kilómetros de la capital provincial, pueden adquirir recuerdos en miniatura, artesanías, preparados como licores y, a su vez, disfrutar de platos de comida regional y de grupos folclóricos.

Asado de cordero, guaschalocro, tamales, humitas y empanadas fueron algunas de las alternativas más sobresalientes a la hora del almuerzo, mientras que para la merienda, y ya cerrando el evento, la gente disfrutó de preparaciones dulces, como empanadillas de dulce de cayote y api - bebida caliente a base de maíz morado-.

La singular feria forma parte de una propuesta impulsada por la Comisión Municipal de Tumbaya, y también incluyó un acto protocolar con la participación de autoridades provinciales y del poblado. (Télam)