sociedad

Unos 800 niños y adolescentes que residen en hogares pasan las fiestas con familias transitorias

Por Agencia Télam

30-12-2018 06:15

En la ciudad de Buenos Aires hay 800 niños y adolescentes que viven en hogares de convivencias, una institución acompañada por familias transitorias que en esta época de celebración del Año Nuevo reciben a los chicos en sus casas y mesas festivas.

"La mayoría de estos 800 chicos tienen más de cinco años o son grupos de hermanos", contó Karina Leguizamón, presidenta del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del gobierno de Buenos Aires.

De este organismo depende el programa Abrazar que "selecciona un referente afectivo con el objetivo de sumar vínculos significativos en la vida de cada chico", dijo en una entrevista con Télam,

Leguizamón destacó que la iniciativa apunta a que se "trascienda la transitoriedad del alojamiento institucional, sea porque el niño regrese con su familia de origen, egrese con una familia adoptiva o lo haga a través de un proyecto de egreso autónomo al cumplir su mayoría de edad".

Las personas que se inscriben en el programa no pueden adoptar a los niños que acompañan durante su estadía en hogares.

El rol de estas personas "es posibilitar que los niños, niñas y adolescentes posean un apoyo referencial significativo, que los acompañe durante el tiempo que vivan en estos espacios".

Lucas, de 8 años, vive en un hogar con sus cuatro hermanos. Este 24 de diciembre pasó su segunda Navidad con Victoria y su familia, una mujer de 53 años con tres hijos adultos, que ya fue referente de otros dos niños.

"El año pasado lo llevamos a ver a Papá Noel, le dejó una carta, cenamos en familia, abrió los regalos. Nunca había tenido la experiencia de la Navidad", contó Victoria a Télam.

Este año el niño ya tenía claro qué regalo quería, qué era un festejo y recibió una pista de autos, entre muchos otros obsequios.

Lucas es amigo de Lucio, otro niño que esta familia acogió hasta que fue adoptado y que sigue en contacto con ellos "A veces coinciden en casa, se quieren mucho", compartió Victoria.

Para Maia de 5 años y su hermana Mariana de 9, estas fiestas fueron especiales porque se quedaron a pasar el fin de semana de Navidad, por primera vez, en casa de su referente, Florencia.

Ella tiene 29, vive con su esposo y su hijo de 4.

"Hace cuatro meses que estamos en Abrazar y somos referentes de las nenas. La Nochebuena fue hermosa. Estaban mis padres, hermanos, abuelos. Ellas fueron una más de la familia. Hicieron su carta para Papa Noel y recibieron sus regalos", relató la mujer a Télam.

Marina tuvo su valija con maquillajes artísticos y Maia su mochila con carro para estrenar el año que viene cuando comience la escuela.

"Ahora las esperamos para festejar el inicio del nuevo año", resaltó Florencia.

Quienes son referentes afectivos pueden "pasear el fin de semana, ayudar con la tarea, conocer a sus amigos, desarrollar una actividad o deporte juntos, acompañarlo al médico, incentivarlo a pensarse en el futuro, conocer su historia, orientarlo sobre sus posibilidades para después del egreso, acompañarlo, escucharlo, motivarlo, devolverle su singularidad", destacó Leguizamón.

Estas personas deben ser mayores de edad, hacer un curso de capacitación y son evaluadas por un equipo del organismo.

Y la presidenta del Consejo hizo un pedido especial para el 2019 "Hay muchos chicos viviendo en hogares para los que no encontramos aún referentes afectivos, sobre todo en el caso de adolescentes o niños con algún tipo de discapacidad. Para estos chicos, como sucede con cualquier niño, contar con adultos que los acompañen de cerca, genera una diferencia fundamental en sus vidas". (Télam)