sociedad

Unos 50 voluntarios colaboran en el Centro de Aislamiento de Berisso

Por Agencia Télam

13-06-2020 01:00

Unos 50 hombres y mujeres colaboran activamente en el Centro de Aislamiento de la ciudad de Berisso, que aloja ya a nueve enfermos de coronavirus.

Se trata de jóvenes de entre 18 y 30 años que respondieron a la convocatoria que el municipio de Berisso hizo en sus redes sociales y se ocupan de preparar la comida de los pacientes y del personal de la Salud; además de realizar tareas administrativas y tareas de limpieza.

La nutricionista Luciana Marchionni es la encargada de diseñar los menúes saludables que se preparan para los enfermos y el personal sanitario.

"Preparamos 20 porciones diarias", explicó a Télam la nutricionista, que también supervisa que se cumpla un riguroso protocolo en la elaboración de las comidas.

Marchionni remarcó que "a la cocina no entra nadie más que los dos voluntarios que, en turnos rotatorios, se ocupan de cocinar".

Danila Jacobo es una de las voluntarias y contó a esta agencia: "Vi la convocatoria en Facebook y me anoté, nunca había hecho voluntariado pero no lo dudé, uno sabe que puede ayudar y que cuenta con los medios para hacerlo y a la vez estar protegidos".

"Fuimos capacitados por un infectólogo y tuvimos otra capacitación en manipulación de alimentos, luego dimos un examen", relató.

La mujer explicó que algunos que se habían anotado como voluntarios "se bajaron, por ahí les dio miedo; a mi mamá le costó entender que no iba a tener contacto con los pacientes, estamos solos en la cocina y no vamos al sector de los pacientes", aclaró.

A su lado está el otro voluntario que comparte turno con ella, Francisco Leiva, que explicó: "Yo había hecho trabajos barriales antes, pero nada como esto y, cuando vi en el Instagram de la municipalidad que necesitaban voluntarios, sentí que debía ayudar a esta gente que la está pasando mal, no es fácil estar encerrado sin ver a nadie, sentí que lo mínimo que podía hacer era dar una mano".

Danila y Francisco cocinan en ollas enormes y relucientes y luego sirven las porciones en recipientes descartables que envuelven en papel film y colocan en grandes bandejas, junto a cubiertos también descartables y botellas de agua mineral, todo listo para ser trasladado al sector de enfermería y luego ser distribuído a los pacientes.

La nutricionista Luciana Marchionni retoma y detalla que al llegar a su casa, antes de ver a su hija de un año, debe cumplir con el ritual de desinfección: "Y después, necesitás acostarte un rato, aflojar la tensión", dice, pero hace a un lado el cansancio para rematar: "La única motivación es que estamos haciendo algo por alguien". (Télam)