sociedad

Un programa de equinoterapia para reclusos crece en las cárceles bonaerenses

Por Agencia Télam

01-01-2019 07:00

Un programa bonaerense de equinoterapia, único en latinoamerica por estar destinado a presos con problemas psiquiátricos, a niños con discapacidad que viven con sus madres en contexto de encierro y a internos con salidas transitorias, incorporó a un segundo penal donde asisten ahora a los adultos mayores.

Se trata del programa "Libres para Montar" que desde el 2010, funcionaba solamente en un predio de 12 hectáreas de la Unidad Penitenciaria N°10 de Melchor Romero y ahora lo hace también en la Unidad 25 Lisandro Olmos.

"'Libres para montar' es un programa de terapias asistidas con animales que fue inicialmente pensado para mejorar la calidad de vida y como un espacio recreativo-lúdico para los internos de las unidades de Melchor Romero que fueron declarados inimputables", explicó a Télam la coordinadora de este programa, Norma Curima.

"En 2012 cambia la población (estudiantil) y empiezan a venir internos (sin discapacidad) con salidas transitorias que están purgando la última parte de su condena en otros penales, para ser capacitados (laboralmente) como voluntarios para asistir en la realización de la actividad", agregó.

Y el 2018 vino con más novedades para el programa la capacitación de voluntarios incorporó por primera vez a una persona privada de su libertad con una discapacidad motora y a las clases de equinoterapia comenzó a asistir por primera vez un niño al que seguirán próximamente otros dos actualmente en proceso de admisión

Se trataba de Jeremías, el hijo con retraso madurativo de una mujer presa en la Unidad 33 de Los Hornos que había nacido allí mismo tres años y medio antes, durante los cuales no había tenido más contacto con el mundo que las paredes del penal.

"Desde que empezó a venir acá, cambió mucho, es otro nene. Antes no miraba a los ojos y para mí, como mamá, era algo muy doloroso. Ahora, conecta. De hecho, en su segunda clase llamó a su yegua por el nombre, Mora, y yo rompí en llanto", contó su madre, Georgina, al SPB.

Ahora el se lanzó el programa también en la cárcel de Olmos.

"Es un programa que da vida y nos pone muy contentos que se vaya extendiendo a otras unidades", dijo el Subsecretario de Política Penitenciaria, Matías Quiero,

"Para el año próximo tenemos pensado incorporar perros para la población carcelaria de la Unidad 33 de Los Hornos, donde hay viviendo 60 chicos menores de cuatro años con sus madres presas. Y también queremos abrir las clases a los empleados y sus hijos con alguna discapacidad", adelantó Curima.

Muchas son los beneficios de esta terapia que es al mismo tiempo "física y mental".

"Como el horizonte de cualquier alumno es un muro, ya venir al predio es como estar en pleno campo y eso solo ya es terapéutico", contó.

"En segundo lugar, se trabaja vinculándose con otro ser vivo -en este caso un caballo- que no conoce de condena ni de delitos o prejuicios, lo que mejora la autoestima", dijo Curima.

"Además, implica dejar de ser 'los cuidados' para ser los 'cuidadores' de otro con el que se vinculan, lo que refuerza el sentido de la responsabilidad", agregó.

Hasta el momento 30 internos han recibido clases de equinoterapia y otros 70 se han capacitado como voluntarios en el marco de este programa que se creó por un convenio entre el SPB y el Centro de Equitación para Personas con Discapacidad y Carenciadas (CEDICA).

Esta última organización es la encargada de capacitar y supervisar al equipo multidisciplinario que lleva adelante el proyecto y que integran nueve personas.

"Nuestro programa es único a nivel Latinoamericano . Hay países como España con mucha experiencia de equinoterapia para presos pero lo que no existe es la actividad de clases con voluntarios internos dentro de las mismas unidades carcelarias", dijo Curima. (Télam)