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Un lavarropas descompuesto o un caño roto, algunos de los problemas en la pandemia de coronavirus

Por Agencia Télam

04-05-2020 05:00

Un lavarropas que deja de funcionar, un caño roto o una computadora que no enciende son problemas cotidianos que pueden transformarse en un gran dolor de cabeza en estos tiempos de cuarentena ante la pandemia de coronavirus.

Durante el aislamiento en el marco de la emergencia sanitaria, los argentinos pasamos más tiempo en los hogares y usamos constantemente los artefactos hogareños. Y, así, las roturas son más frecuentes.

La plataforma Serviciocity.com, que vincula profesionales con usuarios que necesitan algún servicio, producto, mantenimiento o reparación, recibió 40% más de consultas, y que los rubros más requeridos son cerrajería, plomería y electricidad, informó Ann Arellano, gerente de operaciones del sitio.

"Los barrios que mayormente nos contratan son Barracas, Palermo, Microcentro y Villa Urquiza", detalló Arellano.

Es que el verdadero problema llega al momento de buscar el profesional adecuado y que, además, cuente con el permiso para poder trasladarse.

El personal de mantenimiento de los servicios básicos como agua, electricidad, gas, comunicaciones o atención de emergencias, están exceptuadas de cumplir con el "aislamiento social, preventivo y obligatorio" y de la prohibición de circular, según estableció el Poder Ejecutivo, que consideró como "esenciales" este tipo de actividades.

Para poder trabajar, los profesionales, deben contar con el Certificado Único Habilitante para Circulación - Covid-19.

"Ni bien comenzó la cuarentena se me rompió un caño que baja del tanque al termotanque y entró agua a mi casa recién pintada", dijo a Télam Mercedes, de la localidad bonaerense de Avellaneda.

"Por suerte mi marido se da maña para todo y pudo arreglarlo hasta que conseguí un plomero insistiendo mucho", agregó.

En cuanto al costo, Mercedes consideró que "se aprovechan de la desesperación que nos produce la situación", agregó.

Brenda, vive en el barrio porteño de Villa Crespo y en medio de la cuarentena se le rompió la computadora.

"Fue una verdadera odisea conseguir a alguien que venga a mi casa a arreglarme la máquina, estaba realmente desesperada porque necesitaba trabajar", detalló.

Tras cinco días de intentar arreglarla con consejos telefónicos o con tutoriales de YouTube, envió la notebook por un delivery a un técnico, quien por la misma vía se la regresó funcionando a los pocos días.

Nora, es docente jubilada y vive en el barrio porteño de Almagro, tiene roto su freezer y todavía espera que alguien vaya a su domicilio a arreglarlo.

"Cuando llamé me dijeron que hasta que no termine la cuarentena no iban a trabajar. Mi hija vive a media cuadra y, como soy grupo de riesgo, ella me guarda la comida y la trae cuando necesito".

Adrián, realiza trabajos de electricidad, gas, plomería y arreglo de persianas desde hace 30 años y explicó a Télam que trabaja en diferentes zonas tanto en la provincia de Buenos Aires como en la Ciudad.

"Cuando empezó la cuarentena no estaba trabajando, pero varios clientes empezaron a llamarme", relató, así que tramitó el permiso para emergencias que le permite desplazarse y dijo que "no resultó difícil de hacer".

En cuanto a las medidas de protección, dijo que se limpia "las manos 1500 veces por día, mantengo la distancia, limpio las llaves y los materiales que utilizo con lavandina y me limpio los pies también con lavandina".

El técnico resaltó que muchas personas tienen una necesidad real con urgencias que no pueden solucionar por sus propios medios como termotanques que se pinchan, un caño roto o un baño que pierde agua.

Adrián, quien vive en Villa Lynch, en el partido bonaerense de San Martín, ya realizó trabajos desde Ezpeleta hasta Martinez. (Télam)