sociedad

Un avión para aliviar la logística en pandemia, el hobby de un correntino que se hizo empresa

Por Agencia Télam

26-07-2020 02:45

Una empresa conformada por siete socios en Corrientes avanza con la construcción de un avión de dos plazas para trasladar cargas y aliviar la logística en zonas inhóspitas de esa provincia, donde el prototipo comenzó como un hobby y terminó siendo la clave de un plan para comunicar los hospitales de diversas localidades con requeridos centros de abastecimiento de insumos sanitarios en tiempos de pandemia.

Adolfo Torres es un economista que da clases de Macroeconomía en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), la casa de estudios donde su padre fue rector tras su paso por el decanato de la facultad de Odontología. Tiene 40 años y por primera vez asume una experiencia como empresario.

Con esa perspectiva, animó a su amigo Federico Schneebauer, un electromecánico idóneo que pilotea aviones desde hace 6 años, a crear la empresa Apakaní, que significa águila en lengua guaraní y representa la firma con la que dieron integridad legal a un pasatiempo destinado a convertirse en una solución con fines comerciales, como dice el propio Torres.

"La construcción comenzó a fines de 2018 y avanzamos hasta conformar en octubre de 2019 la empresa en la que somos siete socios y dos empleados, por el momento en talleres prestados pero muy pronto en mudanza a un hangar cedido por el Gobierno de Corrientes en el aeropuerto Piragine Niveyro", anunció el economista.

El origen del emprendimiento fue el entretenimiento más desafiante que Schneebauer asumió en su taller de electromecánica, en soledad y con los planos recién comprados de un avión Piper J3 que lo puso en la tarea, no de ensamblar partes como un rompecabezas, sino de fabricar primero las matrices que serían el molde de la aeronave.

Fuselaje, grupo de cola, soporte de motor, tren de aterrizaje, fueron adquiriendo fisonomía con el aporte de gente que el electromecánico correntino fue conociendo, según dijo a la agencia de noticias Telam, "gracias a Dios": un amigo le prestó un galpón y otro, un médico cardiólogo aficionado a los vuelos deportivos, le cedió un espacio en su hangar.

Así, llegó la construcción del avión a una etapa denominada entelado, que inició en ese tinglado del aeroclub de Cañada Quiroz, en la capital correntina.

Mientras, otra parte se desarrolla en un taller de ese mismo barrio, tras lo cual surgió la posibilidad de trabajar en un lugar propio como resultado de una articulación con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Corrientes, que les permitirá montar la línea de fabricación de más unidades.

Hasta el momento ese es el único aporte estatal a la creación del primer avión fabricado en Corrientes, que los empresarios desarrollan a razón de cinco horas diarias con el propósito de alcanzar jornada completa pues pretenden tenerlo listo en un plazo no mayor a los tres meses, tiempo en el que buscarán obtener la cuarta y definitiva certificación de la Autoridad Nacional de Aviación Civil (ANAC).

"No solicitamos créditos y si bien estamos completando papeles para gestionar aportes no reintegrables disponibles a nivel nacional, la articulación con el estado va a pasar principalmente por la modificación de normas, una construcción colectiva que nos permita adaptar este modelo a la legislación", indicó Torres, que destacó que "la ANAC por su parte apoya la ampliación de la aviación civil".

Una de las curiosidades del emprendimiento es que utilizará un motor de automóvil, en este caso, de un Renault 21 a nafta, una unidad de 130 HP que no requiere combustible aeronáutico, sino un combustible premium, como Infinia, y que está adaptado y mejorado.

El avión es biplaza, con doble bastón de mando para los tripulantes que se ubican uno detrás del otro y que tiene una distancia de ala a ala de 11 metros, caracterizado por ser muy ligero por lo que en una carrera de menos de 100 metros puede despegar.

Con la pandemia, los emprendedores propusieron al Gobierno de Corrientes modificar su plan y retirar una plaza de modo que un solo piloto pueda trasladar hasta 250 kilos de carga, imaginada hoy como insumos para hospitales.

Un avión de esas características, certificado, en el mercado alcanza un valor de 130.000 dólares, aunque la primera unidad que echen al aire por ser experimental, podrá venderse a la mitad y servirá para aspirantes de pilotos de línea aérea, una categoría que demanda mil horas de vuelo.

"Apakaní es un orgullo regional y nos da una satisfacción enorme que podamos contar con un sello de hecho en Corrientes, algo que no hubiera sido posible sin el gran equipo que somos", dijo Schneebauer al referirse a su esposa, Carla Cardozo, a Torres, al economista Cristian Vargas, al empresario naval Leonardo Rodríguez y los fabricantes chaqueños de sillas Guillermo Ledesma y Facundo Irala, socios en el emprendimiento. (Télam)