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Tras diseñar un robot que revisa tuberías, se graduó la primera ingeniera en Mecatrónica de San Luis

Por Agencia Télam

02-11-2020 04:30

La primera ingeniera en Mecatrónica de la provincia de San Luis, y unas de las muy pocas que existen en el país, se graduó hace pocos días en medio de la pandemia de coronavirus, tras desarrollar como trabajo final un prototipo de robot de aplicación automatizada para recorrer y revisar tuberías.

“El coronavirus fue solo un marco no deseado”, explicó a Télam Yanina Amaya, quien ya tiene trabajo gracias a que la Mecatrónica le ofrece un futuro amplio que “abarca muchas áreas”, como el cine, la industria o la medicina.

A ella le gustaría especializarse en el área médica, aunque reconoció que hacer “una especialización, que no hay en la provincia, es complicado”, pero se entusiasma pensando que “de todas formas, hay alternativas como la investigación en la misma Universidad Nacional de San Luis (UNSL)”, que es el lugar que la formó.

La ingeniera puntana contó que luego de fascinarse con los aviones, en su pasaje por la escuela secundaria de la V Brigada Aérea, de su Villa Mercedes natal, desafió un postulado de clase y se convirtió en la primera generación de profesionales de su familia y con esa elección desafió, además, al patriarcado, eligiendo una carrera “de varones”, según reconoció en diálogo con Télam.

Yanina Amaya contó que en realidad siguió los concejos de su madre que “con su propio ejemplo de trabajadora de casas de familias”, la alentó a reconvertir los esfuerzos porque “para la mujer, es más difícil” y por eso “tenés que estudiar”.

“Mi madre me llevaba a trabajar con ella, porque no tenía con quien dejarme y, mientras cumplía con su trabajo, me decía que yo debía mejorar eso”, narró y agregó: “Fue fundamental en mi, poder encontrar este camino”.

Por eso, ahora que está graduada en medio de una pandemia mundial plagada de ausencias, la ingeniera lamentó: “No pude tener conmigo a mi papá ni a mi mamá en ese momento de cierre tan importante”.

Con todo, mira el vaso medio lleno y destaca que fue afortunada porque consiguió un empleo vinculado a su formación inmediatamente: “A diferencia de lo que sucede con otros compañeros que tuvieron que esperar el título, a mí solo me pidieron el certificado analítico de la carrera”, explicó y puntualizó: “Hoy cuento con un trabajo formal de proyectista de ingeniería, en una multinacional asentada en San Luis”.

Yanina Amaya fue la única mujer entre “30 varones” en las clases, y sobre el proceso dijo que fue “una experiencia maravillosa donde siempre me sentí incluida, respetada y estimulada”.

Por eso, recordó el carácter inclusivo de profesores y compañeros que, dijo: siempre la hicieron sentir "cómoda”.

Esa praxis, unida a un programa de “Vocaciones Tempranas” de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias Universidad Nacional de San Luis (FICA-UNSL) del que ella participó visitando escuelas primarias y secundarias con kits de robótica para “amigar a estudiantes con la carrera”, son su base para afirmar que “la ciencia es una clave”.

“Quisiera hacer prótesis inteligentes para quienes perdieron parte de su cuerpo”, explicó, pero aclaró que también le interesa investigar al genio renacentista Leonardo Da Vinci, o explorar las posibilidades del médico robot, enumeró, delineando sus aspiraciones desde el conocimiento adquirido en un pequeño lugar del mundo, sitiado por la Covid-19.

De hecho, su trabajo final fue el diseño de un prototipo de robot de aplicación automatizada que permite explorar y visualizar el interior de una tubería para encontrar fisuras o anomalías sin necesidad de una inspección externa.

Fue pensado para sumar “soluciones a Obras Sanitarias de Villa Mercedes”, dijo, e inspeccionar las tuberías comunales y evitar que para encontrar una fisura “se corte el tránsito o se rompan muchos metros de vereda”.

Por eso, el futuro es todo posibilidad para Yanina Amaya que, dijo, sueña con “”poder ponerlo todo para ayudar a ayudar”. (Télam)