sociedad

Trabajamos con la perspectiva de reducción de riesgo y daño

Por Agencia Télam

14-06-2020 03:00

"Trabajamos con la perspectiva de reducción de riesgo y daño, con pautas de cuidado y acompañamiento a los usuarios de sustancias como tabaco, alcohol, psicofármacos o sustancias psicoactivas", dijo a Télam la psicóloga Ana Alli, de la Red de Psicólogas Feministas, el Colectivo de Reflexión sobre Consumo, y terapeuta en un hospital nacional de salud mental y adicciones y en un servicio del gobierno en la villa 21/24 y remarcó que contexto de aislamiento "hacemos seguimientos telefónicos y videollamadas, se brinda medicación o asistencia personal".

"Se trata de una práctica muchas veces ligada a malestares subjetivos o situaciones puntuales, que puede presentarse como una adicción que organiza la vida del sujeto y no deja que se desarrolle", explicó la profesional.

"Muchas veces es necesario un enfoque multidisciplinario, psicológico, con trabajo social, terapia ocupacional o enfermería. Al padecimiento mental se le suma el consumo. Esta lógica lo plantea como un momento en que la persona busca esa solución y produce mucho daño, como la pérdida de un trabajo o de la familia", aseveró.

"En todos los sectores sociales hay consumo de sustancias. Es mucho menor el alcance que tienen las sustancias ilegales, pero tiene repercusión mediática, como el paco, la cocaína o drogas de diseño. Hay que ver la necesidad de la persona para mejorar su salud, a diferencia de tratamientos que buscan romper la relación de la persona con la sustancia, que no siempre sirve", analizó la especialista.

Además, comentó que en cuarentena "pueden darse nuevas maneras de consumir en quienes no tenían esa problemática, pero en un momento de angustia, la sustancia es como un 'quitapenas'. Es muy difícil de resolver, si deciden seguir consumiendo y se aíslan, son las que más sufren".

Desde lo estatal, hay teléfonos de orientación y asesoramiento para estas problemáticas: "Somos muchos profesionales en las instituciones que bregamos por la ampliación del acceso a los sistemas de salud. Sin embargo, muchas veces la persona no es atendida por el consumo de sustancias. Entonces, las redes de profesionales se extienden mucho más allá de las instituciones para garantizar la atención médica", explicó.

La profesional relató que hay dos enfoques: "Por un lado, el abstencionista, basado en la prohibición. Por el otro, uno de reducción de riesgo y daño, que ha demostrado en todo el mundo ser más efectivo a la hora de generar accesibilidad para los usuarios de sustancias. En países como Portugal, Uruguay, Suiza, Bolivia, forma parte de las políticas de salud y seguridad, ya que es tomado como una problemática social y no individual".

La especialista señaló que en la Argentina, el enfoque estatal cuenta con una serie de leyes, como la de salud mental, "que se adecuaron a esta perspectiva. Hoy por hoy, nuestro país está en un momento transicional, ya que existen espacios como el Sedronar, que históricamente ha sido de lucha contra el narcotráfico y en la actualidad se ha volcado al abordaje territorial. Ambos paradigmas conviven en el seno de las políticas sanitarias, en un punto", apuntó.

Hay una tensión entre La Ley de Drogas de 1989, que considera delito la tenencia para uso personal, y la de Salud Mental del 2010, que establece que el sistema de salud tiene que tratar este padecimiento. "Desde el fallo Arriola, el consumo personal no es un delito, sino que forma parte de un entramado complejo del sujeto, o un uso recreativo", explicó.

"El aumento de la población carcelaria desde el 2016 fue por tenencia para uso personal. Esto también es un tema de seguridad. La representación del sujeto entra en tensión: el Estado le brinda asistencia de salud o lo condena", concluyó.

El 23 de junio comenzará la campaña "Acompañe, no castigue", que busca terminar con la estigmatización de quienes padecen adicciones. (Télam)