sociedad

Solidaridad, cansancio y compromiso: postales del Hospital Balestrini de La Matanza

Por Agencia Télam

29-08-2020 03:15

Las marcas en la frente que revelan el uso de la máscara protectora se confunden con las que centímetros más abajo dejan las antiparraras y los barbijos en los rostros del personal de salud que ingresa en las áreas de internación para casos de coronavirus del hospital Alberto Balestrini, de La Matanza, pero el cansancio no es solo físico ya que día a día enfrentan la presión de asistir a los pacientes, la angustia de los familiares y el miedo de llevar el virus a sus propias casas.

En una recorrida que realizó Télam por el centro de salud que recibió su primer paciente de Covid-19 el 6 de marzo pasado y desde entonces realizó más 1.700 hisopados y habilitó un nuevo sector para cuidados intensivos, la postal recurrente son médicos, enfermeros y camilleros con "pantallas", doble barbijo -uno N95 y otro por encima-, camisolines y cofias, preparados para la atención.

Los que ingresan a los boxes, además, deben colocarse un camisolín extra; antiparras, protectores por encima de los calzados y dos pares de guantes de látex.

A casi seis meses de haber registrado el primer caso de Covid-19, esta semana el hospital ubicado en Ciudad Evita, en el populoso partido de La Matanza, tenía 21 pacientes en las unidades de terapia intensiva. Desde marzo, 97 fallecieron.

"Esperá que te faltan las antiparras" fue la frase con la que una de las enfermeras interrumpió el silencio de la terapia intensiva, cuando una médica terapista estaba por ingresar al box para asistir a un paciente recientemente trasladado por complicaciones respiratorias por Covid-19.

Las largas jornadas con este equipamiento encima dejan marcas en los rostros y manos de los trabajadores que además de enfrentar una enfermedad nueva tienen sobre si "la presión propia y la de los demás para salvar pacientes, de no olvidarse ningún paso de la protección de uno o de un compañero", dijo a Télam Cristian Gómez, enfermero del hospital bonaerense.

"Esta situación genera mucha angustia, estás todo el tiempo preguntándote si pudiste haber hecho otra cosa para salvar un paciente, repetís mil veces los pasos de los distintos protocolos, que además van cambiando a medida que se conoce más de la enfermedad, vas a tu casa con toda esa mochila encima y extremando los cuidados para no contagiar a tu familia", aseguró el hombre 34 años.

Mientras pegaba en el vidrio del box un dibujo que un nene hizo para su papá que se encuentra entubado desde hace unos días, Gómez agregó: "En estos momentos lo más valioso que tenemos son nuestros compañeros, nos contenemos, intentamos distraernos contándonos cosas de nuestras familias, y nos cuidamos, a veces no te das cuenta y te falta algo del equipo o te ataste mal algo y siempre tenés a alguien que te ayuda".

El hospital Alberto Belestrini fue uno de los primeros en recibir pacientes con coronavirus, pero con el correr de los meses y el incremento de casos se modificaron sustancialmente las instalaciones y entre otras cosas se "abrió una segunda terapia" en donde se agregaron 5 camas para pacientes críticos, precisó la directora ejecutiva del lugar, Liliana Álvarez.

"Esta terapia alternativa no funciona en el mismo lugar donde está la UTI, pero cuenta con los mismos equipamientos y requiere de los mismos protocolos para la protección de los terapistas y enfermeros", aseguró la cirujana que hace más de 30 años ejerce en el área de salud pública de La Matanza y remarcó que la atención en estos sectores "requiere mucho personal, mucho trabajo y mucha dedicación".

A modo de ejemplo, contó que "algo que ha demostrado que mejora la oxigenación es rotar al paciente boca abajo y esto se hace entre 4 a 6 personas de acuerdo a la contextura física".

"Además se le coloca protección al paciente en los apoyos para evitar lesiones; y esta maniobra se hace dos o tres veces al día porque se busca reclutar los alvéolos pulmonares para que mejoren", precisó.

Sobre el impacto de los más de cinco meses de pandemia en el hospital, la médica cirujana evaluó que "los trabajadores de la salud están cansados y hay compañeros muy afectados por esta situación".

"Realmente se pusieron la pandemia al hombro, se recargan de trabajo para evitar que se cierre algún sector, llevan consigo la incertidumbre de luchar contra una enfermedad desconocida, se enfrentan todos los días al dolor, a la muerte y al miedo de llevar el virus a la casa", describió.

La funcionaria se refirió a aquellas personas que rompiendo los protocolos se juntan con amigos o en fiestas o manifestaciones. "Los invito a que vengan un día al hospital y lo vean, aquí ya fallecieron 97 personas por Covid-19 y no son todos pacientes de más de 80 años, hay pacientes jóvenes. Es alentadora la idea de tener una vacuna próximamente, pero hasta que esté disponible, hay que cuidarse y no relajarse".

"El aislamiento social es lo único que se puede hacer, cuando uno toma una conducta tiene que despojarse de toda idea que no sea sobre la salud, independientemente si hay beneficiarios o perjudicados en forma colateral. Hay que pensar en la salud, cuando yo me expongo, no me expongo sola, expongo a mis familiares y a la gente que quiero", afirmó Alvarez.

Y concluyó: "La gente está cansada y lo entiendo, nosotros también lo estamos, pero la historia sería otra muy diferente si no se hubieran tomado las medidas que se tomaron". (Télam)