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Ojalá tenga anticuerpos así puedo donar plasma, dicen quienes se someten a los testeos de la UNLP

Por Agencia Télam

09-08-2020 01:30

Promotores de salud y brigadistas sanitarios de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) visitan a los enfermos de coronavirus recuperados y a sus contactos directos, para convocarlos a que testeen si tienen anticuerpos en su sangre y pueden así donar plasma, frente a lo que en la mayoría de los casos reciben respuestas entusiastas: "Ojalá tenga anticuerpos, así puedo ayudar".

"La clave es la palabra donación, cuando se les explica para qué se hace este testeo serológico, por ahí no entienden y hay hasta cierto miedo. Pero en cuanto les decís que si tienen anticuerpos pueden donar plasma, enseguida cambia la actitud", contó a Télam Juan Ignacio Burgos, biotecnólogo y uno de los integrantes de la "Brigada Ramona Medina" que participa en estos operativos.

Los testeos en busca de anticuerpos se pusieron en marcha en los barrios populares donde se registraron brotes de coronavirus; entre ellos en el barrio "José Luis Cabezas", que abarca las ciudades de Berisso y Ensenada, y el Villa Argüello, también en Berisso.

El secretario de Extensión de la facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, Guido Mastrantonio, que coordina la Brigada, explicó a esta agencia: "En esos dos barrios estuvimos durante el brote y ahora volvimos para el testeo, pero previamente trabajamos con los referentes del territorio para explicar en qué consistía este trabajo".

"La idea es que los vecinos sean protagonistas y no un 'objeto de estudio', empatizar con ellos en las visitas, que no se sientan hostigados si prefieren no dar la muestra", sostuvo.

Esa mañana corría algo de viento en Villa Argüello, pero los brigadistas y los promotores, con sus trajes blancos "tipo astronautas", parecían no sentirlo y aguardaban entusiastas, en el Club de Fomento, recibir el "mapa" con los domicilios de los pacientes recuperados a los que debían visitar.

"Fueron 96 los casos que tuvimos de Covid", precisó Ivana Coronel, de la Secretaría de Salud del municipio de Berisso, mientras repartía las planillas entre los agentes sanitarios.

Una vez en poder de esos datos, los promotores de salud de Berisso y las "Brigadas Ramona Medina" se desplegaron en un radio de 30 manzanas, como extrañas hormigas blancas laboriosas, en busca de los posibles donantes de plasma.

El Club, mientras tanto, se convirtió en una "Sala de Extracción", donde se instalaron cuatro mesas con el equipo necesario para tomar las muestras de sangre; mientras afuera estacionó una unidad móvil para hacer hisopados.

Walter Di Paolo, su mujer y su hijo pequeño fueron los primeros en acercarse al Club para extraerse sangre.

"Mi hijo tiene 6 años y dio positivo de coronavirus a pesar de que no salió nunca durante la cuarentena", lamentó el hombre mientras se arremangaba el pulover y extendía su brazo para la extracción.

Relató que el niño, que miraba a su padre por sobre su barbijo de colorines, "solo tuvo fiebre, pero dio positivo; ni mi mujer, ni mi hija ni yo nos contagiamos, pero vinimos para ver si tenemos anticuerpos y de ser posible, donar plasma".

Sobre la vereda se fue formando la fila de personas que, tras ser visitadas por los agentes sanitarios, se acercaban a ofrecer su muestra.

Muchos eran comerciantes del barrio que no contrajeron coronavirus pero que, debido a que atendían público, sentían que habían estado expuestos. Uno de ellos vendía comida al paso; otra era la propietaria de una panadería que mientras aguardaba para responder una breve encuesta expresó: "Ojalá tenga anticuerpos, así puedo donar plasma".

Mientras la fila avanzaba y las muestras se iban completando, promotores y brigadistas seguían con sus visitas a los pacientes recuperados.

"¿Usted está bien ahora?", "¿de su familia se contagió alguno?", "¿le interesaría saber si tiene anticuerpos para donar plasma?", eran las preguntas frecuentes a los recuperados, algunos de los cuales, como Ralph Uriarte, ya habían donado su plasma.

"Yo, por suerte, tuve síntomas leves, pero una vez que me curé, me nació la idea de ir a donar mi plasma porque pienso que lo puede necesitar alguien que esté grave", dijo Ralph.

Algunos recuperados no estaban en sus casas, pero sí sus familiares, a los que también se invitaba a participar del testeo. Tal fue el caso de Angélica Díaz, cuyo esposo tuvo coronavirus.

"La pasó muy mal, ahora está bien, pero yo siempre me pregunté ¿por qué no me contagié?, me gustaría saber si tengo anticuerpos y, obviamente si es así, donar", afirmó la mujer.

A pocas cuadras, Viviana, que contrajo la enfermedad junto a varios familiares, recibía con aspecto serio a las promotoras de salud.

"¿Te acordás que estuvimos acá cuando te enfermaste?", le recordó la promotora Mónica Tempesta a la mujer y tras sondear cómo se encontraba, le planteó la posibilidad de acercarse al Club para la extracción de sangre.

"No, yo sangre no me saco", dijo rotunda y agregó: "Eso lo hacemos simplemente si le pasa algo a mi familia, si no no, y ninguno lo va a hacer. No nos pueden obligar".

Tempesta y otras dos promotoras se retiraron del lugar algo abatidas, pero sus rostros se iluminaron cuando su compañera Nadia les contó que acababa de hablar con Talía, una paciente recuperada que vivía a dos cuadras y que les había dicho que quería extraerse sangre: "Ahora está sola con su bebé, así que hay que contactarla después para ver cuándo podría pasar", indicó.

Al final de esa jornada, unas 100 personas, más de la mitad pacientes recuperados, se habían acercado al Club para dar su sangre y saber en 10 días si podrán donar su plasma.

Mónica Ledesma, cansada pero satisfecha con el operativo, remarcó que hay que seguir concientizando para la donación: "No hay que tener miedo, ni sentir que esa donación les puede traer discriminación, pedimos que vayan con confianza porque eso ayuda a otros, ayuda a salvar vidas". (Télam)