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Lápices sustentables: un mendocino creó pinturitas con material reciclado que llegan a todo el país

Por Agencia Télam

20-09-2020 12:00

Un joven mendocino de 24 años creó una línea de lápices de colores con papel reciclado de periódicos, revistas y de fotocopias que ahora, en plena pandemia, se comercializan en más de 16 puntos de la Argentina y que ofrece además impreso en el interior de la caja una versión del abecedario para evitar que el material sea descartado y apostar, así, al cuidado del medioambiente.

"Estamos muy contentos porque sabemos que es muy innovador, viene en una cajita de colores de doce unidades que no se va a tirar como se tiran todas las cajas porque por dentro viene el abecedario para estudiantes del nivel primario e inicial", contó a Télam Matías Miranda, técnico superior en Gestión Ambiental que lleva adelante el emprendimiento Suyana y produce al día un millar de lápices en su casa.

Esta iniciativa que nació hace dos años y medio fue lanzada hace un año y tres meses, en un pequeño distrito llamado Bowen, ubicado en el sur de la provincia de Mendoza, a unos 300 kilómetros de la capital provincial.

Miranda además da charlas gratuitas de forma virtual sobre educación ambiental y se asombra cuando es reconocido por los vecinos por su labor, mientras imagina que en un futuro no muy lejano colocará en la caja, además del abecedario, los números, las tablas y notas musicales para los chicos que estudian música con el objetivo que ese contenedor de cartón encuentre nuevos usos y no se pierda como un instrumento.

"Somos únicos en Latinoamérica porque nosotros generamos productos de triple impacto, es decir, que sean socialmente viable, económicamente factible y ambientalmente responsable. No se trata de vender lápices; se trata de vender consumo responsable", aclaró el joven.

Los lápices están a la venta, cuestan 200 pesos y los pedidos salen desde Mendoza rumbo a más de dieciséis puntos a nivel nacional, desde Jujuy hasta Santa Fe, San Luis y La Pampa, pero también hacia la Patagonia en Neuquén, Rio Negro, Santa Cruz, Chubut y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o el conurbano bonaerense.

Además, Miranda recorrió, con el objetivo de educar sobre el medio ambiente, más de 14 escuelas de nivel inicial, primario, secundario y terciario en la modalidad presencial y ahora en contexto de pandemia de forma virtual.

En el emprendimiento además de la hermana de Miranda, Dagma de 26 años, que es licenciada en Gestión de negocios, hay una persona de Colombia que quedó varada por la pandemia y le ofrecieron que trabajara con ellos estos peses de aislamiento.

"Considero que la oportunidad que me está dando se enmarca dentro de lo que es reinventarse porque en mi experiencia he tenido la oportunidad de ser docente en Colombia, de educar generaciones, niños, jóvenes y también adultos, pero ahora es un trabajo más manual, artesanal más de conciencia de salvar el planeta", explicó Rubén Darío Colorado Pareja, de 28 años, docente de Filosofía que se sumó al emprendimiento.

Pareja trabaja todos los días en el armado de modo artesanal los lápices y a su vez espera reunir toda la documentación para ejercer la docencia en el país.

"Trabajar acá me va a permitir esperar, para cuando pueda tener todos mis documentos en regla, poder ejercer mi docencia en este hermoso país que me ha abierto las puertas para sentirme como un argentino y agradezco a la argentina por esta acogida que me ha dado y por hacerme sentir uno más", concluyó Pareja.

Sobre la producción de lápices, Matías Miranda contó que en la actualidad, y según la demanda, están produciendo cerca de mil lápices por día en un sector de la casa en la que vive con sus padres y hermana.

La pandemia también fue un obstáculo para el emprendimiento, pero el joven aporta un costado positivo y contó que le sirvió para reorganizarse, tener nuevas metas, adaptarse a esta nueva forma y que, con esfuerzo y constancia, encontró resultados.

El joven mendocino reveló que con poquito papel, de diarios, de fotocopias y de revistas, hacen grandes cantidades de lápices y tenían un stock que recibieron de diferentes lugares como universidades, escuelas, sus propios vecinos y los comerciantes de la zona.

El emprendedor contó que reciben apoyo a nivel municipal y provincial, pero sobre todo cuentan con el acompañamiento de la familia: "Estamos muy contentos porque la familia siempre está pendiente de nosotros. Si bien comenzó como una empresa familiar, en el comedor común, nuestro papá ya nos terminó una pequeña oficina en un sector de la casa", dijo el joven con orgullo.

Antes de terminar, Miranda dejó un mensaje de ánimo: "Tengamos fuerza, paciencia, que esto va a pasar. Este momento es un párate que nos da la naturaleza para ponernos metas y objetivos y que esto nos ayude a crecer", concluyó. (Télam)