sociedad

La falta de agua potable y para producción complica a localidades del norte chaqueño

Por Agencia Télam

26-07-2020 04:30

La falta de agua potable para el consumo humano y de animales en el norte de Chaco afecta con intensidad a varias localidades, especialmente a Fuerte Esperanza y Misión Nueva Pompeya, ubicadas en El Impenetrable, donde hace cinco meses que no llueve y se encuentran lejos de la margen del río Bermejo.

La Municipalidad de Fuerte Esperanza está a 438 kilómetros de distancia de Resistencia, adonde se llega por rutas pavimentadas pasando por Presidencia Roque Sáenz Peña, Tres Isletas, Juan José Castelli y Miraflores para desde ahí se hacer 131 kilómetros por caminos de tierra.

El intendente de Fuerte Esperanza, Walter Correa, dijo que en la localidad de alrededor de 2.500 habitantes "falta agua potable y para la producción en zonas urbanas y rurales" y que "la situación es crítica, algo que sucede año tras año, pero ahora estamos más complicados".

También alertó que el municipio "debe atender una zona rural muy dispersa" con más de 150 parajes formados por 2 y hasta 15 familias que marcó "demandan un esfuerzo enorme para llegar hasta ellos con agua".

"Estamos haciendo todo lo que nos es posible para llegar a los pobladores", afirmó Correa en diálogo con Télam y destacó "el apoyo del Gobierno provincial que aporta fondos para financiar el traslado del agua a los parajes".

La tarea se hace con dos camiones cisterna que trabajan afectados a ese propósito y otro camión fue destinado a la delegación municipal de Comandancia Frías, distante a 90 kilómetros de Fuerte Esperanza.

El jefe comunal dijo que el agua que se transporta en los camiones cisterna se depositan en los 540 aljibes que tienen una capacidad de 11.000 litros que afirmó "se construyeron con fondos propios para afrontar este tipo de situaciones" y que "hay otros que faltan completar para cubrir esta necesidad en zonas rurales".

A ello sumó 90 perforaciones realizadas para obtener agua que dijo "70 se hicieron con recursos propios y otras 20 con fondos aportados por la provincia, pero esto no es suficiente".

La actividad productiva es esencialmente ganadera, con un puñado de grandes productores con capacidad de financiamiento propio para el desarrollo de la actividad a una escala rentable y también lo hacen pequeños y medianos productores que tienen ganado para el autoconsumo o ventas en pequeñas cantidades.

Un poco más al norte está el municipio de Misión Nueva Pompeya, a 47 kilómetros de distancia de Fuerte Esperanza, y también se ubica a 131 kilómetros de Miraflores, última estación de la ruta pavimentada, hasta ahora.

El jefe comunal pompeyense, Vicente González, también mostró su preocupación porque "hace cinco meses que no llueve una gota" y que debe atender "a cerca de 1.500 pequeños y medianos productores ganaderos a los que hay que llevar agua y cuesta cumplir con todos".

La comuna alberga a cerca de 10.000 habitantes en urbana y rural, pero también tiene pequeños grupos de familias que habitan en el medio del monte "a los que si no se les asiste no pueden obtener agua para consumo humano y para animales para la subsistencia".

A diferencia de Fuerte Esperanza en Misión Nueva Pompeya tienen agua potable, aunque con cierto gusto salino, mediante la acumulación del líquido en un reservorio desde donde se deriva para su potabilización a la planta de la empresa provincial Sameep. Cuando se agota el reservorio se toma agua de un brazo del Bermejo, llamado río Chico.

González asegura que afronta el problema "con recursos propios, aunque en el pueblo se ve la presencia de un camión cisterna de la Administración Provincial del Agua (APA)" y que los intendentes de la Unión Cívica Radical "están negociando con el Gobierno provincial la posibilidad de acceder a un crédito de 150 millones de pesos".

Las grandes distancias entre las localidades caracterizan a El Impenetrable, una región de sol pleno y fuerte, de calores y fríos muy intensos, donde a quienes no viven ahí todo parece estar lejos en ese mar verde agreste, con cientos de miles de árboles y también de guazunchos, palomas y tatúes que escapan a las necesidades alimentarias humanas.

Con la continuidad de pertenencia sus pobladores se expresan como un símbolo de presencia humana que no tiene ningún apuro por llegar al confort mínimo que podrían alcanzar en algunos municipios "vecinos".

En la segunda gestión del gobernador Jorge Capitanich (2011-2015) se impulsó y comenzó la obra del acueducto "Río Teuco, El Pintado, Wichí, El Sauzal Nueva Pompeya y Fuerte Esperanza", con el financiamiento del Banco Mundial, pero fue uno de los tantos emprendimientos que se paralizaron cuando pasó a formar parte del Plan Belgrano durante la presidencia de Mauricio Macri.

Hace pocos días se licitó la construcción de otros 31 kilómetros de esa ruta hasta el paraje Las Hacheras, como parte de un plan de conexión vial entre las localidades de Río Bermejito, El Espinillo, Misión Nueva Pompeya, Fuerte Esperanza y El Sauzalito. (Télam)