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La ex superiora del convento de Nogoyá abusó de su rol y obligó a aplicarse castigos

Por Agencia Télam

05-07-2019 12:30

Los jueces que condenaron hoy a 3 años de prisión efectiva a la ex superiora del convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, Luisa Toledo, por privación ilegítima de la libertad, aseguraron que "abusó de su rol y de ilegitimo modo obligó a aplicarse y cumplir rigurosos castigos"

Toledo "las utilizaba como elementos de sus propias autocorrecciones", indicaron Darío Crespo, Javier Cadenas y Alejandra Gómez y afirmaron que los testimonios "acreditaron la imposibilidad de castigos corporales o desatender los pedidos de salir del convento".

Para los castigos, Toledo utilizó látigos encerados, disciplinas, tabiques de madera y piola y mordazas para la boca, cilicios, y coronas de alambre con púas.

El Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay determinó que permanecerá en libertad hasta que la sentencia quede firme, y que la lectura completa de la sentencia se realizará el próximo lunes 29 de julio a las 8:45 horas.

Silvia Albarenque estuvo privada de su libertad por aproximadamente 6 años hasta el 1 de abril de 2013 cuando "por razón de salud fue entregada a su hermana", mientras que Roxana Peña "por año y medio hasta el 28 de marzo de 2016 cuando pudo escapar" del convento.

Ambas "hicieron saber en forma reiterada de diferentes maneras la decisión de dejar el convento, pero Toledo ignoró, desechó y destruyó los papeles donde demostraban sus intenciones y no les permitió abandonar el recinto" remarcaron los magistrados.

La ex superiora fue la "única responsable de privación ilegitima de la libertad agravada por la utilización de violencias y amenazas y por más de un mes".

El Tribunal consideró que Toledo actuó "amenazantemente, incumpliendo e imponiendo castigos corporales que no están habilitados por las normas del convento, constituyen un exceso y algo que la imputada reconoció ante el tribunal".

Los reclamos de libertad "eran amainados y aplacados, llevándolas a la convicción de que no tenían nunca posibilidad cierta de tener la libertad que reclamaban", señalaron.

Además, la inspección ocular realizada permitió "entender el complejo sistema de ingreso y egreso y el sistema de comunicación con su exterior".

"Innumerables puertas, terminaciones de alambrados de púa, vidrio molido e incluso corriente eléctrica, alarmas perimetrales y cámaras de vigilancia como en la habitación donde se reunían las enclaustradas y sus familias", detalló el Tribunal.

Los testimonios de padres, madres, hermanos, sacerdotes, psicólogos, y compañeras acreditaron "la imposibilidad de castigos corporales o desatender los pedidos de las víctimas de salir del convento".

Por otro lado, los jueces indicaron que teniendo en cuenta la edad y estado de salud de la religiosa, condenaron a 3 años de prisión efectiva que "cumplirá en la Unidad Penal 6 de Paraná, cuando la sentencia quede firme". (Télam)