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El transbordador fue inaugurado en 1914, funcionó hasta 1960 y estuvo a punto de ser desguazado

Por Agencia Télam

11-09-2020 05:00

El puente transbordador Nicolás Avellaneda fue inaugurado en 1914 con la finalidad de permitir la movilización de obreros y habitantes, desde y hacia la Isla Maciel, entre Avellaneda y el barrio porteño de La Boca, algo que por entonces se realizaba solamente en bote.

El traslado en la canasta del puente transbordador era gratuito, el servicio funcionaba entre las 6 y las 21, en tándem con una flota de botes que hacían el camino inverso, y podían cruzar al mismo tiempo 30 personas más el tranvía o cuatro automóviles, en un lapso de poco más de cuatro minutos.

Su estructura fue construida por partes en Inglaterra y trasladada al país en barco para, luego, ser armada por una empresa de capitales británicos, Ferrocarril del Sud, en el lugar donde finalmente fue instalado, con sus 77,50 metros de largo, entre orilla y orilla, y 43,52 de alto y su barquilla, vagón colgante o canasta, de 11 metros por 8.

El puente conecta específicamente la Avenida La Plata, en la Isla Maciel de Dock Sud, con la Avenida Almirante Brown en el barrio de La Boca, y la plataforma transbordadora del puente, puede operarse desde un puesto de control en la propia estructura, así como desde una sala de máquinas.

En 1940, a unos 100 metros de distancia, construyeron otro puente, también bautizado Nicolás Avellaneda, con calzada para vehículos y un cruce peatonal, por lo que el funcionamiento del transbordador dejó de tener sentido y en 1960 fue cerrado.

En 1993, estuvo a punto de ser desguazado y vendido como chatarra como parte de un lote de puentes ferroviarios, pero gracias a la oposición de varias asociaciones vecinales e historiadores, fue conservado.

En 1995, la ciudad de Buenos Aires lo declaró sitio de interés cultural, impidiendo su demolición, y luego, mediante el decreto 349/99, el Gobierno nacional incluyó esta estructura en la lista de monumentos históricos nacionales.

A partir de 2004, con la creación de Acumar y el plan de recuperación del Riachuelo, comenzaron a estudiarse proyectos para rehabilitar el viejo transbordador, que tomaron nuevo impulso en 2012 cuando se descubrió un túnel cruzando el río a 28 metros de profundidad, que permitiría el traslado de un gasoducto que pasaba por la estructura del transbordador.

En diciembre 2018, recibió el Emblema del Escudo Azul de la Unesco, un reconocimiento cuyo objetivo es proteger el patrimonio cultural de las naciones en casos de conflictos bélicos y desastres naturales, para que sean conservados y restaurados.

Lleva su nombre en honor a Nicolás Avellaneda, quien fuera presidente de nuestro país entre el 12 de octubre de 1874 y el 12 de octubre de 1880. (Télam)