sociedad

El encuentro multitudinario de San Luis que la pandemia de coronavirus convirtió en virtual

Por Agencia Télam

03-05-2020 04:30

Se celebran hoy en la provincia de San Luis el día del Señor de los Milagros de Renca y del Cristo de la Quebrada, dos festividades religiosas centrales para el territorio, que congregan año tras año, a más de 200.000 feligreses de la región que se encuentran en las calles para protagonizar una comunión en la que lo religioso se confunde con lo pagano, lo político y lo comercial.

Estas fiestas patronales, declaradas en 2019 de interés nacional, transforman en centro, a dos pequeños poblados periféricos del interior provincial: Villa de la Quebrada y Renca, que en medio de la pandemia por coronavirus, hoy permanecen en silencio casi sagrado, por el aislamiento social, preventivo y obligatorio que convirtió en virtual la fe y las diversas identidades populares.

Se trata de un "hecho social total, que involucra siempre dimensiones religiosas, económicas, políticas, jurídicas, morales, estéticas y no pueden reducirse a uno solo de esos aspectos", afirma sobre estas fiestas la antropóloga Maria Julieta Ruffa en su trabajo "Religión, política y construcción de identidades en los cultos a Cristo en Renca y Villa de La Quebrada, provincia de San Luis".

Es que en esas fiestas, en Villa de la Quebrada, un pueblo ubicado a 38 kilómetros al norte de la capital de la provincia, que según el censo de 2010 contaba con apenas 523 habitantes, los peregrinos confrontan su fe, con los comerciantes que montan ferias sobre las callecitas de la villa, en las que no faltan las "bailantas" y los rincones gastronómicos que durante tres días hacen su diferencia en el lugar.

Así, cada 3 de mayo como hoy se transforma en el día central de la celebración: el Cristo de la Quebrada sale entonces de su altar y es acompañado en procesión por las calles alrededor de la iglesia levantada en el corazón de la villa junto a un simbólico Vía Crucis con catorce estaciones en tamaño natural que fueron talladas en mármol de Carrara.

Pero nada de eso sucederá este insólito 3 de mayo: las calles estarán vacías, al igual que en la localidad de Renca, donde solo reinará el aislamiento impuesto por la pandemia.

Tampoco habrá pasos penitentes que recorran el Calvario, inaugurado el 3 de mayo de 1952 y que trepa la falda del Cerro Tinaja hasta los 320 metros de altura como figura central del escenario.

En ese circuito, cada año los fieles y peregrinos cumplen sus promesas o sus agradecimientos al santo, con las más diversas manifestaciones: hay que cumple el recorrido de rodillas, o descalzo o arrastrándose, así como se congrega la devoción de grupos de peregrinos, que tras cubrir a pie durante la noche anterior, los 40 kilómetros que separan el lugar de la ciudad de San Luis, arriban para cerrar sus ofrendas ante las imponentes imágenes.

Nada de eso sucederá hoy.

En todas estas situaciones, describe Ruffa en su trabajo científico, se manifiestan "ciertas luchas por el poder simbólico, que vinculan la esfera de lo religioso con el campo político-ideológico, ya que las fiestas religiosas son un gran escenario en el que convergen políticos, autoridades civiles y eclesiásticas".

El escenario de pasiones multitudinarias fue uno de los primeros espacios clausurados por el Comité de Crisis de la provincia, que redujo ese majestuoso encuentro a misas virtuales, transmitida por Internet, convirtiendo a medios y redes en los multiplicadores del evento que no fue.

Hoy, se desarrolló la misa y procesión en Renca a las 10:30, mientras que en Villa de la Quebrada el oficio religioso está programado para las 15:30 y será encabezada por el Obispo de San Luis, Pedro Martínez.

En esas villas no habrá peregrinos, ni comerciantes, ni políticos en campaña ganando terreno en la confluencia de identidades. Reinará el silencio y el aislamiento social, con una fe fragmentada en individualidades solitarias, que podrán recordar su encarnadura, solo de manera virtual.

Por ello, desde Renca, el obispo recordó que el tiempo de cuarentena es un tiempo de "renuncias" y pidió ofrecer "el sacrificio" de no acudir a las fiestas patronales "con dignidad" y reflexionar sobre las estadísticas de las muertes por coronavirus como "personas, como una vida" y no solo un "número". (Télam)