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El coronavirus pone a prueba las capacidades antárticas argentinas en la próxima campaña de verano

Por Agencia Télam

20-09-2020 02:45

La Campaña Antártica de Verano (CAV) que está previsto comience a mediados de noviembre para abastecer a las trece bases argentinas en territorio antártico y desplegar a los equipos de científicos y militares que desarrollan sus tareas allí, es probable que se convierta en una de las más complejas de las que haya registro debido a los protocolos para prevenir la llegada del coronavirus a la Antártida.

El comandante Conjunto Antártico, coronel Edgard Calandin, afirmó en diálogo con Télam que la campaña "que arranca en noviembre no va a ser fácil, nosotros decimos que es la 'Campaña 20/21 Covid-19' por los esfuerzos y complejidades que la pandemia le suma a las operaciones para este año".

"En estos momentos estamos definiendo un nuevo protocolo de cara a la próxima CAV; todas las personas que deban viajar a cumplir tareas en alguna de las trece bases argentinas en la Antártida deberán pasar por un primer test PCR, dos semanas de aislamiento y un segundo test PCR antes de embarcar en el Rompehielos "Almirante Irízar" (RHAI) o en los Hércules C-130", indicó.

El militar sostuvo que "las bases antárticas argentinas disponen de redundancia de alojamientos por la alta probabilidad de incendios debido al clima seco y a que hay mucha estática; así que vamos a aprovechar esas casas de emergencia para que las dotaciones que llegan cumplan allí con otra semana de aislamiento y no tengan contacto con las dotaciones salientes".

"Todos los integrantes de las dotaciones que van a comenzar a viajar a la Antártida el mes que viene se están preparando para esto desde hace más de un año, se viene cuidando desde que comenzó la pandemia porque entienden que no se puede llevar el virus para allá y a todos les estamos pidiendo que se cuiden más que nunca porque a principios de noviembre van a tener que pasar por los test PCR", resaltó.

En este sentido indicó que "los reemplazos están previstos por equipos, por lo que si un integrante da positivo todo el equipo es reemplazado por el segundo. Para organizar esto todo el personal va a realizar la cuarentena en las instalaciones del Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (Caecopaz) en la guarnición de Campo de Mayo".

"A excepción del personal destinado a la Base Marambio, que tiene la posibilidad de aeroevacuación durante todo el año, las dotaciones del resto de las bases va a tener que pasar por una apendisectomía profiláctica", añadió.

Calandin ejemplificó que "hace una semanas se registraron algunos casos positivos de coronavirus en la tripulación del Rompehielos "Almirante Irízar", eso no sólo obliga a realizar chequeos y controles a toda tripulación, sino que en estos momentos el buque es sometido a un estricto y minucioso protocolo de desinfección y sanitización que debe alcanzar cada uno de los rincones de una estructura que es enorme".

El militar contó que "el Rompehielos "Almirante Irízar" y uno de los avisos de la clase Neftegaz van a zarpar juntos del puerto de Buenos Aires a principios de diciembre y sus tripulaciones ya no van a tocar tierra hasta que finalice la CAV a mediados de marzo".

"Para reducir los riesgos de contagio se va a ingresar al puerto de Ushuaia por única vez a mediados de diciembre para cargar el Gasoil Antártico (GOA) que le da energía a las bases; desde allí el primer tramo de las operaciones del RHAI va a ser el abastecimiento de las bases Esperanza, Carlini y Marambio", continuó.

"Al regreso, el RHAI ya no va a entrar en el puerto de Ushuaia, sino que se va a amadrinar con un buque que le va a traspasar las cargas con las que en el segundo tramo de operaciones va a abastecer las bases Orcadas y Belgrano II", agregó.

"Una vez completado ese objetivo el RHAI volverá hasta Ushuaia, donde volverá a amadrinarse con el buque que le va a traspasar las cargas destinadas a la base San Martín, desde donde regresará para recién tocar puerto a mediados de marzo", completó el militar.

Calandin destacó que "la extensión de más de tres meses de navegación sin tocar puerto y la necesidad de traspasar cargas por amadrinamiento van a exigir un esfuerzo extra de las tripulaciones del RHAI y del aviso que lo acompañe; además debido a lo prolongado de la navegación se decidió incluir una profesora de educación física en la tripulación del rompehielos para que nos ayude a mantenernos en estado".

"No recuerdo alguna otra CAV que haya requerido una navegación tan extensa. De todos modos, el RHAI fue diseñado para darle un año de autonomía a su tripulación en el caso de quedar varados en el hielo, por lo que cuenta con los recursos para una operación como esta", aclaró.

El militar remarcó que "para las dotaciones que ingresen vía aérea a la Antártida también se está preparando un alojamiento para cumplir con la cuarentena en Río Gallegos, y acordamos con la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) para coordinar un corredor sanitario cuando esas dotaciones deban trasladarse hasta el C-130 que los lleve a la base Marambio".

"Además, a diferencia del año pasado, en esta oportunidad las dotaciones que se repliegan no van a ser llevadas a Ushuaia, sino que van a ser trasladadas primero hasta la base Marambio y desde ahí en el C-130 a Río Gallegos para mantener al mínimo las posibilidades de contagio", concluyó Calandin. (Télam)