sociedad

Críticas a Cara por la nota sobre la princesa de los Países Bajos: no es el cuerpo, es la persona

Por Agencia Télam

25-07-2020 01:00

La revista Caras fue el centro de las críticas esta semana porque eligió hablar del cuerpo de Amalia, la princesa de 16 años de los Países Bajos, y a los cuestionamientos se sumaron mujeres que trabajan en distintas disciplinas relacionadas a la imagen corporal, quienes sin embargo destacaron que la sociedad haya identificado "la violencia" que implica no centrarse en las personas.

En la tapa de la última edición del semanario se ve a la adolescente con su madre, la reina de los Países Bajos, y el título elegido fue: La hija mayor de Máxima luce con orgullo su look "plus size"

"La imagen es preciosa, pero el título -y la noticia- está puesto en el cuerpo de una niña de 16 años, con destino de reina, pero no por ello deja de ser una persona vulnerable, sensible y a la que se la destaca por su look de gorda, digamos la palabra que no usó Caras, porque la conceptualización encomillada "plus size" se traduce en gorda, palabra que se debe decir, que no es mala palabra, ni insulto", dijo hoy a Télam, Laura Pereyra.

Pereyra, licenciada en Comunicación Social, cordobesa, transita las redes sociales con el nombre @yolamasgordadetodas.

"Tenemos un serio problema como sociedad si seguimos poniendo el foco en el tamaño de las personas, en si son inspiradoras por mostrar sus cuerpos reales o luchadoras por haber bajado determinada cantidad de kilos o resilientes porque se siguen acomodando a un mundo que hace bullying", añadió la comunicadora.

Candela Yatche, conocida en Instagram como @bellamentearg, coincide con ese diagnóstico: "Rotulan el cuerpo de Amalia como un cuerpo que está mal, inducido como un acto de valentía", definió en diálogo con esta agencia.

Yatche es autora de la novela 'Bellamente', donde aborda el conflicto de una adolescente que busca oponerse a los mandatos sociales y estereotipos de belleza impuestos por la sociedad y busca encontrarse con su deseo.

"Las revistas y los medios en general hace años que se dedican a hablar de cuerpos, a criticarlos. Rotulan cuerpos y hablan de un acto de valentía'" por mostrarlos "pero no hablan de las personas", comentó la también estudiante de psicología que integra el equipo de prevención en trastornos de la conducta alimentaria que coordina Guillermina Rutztein, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Yatche entrevistó a 7.000 mujeres y personas que se autoperciben mujer sobre el impacto que tienen en ellas las imágenes de cuerpos femeninos que circulan en Instagram, y adelantó a Télam algunos datos que está sistematizando a partir de las respuestas.

"El 80,9% reconoció que alguna vez compararon su apariencia con quienes ven en Instagram y 86,1% respondió afirmativamente a la pregunta de si se sintieron mal con su cuerpo al ver otros cuerpos" en esa red social.

Y analizó que "una no puede reconocerse en lo que no ve. Si no veo diversidad corporal nunca voy a pensar que mi cuerpo está bien, siempre habrá insatisfacción".

Liliana Castaño, directora de Caras, justificó la foto y el título elegido diciendo que Amalia, futura reina, "con todos sus títulos no pudo esquivar el bullying y su historia puede resultar inspiradora. Su fortaleza, como sobrellevó ser la princesa ´plus size´, como la llamaban en Holanda y el apoyo de su familia, es lo que revela la nota".

Pero Yatche resaltó que allí "se dice que Amalia es la mayor, que tiene rasgos similares a sus hermanas y el mismo cabello rubio, pero sus hermanas son menuditas. Están comparando los cuerpos de hermanas, algo que pasa mucho. Cada cuerpo tiene su historia, genética, metabolismo. Siguen hablando del cuerpo".

Cuando los medios centran sus notas en los cuerpos lo hacen "sobre mujeres, cosificando, tratándonos como adornos", añadió.

Lo mismo opinó Ana Aréchaga, doctora en Ciencias Sociales y autora de la tesis 'El cuerpo y la reproducción social: Un estudio exploratorio acerca de cómo se reproducen las desigualdades sociales a través del cuerpo en la ciudad de La Plata'.

"La necesidad de marcar al cuerpo de la mujer, que se opine sobre nuestros cuerpos, sigue siendo una forma de sujeción y disciplinamiento. Opiniones cuyo único fin es seguir posicionándonos en el campo desde un lugar subordinado. 'Vas a ser reina pero gordita'. Obviamente no están esas opiniones sobre el cuerpo de los hombres", reflexionó la profesional.

La investigadora sostuvo que en el cuerpo "se materializan diferentes luchas de poder" y "de clase, de género, de raza" y que hay "un sistema de clasificación que determina lo que podemos denominar como cuerpo hegemónico" que es blanco y delgado.

En su tesis identificó que "para los sectores populares existen dinámicas 'propias' que inscriben al cuerpo en sus luchas de poder, que retoman elementos de ese modelo hegemónico, pero que también se distancia. Por eso la gordura no es lo mismo para alguien de clase media que para alguien de otro sector".

"Al mismo tiempo que no es casualidad que los sectores altos tengan cuerpos estilizados. El cuerpo se inscribe en el campo social, y se demarca, se distingue. Quienes determinan ese proceso de distinción son quienes tienen el poder de legitimar y legitimarse", aseveró.

Entonces "si bien el cuerpo de la hija de Máxima excede algunos parámetros estéticos, sigue denotando marcaciones de un cuerpo legitimado. Es blanca, sus gustos obedecen a la realeza, su ropa, su modo de posar, sus formas del cuerpo", aseguró.

En tanto, la periodista Paula Gimenez, que escribió el libro 'Pese lo que pese' sobre nutrición y feminismo en coautoria con la licenciada en Nutrición, Jesica Lavia, aportó que las críticas a la revista "hablan de cómo avanzamos como sociedad, no soportando más la violencia simbólica. Creo que Caras, que siempre hace este tipo de notas,va a dudar antes de poner una foto o basar sus contenidos en los cuerpos de mujeres y feminizados".

Yatche también consideró positivas las reacciones: "Lo interesante es que la gente se da cuenta y marca que el mensaje es erróneo, no suma. Es muy interesante".

A modo de conclusión, Aréchaga resaltó que el cuerpo "es espacio de resistencia, el feminismo pone entre dicho mucho de estos discursos, así como el activismo gordo, pero no se debe olvidar desde qué posiciones de clases se habla, por eso también son muy interesantes esos cuerpos que están en los márgenes que nunca van a aparecer en la portada de una revista Caras". (Télam)