sociedad

Bimbi: El debate del aborto legal es heredero de la discusión por el matrimonio igualitario

Por Agencia Télam

13-07-2020 01:45

El activista, periodista y escritor Bruno Bimbi, aseguró que así como la ley de divorcio es uno de los antecedentes de la norma que legalizó el casamiento entre personas del mismo sexo, "el debate del aborto legal es heredero de la discusión del matrimonio igualitario", y ambos casos evidencian la "retroalimentación" entre el movimiento por los derechos de la diversidad sexual y feminista.

El autor de los libros "Matrimonio Igualitario" (2010) y "El fin del armario" (2017) recordó que hasta la ley de matrimonio igualitario, de cuya aprobación este miércoles se cumplen 10 años, "Argentina estaba prácticamente virgen en materia de derechos LGBTIQ+" porque "la unión civil fue un antecedente importante, pero más bien simbólico".

"Y solo un par de años después de la ley de matrimonio, se logró otro avance gigante, como es la ley de identidad de género, que es mucho más de avanzada que la que ya tenían los países europeos", dijo a Télam en comunicación telefónica desde Barcelona..

"Después logramos derogar buena parte de los artículos de los códigos contravencionales que servían para criminalizar a la población trans y se consiguieron otros avances legislativos como la ley de reproducción humana asistida o las de cupo trans a nivel local o provincial; es decir, toda una serie de leyes y políticas públicas que demuestran que los derechos LGBTIQ+ son ya parte de la agenda", agregó.

Para Bimbi, el "cambio cultural" que implicó el matrimonio igualitario "se empezó a dar a las 4.30 del 15 de julio de 2010", cuando el Senado aprobó por seis votos esta ley pionera en América Latina y el Caribe.

Como secretario de relaciones institucionales de la Federación Argentina LGBT (Falgbt), Bimbi fue uno de los responsables de la estrategia política que llevó a la aprobación del matrimonio igualitario, y posteriormente coordinó junto al activista brasileño João Júnior la campaña que conquistó ese derecho en Brasil.

Para este periodista y doctor en Estudios del Lenguaje, "la comparación con Brasil es interesante" porque demuestra que "en aquellos países donde se produjo un debate público fuerte" -como es el caso de Argentina-, la aprobación de la norma trajo consigo "un cambio cultural" que aún está pendiente de producirse en otros como Brasil, donde cinco años después de la legalización vía judicial, ganó las elecciones presidenciales un candidato de discurso abiertamente homofóbico.

Según Bimbi, el hecho de que en Argentina este derecho se reconociera por una norma que las distintas bancadas del Congreso acompañaron en mayor o menor medida, obligó a que "todos los partidos pero también la sociedad se involucrara en una discusión" cuyos términos eran reflejados "en las portadas de los diarios y noticieros durante meses".

"El matrimonio igualitario era un tema de conversación en la mesa, en la fila del colectivo, en el super, la escuela o la universidad y, cuando esto sucede, un tema que siempre fue tabú y estuvo rodeado de prejuicios, mentiras, falsas certezas y discursos de odio, deja de serlo porque el debate público permite escuchar otras voces", dijo.

En los meses posteriores a la sanción de la ley "miles de personas 'salieron del armario' como nunca antes", porque "era muy difícil participar en una discusión sobre el tema sin decir 'yo soy gay o lesbiana'", agregó.

"Por un lado, el matrimonio igualitario es muy importante por los derechos materiales que reconoce (para las parejas del mismo sexo), como la posibilidad de compartir la obra social, de irse de vacaciones juntos, cobrar una pensión en caso de muerte o la patria potestad compartida de los hijos", dijo.

"Pero todavía más importante que esto es el cambio cultural que generó, en términos de percepción social sobre la diversidad y la orientación sexual", agregó.

Es que "cuando en una sociedad la gran mayoría de los gays y lesbianas están en el armario, la narrativa sobre la homosexualidad que tiene la mayoría es lo que dice la Iglesia, los políticos de derechas y el periodismo reaccionario", es decir que "el discurso del odio es el único texto y no hay con qué confrontarlo".

"Pero cuando miles y miles salen del armario, para el resto, de repente, una persona homosexual deja de ser una abstracción o ese monstruo inventado por la iglesia o la ultraderecha, para ser mi vecino, mi primo, la verdulera o la maestra de mis hijos", dijo.

"Entonces, esas personas que tenían esa sola imagen negativa de gays o lesbianas, dicen: 'no, pará, yo los conozco y no son perversos, son gente como vos y yo, honesta, que labura, con los mismos problemas y ahí se rompe algo en la cultura", sostuvo.

En cambio, "en Brasil no hubo debate en el Congreso", y la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo "es algo que decidió la Justicia", lo que implicó que "de un momento a otro pasara a ser legal" pero con "un resultado más precario en términos culturales".

"En Argentina, el matrimonio igualitario es heredero de reformas anteriores por debate público, como el juicio a las juntas y la ley de divorcio vincular: el primero preparó a la democracia para otras reformas que vendrían después y la segunda fue fundamental para discutir la separación de la iglesia y el Estado", dijo.

"El movimiento LGBT aprendió mucho del movimiento feminista y el movimiento feminista completa el círculo aprendiendo del LGBT en su campaña por el aborto legal, que toma mucho de la retórica, los símbolos y los argumentos del debate del matrimonio igualitario, como nosotros retomamos antes cosas del feminismo, del movimiento, negro y de derechos humanos", concluyó. (Télam)