seguridad

La bailarina atacada dijo que había notado la obsesión del agresor y que le tenía miedo

Por Agencia Télam

11-11-2020 04:30

Julieta Antón, la profesora de baile que ayer fue herida a puñaladas en una escuela de danza del barrio porteño de Palermo por un alumno, aseguró hoy que "había notado" la obsesión de su agresor por estar con ella y afirmó "que le tenía miedo", mientras que Sofía Bovino, la dueña del lugar que también agredida a cuchillazos, aseguró que el hombre amenazaba con "matarlas a las dos" durante el ataque.

Mientras la Justicia agravó el delito que le va a imputar al agresor Sebastián Damián Villarreal de una "tentativa de femicidio reiterado", un delito que prevé hasta 20 años de prisión, ambas mujeres, aún shockeadas por lo ocurrido ayer por la tarde, aseguraron en declaraciones a medios de prensa que "jamás" imaginaron que iban a pasar por un momento así.

"Váyanse, las voy a matar a las dos", era la amenaza que reiteraba Villarreal mientras retenía en el piso, una sobre otra, a Antón y a Bovino, cuando los policías le pedían que tirara el cuchillo y que se entregara.

Antón, quien fue bailarina del programa "Showmatch" y actualmente integraba el staff de bailarines de la cantante Tini Stoessel, ya fue dada de alta ayer del hospital Pirovano.

“Siempre lo noté raro pero nunca me imaginé esto. Tuve miedo de él, lo había notado extraño”, expresó Antón (26) esta mañana en diálogo con el programa Los Angeles de la Mañana, donde explicó que Villareal hacía poco tiempo que tomaba clases de baile y que ayer concurrió a una clase pero llegó dos horas antes.

"Fue a atacarme directamente a mí. En ese momento escuché decir que yo me burlé de él pero no fue así", precisó Julieta, quien agregó: "Simplemente me mandaba muchos mensajes por Instagram y días antes me había mandado que había sido abusado y no le respondí porque no sabía como actuar".

Bovino (36), en tanto, aún permanecía internada en el Sanatorio Güemes, donde en las próximas horas será operada en uno de sus dedos, donde fue herida por el roce de la bala que disparó el agente de la Policía de la Ciudad para detener al agresor.

"Me acuerdo de estar pegándole patadas y él tratando de apuñalar a Juli. Yo trataba de sacarle las manos, de patearlo, de todo. Cuando caímos al piso, sentí el impacto del cuchillo en la pierna de Juli. Había muchísima sangre, nosotras dos en el piso, Juli abajo mío y yo tratando de defenderme con los pies", relató la mujer.

Según Bovino, Villarreal la "agarraba de la muñeca derecha" y le decía "vos correte, salí", por lo que aclaró que la única destinataria del ataque era Antón, a quien acusaba de haberse burlado de él.

Por otra parte, el titular de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas 5 del Ministerio Público Fiscal (MPF) de la ciudad, Miguel Kessler, resolvió cambiar la imputación, ante la declaración de testigos que afirmaron que el acusado Villarreal (30) manifestó durante el ataque que iba a matar a las dos víctimas.

La acusación que pesaba hasta ayer sobre Villarreal era la de "lesiones graves agravadas por ser la víctima una mujer, en contexto de violencia de género y en forma reiterada" (dos hechos), calificación que preveía una pena de tres a diez años de prisión, según el artículo 92 del Código Penal.

Con la nueva calificación, la pena se incrementa a entre 10 y 20 años de prisión y Kessler, que es un fiscal penal del fuero porteño, podría declararse incompetente y derivar el expediente a un juzgado y una fiscalía del fuero nacional en lo Criminal y Correccional, que ayer, ante la primera consulta policial, rechazó el caso.

Si efectivamente el expediente recae en el fuero criminal nacional, ayer estaban de turno el juez de instrucción Manuel de Campos y la fiscal Cinthia Oberlander.

Kessler ya había tomado contacto con su colega Gabriela Morelli del área de Violencia de Género del MPF porteño, para que también intervenga en el expediente.

Según las fuentes, serán los especialistas de esa fiscalía de género quienes en las próximas horas intentarán contactar a las víctimas para ver si están en condiciones de brindar una declaración testimonial.

En tanto, el imputado Villarreal continuaba hoy internado y con custodia policial en el Hospital Tornú, fuera de peligro por el disparo que recibió en un glúteo, pero con un "brote psicótico".

"Los médicos informaron que estaba fuera de sí, en un brote que le impedía incluso ser notificado de la imputación que hay en su contra", comentó a Télam uno de los investigadores del caso.

Por ello, el fiscal Kessler ordenó un estudio médico interdisciplinario para evaluar el estado de salud mental del acusado y ver si estaba en condiciones de ser indagado o si se trata de una persona inimputable.

El hecho ocurrió alrededor de las 16 en la escuela de baile "El Club de la Danza" de avenida Federico Lacroze 2090 en Palermo.

Villarreal, quien tenía un fanatismo por Antón demostrado en sus redes sociales e incluso con constantes mensajes que le enviaba por WhatsApp, tenía clase con la joven y en un momento extrajo una cuchilla de cocina y comenzó a agredirla.

Bovino, otra de las profesoras y una de las dueñas del lugar, se interpuso para defender a Antón y también fue herida a puñaladas.

Efectivos de la Comisaría Vecinal 14B llegaron al lugar en pocos minutos alertados por vecinos y por llamados al 911 y allí se generó una situación de tensión en la oficina del primer piso donde Villarreal no quería entregarse y amenazaba con el cuchillo a las dos mujeres.

Por último, mientras dos efectivos lo distraían y trataban de convencerlo para que deponga su actitud, otro efectivo avanzó y le efectuó un disparo en un glúteo y de esa manera lograron detenerlo y poner a resguardo a las mujeres, escena que quedó grabada en video por una "bodycam" ubicada en el chaleco del efectivo, que es prueba clave de la causa. (Télam)