seguridad

Juzgarán en junio al productor ganadero alemán por envenenar a dos peones y matar a uno de ellos

Por Agencia Télam

17-01-2020 03:30

Un productor ganadero de origen alemán será juzgado desde el 1 de junio en Salta, acusado de haber envenenado en 2018 a dos de sus peones, uno de los cuales falleció, en una finca de su propiedad en el paraje Palomitas, a unos 60 kilómetros de la capital provincia, informaron fuentes judiciales.

La Sala VII del Tribunal de Juicio de Salta, presidida por el juez Francisco Mascarello, será la encargada de llevar adelante el juicio oral y público en la causa seguida contra Hartmut Torsten Theobald, un ciudadano alemán de 47 años, y las audiencias se desarrollarán entre el 1 y el 23 de junio de este año.

Torsten Theobald es un productor que llegará a juicio en calidad de detenido, imputado del delito de "homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso" de Ramón Ignacio Casas (55), y por la tentativa del mismo delito en perjuicio de Benito Soraire (53).

El fiscal del juicio será Gustavo Torres Rubelt, quien está a cargo de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP) 4 de Salta.

La investigación comenzó cuando el mismo Torsten Theobald reportó, en octubre de 2018, que encontró muerto en una de las habitaciones de la finca a uno de sus peones, Casas, cuyo cadáver se hallaba en avanzado estado de descomposición.

La autopsia reveló que la muerte de Casas ocurrió por un paro cardiorrespiratorio tras intoxicación con veneno -un pesticida-, que resultó coincidente con el contenido de una botella y un plato hallados en la mesa del fallecido.

A estos elementos, el fiscal que tuvo a su cargo la investigación, Ramiro Ramos Ossorio, sumó la declaración de familiares de la víctima, quienes en forma coincidente dijeron que Casas trabajaba hacía varios años para el productor alemán, al cuidado de la hacienda, y que mantenían malas relaciones laborales desde hacía algún tiempo.

Según los familiares, el productor no le pagaba al empleado lo que le correspondía y le propinaba malos tratos.

Incluso, los hijos del fallecido relataron que su padre los reunió y les manifestó que su patrón lo seguía y que cualquier cosa que le sucediera, sería su culpa.

Asimismo, los familiares revelaron que Casas les confesó que había radicado una denuncia ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) contra su empleador, lo que fue verificado por los pesquisas.

En el marco de esta investigación, luego se llegó a Soraire, un trabajador rural que prestaba servicios en la finca del acusado desde 1985 y que vivía en una casa que éste le facilitaba.

El hombre contó que el 8 de octubre de ese mismo año, encontró muertos a cuatro de sus perros, por lo que los enterró.

El lunes siguiente, su patrón le entregó una bolsa con carne, de cuyo buen estado dudó porque al abrirla sintió un olor extraño, aunque igualmente la cocinó y la ingirió, tras lo cual comenzó a sufrir vómitos y mareos.

Al día siguiente fue a ver a su patrón para que lo llevara al hospital, porque seguía con malestar, y éste le dijo que esperara, por lo que decidió ir caminando.

En el centro médico, los profesionales que lo asistieron le dijeron que la carne estaba en mal estado y le suministraron la medicación correspondiente.

Al regresar a su casa, le dio a otro perro la carne sobrante y el animal también murió.

En la vivienda, se secuestraron restos de ese alimento, el cual al ser analizado por el Servicio de Toxicología Forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), se le detectó el mismo pesticida que causó la muerte de Casas.

Entre las medidas probatorias que adjuntó el fiscal en el requerimiento, se citaron las pericias psicológicas y psiquiátricas del imputado, quien es señalado como un hombre con personalidad psicopática, egocéntrica, con anestesia emocional y carente de empatía. (Télam)