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El encuentro del alma entre la familia del repartidor asesinado y el hombre que intentó salvarlo

Por Agencia Télam

01-08-2020 01:30

Lo primero que pensó Jonatan Tabares cuando el pasado martes el repartidor Fernando Marino murió en sus brazos, tras ser baleado en un robo en Adrogué, fue conocer a su familia para decirle que no había muerto solo y disculparse por no haber podido salvarlo, lo que finalmente sucedió ayer cuando un primo de la víctima lo llamó porque querían conocerlo y mirar "los ojos de la última persona" que estuvo con él.

Ese hombre fue un testigo clave en el hecho porque fue la primera persona que se acercó a Marino segundos después de haber sido baleado por dos delincuentes en moto, que le quisieron robar cuando circulaba en su camioneta por Italia y Bouchard, en Adrogué, en el sur del conurbano bonaerense, y los familiares de la víctima quisieron conocerlo para que les cuente cómo lo ayudó.

"Fue un cruce de emociones al ver el dolor de la madre, del padre, de su pareja, su padrino, primos y tíos....realmente fueron ellos en los primero en quienes pensé cuando lo sostenía a Fernando en mis brazos", dijo a Télam Jonatan (31).

El joven contó que Matías, uno de los primos de Fernando, se comunicó con él para preguntarle si podían ir a conocerlo ya que había sido la última persona que el repartidor había visto en vida.

"Me agradecieron como si lo hubiese salvado. Me trataron como si fuera un héroe y yo no lo siento así, siento que fracasé en lo que intenté hacer", sostuvo aún con dolor.

"Es más, les pedí perdón, pero les dije que se queden con el consuelo de que no murió solo", recordó al borde de las lágrimas.

Por su parte, Matías dijo a Télam que la decisión que tomaron en familia para ir a conocer a Jonatan se dio luego de regresar del entierro de su primo y que tenían la necesidad de "reconstruir entre nosotros cómo fue todo" lo que sucedió.

Matías sostuvo que estar en el lugar donde fue asesinado su primo "fue feo y muy movilizante" y reconoció que aún no puede ver el video grabado por una cámara de seguridad en donde se observan los últimos minutos de vida de Fernando.

Además, le agradeció a Jonatan por estar siempre "predispuesto a ayudar y comprometido con la causa", y aseguró que planean realizar un pedido de justicia en los próximos días.

En el encuentro, la madre de Fernando le pidió a Matías si podía sacarse el barbijo para poder mirarle la cara.

"La mamá me miraba a los ojos y me decía que quería mirarme porque fueron los ojos que su hijo vio antes de morir", recordó con angustia Jonatan, quien se describió como una "persona muy dura de sentimientos" y que padeció la muerte de su padre cuando tenía 6 años, pero que "jamás" le tocó "vivir una situación similar de que alguien se te muriera en tus brazos".

Según contó Jonatan, durante el encuentro, los padres y el resto de los familiares de Fernando le pidieron recorrer el trayecto que realizó el repartidor en sus últimos minutos de vida.

"Al llegar a la esquina donde lo mataron nos detuvimos y conversamos un poco sobre el hecho. Me contaron que él había empezado hace poco a trabajar, que tenía sueños, que quería estudiar y que se había mudado hace poco con su pareja", relató el hombre, quien sintió "alivio" al conocer la noticia que la policía había detenido a dos sospechosos del crimen.

"Me da cierto alivio, nada te va a devolver a tu hijo pero por lo menos no queda impune", dijo.

Los detenidos fueron identificados por sus nombres de pila Mauro (25) y Johanna (29) y ambos fueron apresados tras cinco allanamientos solicitados por el fiscal Gerardo Mohoraz, de la UFI 6 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.

Las detenciones se concretaron en la casa de los padres de uno de ellos, en Burzaco, donde se secuestró una pistola Browning calibre 9 milímetros cargada y con la numeración suprimida y dos motos azules, una Honda 300 y otra Brava Altino 150.

Además, se encontró un chaleco negro similar al que portaba uno de los dos "motochorros" que quedaron registrados en una cámara de seguridad; y tres teléfonos celulares.

El crimen de Marino ocurrió el pasado martes, cuando la víctima estaba trabajando con el reparto de mercadería que había sido comercializada a través de la plataforma Mercado Libre.

"Es una zona comercial de Adrogué, a tres cuadras de la estación del tren Roca. Te diría que es una zona de clase media acomodada", dijo Jonatan, quien agregó que espera "seguir en contacto" con la familia de Fernando.

Y le dejó un mensaje de consuelo para la familia de la víctima: "Voy a apoyarlos en lo que necesiten. Yo le decía a la madre que si la situación hubiese sido al revés y yo era el que estaba tirado en la calle, Fernando hubiera hecho lo mismo". (Télam)