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Un llamado desde el teléfono público y la urgencia de una cita en la embajada

Por Agencia Télam

10-10-2020 03:30

El 13 de octubre de 1980, Adolfo Pérez Esquivel hizo un llamado a su casa desde un teléfono público, por una cuestión familiar, y su esposa, Amanda, le contó que había recibido una comunicación de la embajada de Noruega en Buenos Aires, desde donde lo buscaban con urgencia: se enteraría allí, un rato después, que había ganado el Premio Nobel de la Paz.

"Obvio que no había celulares y yo tenía que llamar a casa, así que llamé desde un teléfono público al teléfono de línea. Y me esposa me dijo `Tenés que ir urgente a la embajada de Noruega, que te están esperando, porque tienen que hablar con vos ya`", relató, en declaraciones a Télam.

Reseñó entonces que, así como estaba vestido, se fue a la sede diplomática escandinava –por entonces en Esmeralda 909-, donde lo esperaban las autoridades.

"El embajador me hizo pasar a un hall de entrada y miraba muy insistentemente el reloj de la pared. Yo le pedía que me dijeran por qué me habían convocado. Veía que habría un acto y quería saber de qué se trataba", relató.

El embajador Odd Gerhard Jakobsen insistió en que debía esperar un rato, porque el anuncio ocurriría a las 17 de Oslo, que eran las 12 en Argentina.

A través de una transmisión de escasa calidad técnica, Pérez Esquivel escuchó entonces de boca del titular del Comité noruego del Nobel, John Sannes, que era el nuevo Premio Nobel de la Paz.

En ese encuentro, Pérez Esquivel dijo ese mediodía algo muy parecido a lo que diría en diciembre en Oslo, cuando recibió la distinción: que no lo consideraba un premio personal, sino de "todos los que luchan" y que lo aceptaba "en nombre de los pueblos de América Latina".

"Mi casa después estaba llena de gente. Fue una romeríaÂ… Pero no fue todo tan bueno. Me anunciaron el premio el 13, y el 15, dos días después, dos tipos con armas intentaron matarme. Yo estaba con mi hijo en un auto y le dije `acelerá, acelerá, que nos vienen a matar´. Nos corrieron para matarnos, pero se cruzó un taxi atrás nuestro y no pudieron disparar. Así que nos salvó la vida un tachero", rememoró el titular del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj). (Télam)