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Francisco Paco Durañona: La pandemia mostró las consecuencias descarnadas del desarraigo

Por Agencia Télam

15-11-2020 03:00

El senador bonaerense del Frente de Todos Francisco "Paco" Durañona afirmó hoy que la pandemia de coronavirus "mostró las consecuencias descarnadas del desarraigo y la organización unitaria" de Argentina, al advertir que el 70% de la población vive en el 0,5% del territorio, y llamó a "desconurbanizar la política" para alcanzar un "país federal adaptado a las exigencias del siglo XXI".

Responsable del Movimiento Arraigo, un espacio destinado a generar oportunidades de desarrollo en todos los puntos del país, Durañona señaló, en una entrevista con Télam, que el "mercado, el Estado y la política" focalizaron la inversión en los centros urbanos, a los que transformaron, de esta manera, en el "mercado electoral" de la política.

Esta iniciativa, que Durañona concibió a partir de su experiencia como intendente de San Antonio Areco durante el período 2011-2019, recibió la semana última el apoyo explícito del presidente Alberto Fernández, quien llamó desde una videoconferencia con el Movimiento Arraigo a repensar el modelo de país para evitar los fenómenos de hacinamiento en las grandes ciudades.


T: ¿Cómo surgió el Movimiento Arraigo?

D: En base a lo que planificamos como modelo de gestión antes de asumir la intendencia de Areco, en 2011. Toda la previa a la campaña y a ese triunfo electoral tuvo que ver con una planificación orientada a lo que habíamos estudiado y observado que sucedía en el territorio respecto al desarraigo. Nos propusimos modificar los aspectos negativos del desarraigo en un municipio como Areco, lo cual es similar a lo que pasa en todos los municipios, y la gestión se orientó a generar políticas públicas con ese horizonte.

Cumplimos altamente los objetivos en ese aspecto porque, de no tener garantizado un sistema educativo integral -y una de las consecuencias principales del desarraigo es esa-, pasamos a garantizar a partir de la construcción de jardines maternales en localidades rurales, más la creación de la última universidad nacional (la de Areco), la educación pública en el territorio desde el primer nivel hasta el universitario.

Todo eso lo empezamos a desarrollar para la provincia y la Argentina. Se fueron sumando miembros de distintos lugares del país para construir un federalismo del siglo XXI que promueva el arraigo, porque el desarraigo fue la consecuencia fundamental de un país centralista.


T: ¿Qué significó el respaldo del Presidente de la semana última?

D: Fue un apoyo enorme. Estos temas tan de fondo ocupan poco espacio en la agenda pública central. Eso es parte del modelo centralista de construcción política que hemos generado. Y la pandemia mostró las consecuencias descarnadas del desarraigo y de la organización política unitaria: el 70% de la población vive en el 0,5% del territorio nacional, y el 98% de los 2300 municipios del país tiene menos de 100.000 habitantes.

La Covid-19 hizo estragos. Se necesita un ordenamiento poblacional, aprovechamiento de las zonas productivas del interior para cambiar el modelo de producción local, con promoción de agroecología, acceso a la tierra para producir alimentos; desplegar conectividad y transporte; crear ferrocarriles, impulsar el turismo y la cultura como eje central del desarrollo económico local; agua, cloaca y mejoramiento urbano. El Presidente nos sorprendió gratamente con una claridad conceptual respecto a la necesidad de ir hacia ese objetivo.


T: ¿Qué dicen puntualmente sus proyectos de arraigo presentados en el Senado bonaerense?

D: Hay tres que son los más importantes. Uno busca un plan de conectividad para que en 5 años, aprovechando la red federal de fibra óptica, garanticemos la conectividad al 100 por ciento de la población bonaerense, con recursos de Enacom y Arsat. El otro es de promoción de la agroecología, que implica fuertes incentivos a los municipios y productores que apuestan a la producción agroecológica, orientada a la producción local de alimentos. Y el otro, llamado "Arraigo", propone una Procrear rural en las tierras fiscales que estén en zonas periurbanas y rurales, con capacidad para volcarlas a la producción local de alimentos, para que pequeños y medianos productores, cooperativas y organizaciones, con participación de los municipios, puedan acceder a créditos hipotecarios para comprar la tierra, construir su vivienda y hacer las obras de infraestructura para la producción local de alimentos.


T: ¿Qué relación tiene el desarraigo con la problemática de la toma de tierras?

D: Ese es un problema que viene de un siglo, que se ha ido consolidando. Surge del estudio que uno puede hacer de lo que fue la situación poblacional de provincias y municipios del interior y el crecimiento extraordinario de la población en estos núcleos urbanos. Hemos pensado, desde el mercado, la política y el Estado, la focalización de inversión en políticas públicas en centros urbanos que se transformaron en el mercado electoral de la política. No hay oportunidad de crecimiento, desarrollo, empleo, vivienda y desarrollo universitario. La peor versión del desarraigo es cuando la desesperación llega a tal punto que se vuelca a situaciones de tomas y usurpaciones, que no son nada nuevo. Estas últimas versiones de tomas, junto con la pandemia, profundizaron la necesidad del arraigo.


T: ¿Se puede "desconurbanizar" la política, como usted ha planteado en varias oportunidades?

D: Se debe, si no queremos seguir en un esquema permanente de fracasos, donde los frentes populares, con el peronismo como columna vertebral, terminemos dependiendo del resultado electoral de la Tercera Sección para ganar una elección nacional. Lo dijo muy claramente el Presidente. Eso habla de un gran avance en cuanto a mirar una organización diferente para la Argentina. Dijo que no pretende volver a la normalidad sino a una nueva donde nos organicemos de manera distinta, cumpliendo lo que acordamos cuando creamos la Nación: un país federal, adaptado a las exigencias del siglo XXI. (Télam)