politica

Carlos Kirchner dijo sabía que lo escuchaban en la cárcel y que marcaban autos de las visitas

Por Agencia Télam

16-09-2020 06:45

Carlos Santiago Kirchner, exfuncionario del Ministerio de Planificación Federal y primo del fallecido expresidente Néstor Kirchner, declaró hoy ante la justicia que cuando estuvo detenido en el penal de Ezeiza se dio cuenta de que escuchaban sus conversaciones telefónicas y que los autos de las visitas que recibía “estaban marcados”.

El exfuncionario, que fue excarcelado en octubre pasado, declaró como testigo (bajo juramento de decir la verdad) en el marco de la causa en que tramita ante la justicia federal de Lomas de Zamora en la que se investigan supuestas maniobras de espionaje ilegal carcelario desplegado desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y el Servicio Penitenciario Federal (SPF) durante el gobierno de Mauricio Macri.

Detenido en el penal de Ezeiza entre el 22 de diciembre de 2017 y octubre de 2019, en el marco de la causa en la que se investigan supuestas irregularidades en el manejo de la obra pública durante el kirchnerismo, Kirchner relató cómo fueron los días dentro del penal, cómo eran las comunicaciones telefónicas, las requisas y las visitas y agrandó la sospecha de que los exfuncionarios detenidos fueron espiados en la cárcel.

“Cuando hablaba por teléfono con mi familia, lo que estaba escuchando en la línea eran personas que estaban hablando, pero descaradamente, ni siquiera se cuidaban de no hacer ruido. A veces, me enojaba y decía de todo. Estaban charlando y hasta riéndose. Era un murmullo”, sostuvo en relación a cómo funcionaban los teléfonos públicos del penal.

“No nos sorprendió cuando trascendieron las escuchas (del penal de Ezeiza) porque cada vez que ingresaba alguien nuevo le decíamos que se cuide cuando hablaba porque los estaban escuchando”, aseguró.

El testigo, que pasó el mayor tiempo de su detención en la celda 4 del módulo 6 del pabellón B del Penal de Ezezia, sostuvo que se ejercía sobre él y otros reclusos cierta “presión psicológica” al colocarlos en el mismo lugar que a los acusados por narcotráfico y que a fines de 2018, incluso, hubo dos presos que estuvieron solo un mes y generaron sospechas de todos los detenidos.

También se refirió a las cámaras que había dentro del penal: “Estaban orientadas hacia el salón de usos múltiples, donde pasábamos mayor cantidad del tiempo, otras en el patio y había otra que apuntaba directamente a las duchas, lo que me llamó la atención”, relató.

Kirchner contó también que otro aspecto llamativo de su tiempo de detención tuvo que ver con la cantidad de veces que a él y a sus compañeros los sacaban del pabellón para tareas de mantenimiento, aunque nadie lo hubiera solicitado ni hubiera nada que hacer.

“Soy arquitecto y uno más o menos sabe cuándo algo edilicio está mal o no. Las celdas las venían a arreglar bastante seguido, más de una vez por mes, a veces y no habiendo ningún desperfecto. Ni de electricidad, ni de agua, ni de cloaca. Venían a arreglar sin haber desperfecto. Nos sacaban al patio, estaba una hora y luego nos hacían entrar”, narró.

En otro pasaje de la declaración que duró una hora, sostuvo que cuando su familia lo iba a visitar podían pasar hasta ocho horas desde que llegaban al penal hasta que los dejaban pasar y que su esposa en más de una oportunidad ingresó llorando por el maltrato al que fue sometida.

“En dos oportunidades le chocaron el auto o se lo patearon, para que salte la alarma y se le gaste la batería del auto. Y cuando ella salía, en invierno, estaba sola en el medio de ese páramo, alejada del mundo, sin batería. A la mujer de otro detenido le agujerearon la puerta con un punzón”, contó.

El primo del fallecido expresidente también dijo que quiénes más se interesaban por obtener información sobre las visitas que iban a recibir eran los celadores y dijo no conocer al procesado exjefe de operaciones especiales de la AFI, Alan Ruíz, ni al encargado del área de inteligencia del SPF, Cristian Suriano, principales investigados por el espionaje carcelario.

Ante la pregunta de uno de los querellantes del expediente, el exfuncionario contó que en la primera parte de su detención lo desnudaban y lo filmaban en las requisas, sin su consentimiento, algo que recién se modificó un tiempo después, por las reiteradas quejas de los detenidos.

La declaración se produjo en el capítulo carcelario de la causa en la que se investiga espionaje ilegal contra dirigentes políticos y de otra índole durante el gobierno de Mauricio Macri, expediente cuya instrucción se encuentra delegada en los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide.

Además de las cámaras y el cableado detectado en distintos penales durante allanamientos ordenados en esta causa, en el expediente hay indicios de espionaje en las cárceles que surgen de un grupo de whatsapp identificado como “Círculo de Confianza”.

Los integrantes de ese grupo compartían allí, y en charlas privadas, información sobre los detenidos, los visitantes, sus quejas (cómo el hecho de que los desnudaran en las requisas) y hasta archivos en los cuales calificaban a cada uno de los presos por su supuesta peligrosidad y en los cuales habían casilleros que se completaban con información política y patrimonial de los reclusos. (Télam)