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Tsai busca una cómoda reelección en Taiwán gracias a su postura anti China

Por Agencia Télam

10-01-2020 09:00

La actual presidenta Tsai Ing Wen parte como clara favorita para la reelección en las elecciones generales que se celebrarán mañana en Taiwán, algo que hace tan solo unos meses parecía imposible, gracias a su firme resistencia a la renovada presión de China para atraer a la isla hacia el principio de "un país, dos sistemas", que rige en Hong Kong.

Más de 19 millones de taiwaneses podrán votar en los comicios presidenciales y legislativos, entre ellos más de un millón que ejercerán ese derecho por primera vez.

Tsai y su Partido Progresista Democrático (PPD) son los mejores posicionados para ganar la presidencia y los 113 escaños del Parlamento, según los últimos sondeos.

Por detrás figuran Han Kuo Yu y su Partido Nacionalista o Kuomintang, mientras que el tercer aspirante, James Soong, del partido conservador Primero la Gente, cuenta con chances casi nulas, consignó la agencia de noticias Europa Press.

La presidenta saliente protagonizó una espectacular remontada desde las elecciones locales de 2018, en las que el PPD sufrió un duro revés debido, principalmente, a la polémica reforma de las pensiones impulsada por el gobierno de Tsai y a su apoyo expreso al matrimonio homosexual.

Estas elecciones locales sirvieron para que Han despuntara como líder del Kuomintang. Para sorpresa de todos, incluidos los nacionalistas, Han ganó la Alcaldía de Kaohsiung, la tercera ciudad de Taiwán y bastión del PPD, donde había gobernado los últimos 20 años.

Han, conocido como el Trump taiwanés por su discurso populista y enfático, consiguió una legión de fieles seguidores, apodados "los maniacos de Han", que se han movilizado durante la campaña electoral para mantener viva su ambición presidencial.

Sin embargo, las cosas cambiaron radicalmente en 2019 con una tendencia ascendente para Tsai, al punto de que se da por seguro que seguirá otros cuatro años, en el que sería su segundo y último mandato, y que el PPD mantendrá su mayoría parlamentaria, aunque podría perder algunos escaños.

El vuelco en las proyecciones electorales lo propició, paradojicamente, China, cuyo presidente, Xi Jinping, inauguró el año un discurso en el que verbalizó la intención del gigante asiático de imponer el principio de "un país, dos sistemas" a Taiwán.

Taiwán tiene un gobierno propio desde 1949, cuando el Kuomintang y sus seguidores, liderados por el general Chiang Kai Shek, llegaron a la isla tras ser derrotados por el Partido Comunista de China (PCCh) de Mao Tse Tung en la guerra civil.

Desde entonces ha luchado por ser reconocido como un Estado independiente, algo que consiguió brevemente hasta que en 1979 el entonces mandatario estadounidense Jimmy Carter cambió su reconocimiento de Taipei a Beijing arrastrando con ello a otros países. El territorio se democratizó en los 90 al tiempo que asumió el llamado "consenso de 1992", un reconocimiento tácito entre el Kuomintang y el PCCh de que hay una sola China, si bien cada parte es libre de definirla.

Xi rompió esta norma no escrita al abogar claramente por la reunificación de China, que implica poner a Taiwán bajo la órbita de Beijing de la misma forma que hizo con las antiguas colonias de Hong Kong y Macao.

Encuestas recientes señalan que el 80% de los taiwaneses rechaza la idea de la reunificación y la mayoría prefiere mantener la independencia de facto de la que disfruta el territorio, dado que una secesión formal podría conllevar una respuesta militar de China. (Télam)