internacionales

Pompeo realizó una polémica visita sin precedentes a colonias israelíes en territorios palestinos

Por Agencia Télam

19-11-2020 04:15

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, realizó hoy por primera vez una polémica visita a colonias israelíes en los territorios ocupados de los Altos del Golán que provocó la condena de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y defendió el legado de la administración de Donald Trump en la región.

"Hemos hecho cosas increíbles. Desde el simple hecho de reconocer la realidad, de que Jerusalén es la legítima, apropiada, verdadera, capital de Israel", afirmó Pompeo, en una conferencia de prensa en Jerusalén junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

El responsable de las relaciones exteriores de Estados Unidos agregó que fue "simple, correcto y justo" trasladar la embajada estadounidense desde Tel Aviv a Jerusalén, contra el consenso internacional, avalado por la ONU, prevé que la Ciudad Santa sea la capital de Israel y Palestina en una futura solución negociada de dos estados.

"Recuerdo cuando estaba en el Congreso, las historias de que si hacíamos esto habría guerra, y de hecho lo que siguió fue la paz", defendió, citado por Israeli Army Radio y el grupo Peace Now.

Pompeo es el primer secretario de Estado norteamericano en visitar una colonia israelí en Cisjordania, territorio palestino ocupado, y el primero en desplazarse a los Altos del Golán, zona tomada por Israel a Siria y que la ONU considera "territorio en disputa".

En su recorrido, Pompeo visitó el viñedo de Psagot, situado en el área industrial israelí de Shaar Binyamin, entre Jerusalén y la ciudad palestina de Ramallah, que tiene un vino al que dio el nombre de Pompeo para agradecerle su apoyo a los asentamientos israelíes.

La visita sin precedentes fue condenada enérgicamente hoy por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) así como la decisión de Washington de etiquetar las exportaciones de las colonias judías en territorio ocupado como israelíes.

"La decisión viola descaradamente el derecho internacional", sentenció Nabil Abu Rudeina, uno de los portavoces del presidente palestino, Mahmud Abbas, y la describió como otra medida sesgada y proisraelí del presidente Donald Trump, según recogió la agencia de noticias palestina Wafa, citada por la rusa Sputnik.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, Estados Unidos mostró un apoyo sin fisuras a Israel: además de reconocer a Jerusalén como su capital, avaló la soberanía israelí en el Golán, tomado a Siria en la guerra de 1967 y anexado en 1981.

En marzo de 2019, Estados Unidos se convirtió en el primer país del mundo en reconocer la soberanía israelí sobre este territorio estratégico, situado en la frontera con Líbano y Siria.

Durante el Gobierno de Netanyahu y el mandato de Trump, la colonización de Cisjordania y Jerusalén Este, parte palestina de la ciudad ocupada y anexada por Israel, tuvieron un avance inédito.

"Durante mucho tiempo, el departamento de Estado mantuvo un punto de vista errado sobre las colonias, no reconociendo la historia de este territorio especial. Hoy, el departamento de Estado estadounidense defiende con vigor el reconocimiento de que las colonias pueden ser legales", afirmó el secretario norteamericano.

En ese sentido, anunció que Estados Unidos etiquetará las exportaciones de las colonias como productos fabricados en Israel.

"Todos los productores de las zonas donde Israel ejerce su autoridad deberán inscribir en sus productos 'Israel', 'Hecho en Israel' o 'Fabricado en Israel' cuando exporten a Estados Unidos", dijo Pompeo en un comunicado difundido tras visitar el viñedo de Psagot.

Pero en 2019, la Justicia europea declaró que los productos, sobre todo alimentos, procedentes de los territorios ocupados por Israel que entren en la Unión Europea (UE) no pueden llevar una etiqueta que diga "Hecho en Israel" y debían explicar que procedían de una colonia.

Pompeo también anunció que Estados Unidos considerará "antisemita" al movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), que desea aislar internacionalmente a Israel por el trato que reserva a los palestinos.

BDS es una campaña internacional de boicot económico, cultural o científico contra Israel que desea forzar el fin de la ocupación y de la colonización de los territorios palestinos.

Quienes apoyan o impulsan este movimiento siguen el ejemplo de Sudáfrica, donde, según ellos, el boicot del país contribuyó al fin del apartheid.

"Imaginen el riesgo que representaría para Occidente e Israel si este territorio estuviera bajo control del presidente sirio Bashar al Assad", añadió el alto funcionario.

En este momento, más de 450.000 israelíes residen en estos asentamientos de Cisjordania, territorio en el que viven 2,8 millones de palestinos.

A ellos se suman unos 200.000 israelíes de asentamientos en la parte oriental de Jerusalén.

El Gobierno del presidente Abbas redujo al mínimo los contactos con el Ejecutivo estadounidense tras sus decisiones de los últimos años, consideradas únicamente favorables a Israel.

"Si las relaciones internacionales se basan ahora en botellas de vino, la diplomacia se muere", zanjó esta semana el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh.


(Télam)