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Murió por coronavius el Obispo de los pobres en México

Por Agencia Télam

01-11-2020 02:15

El religioso Arturo Lona Reyes, conocido como el "Obispo de los pobres" y uno de los últimos exponentes de la Teología de la Liberación en México, murió ayer de coronavirus a los 95 años, según confirmó hoy el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vásquez.

Lona Reyes sobrevivió a 11 atentados contra su vida en su batalla incansable a favor de los derechos de los pobres y por defensa a las selvas.

Los restos del obispo retirado serán cremados y las cenizas reposarán en la sede de la Diócesis de Tehuantepec, estado sureño de Oaxaca, uno de los más pobres del país, donde trabajó por décadas, informó la agencia de noticias Ansa.

"Elevamos nuestra oración y expresamos las condolencias al presbiterio, a sus familiares y feligreses de esta amada Diócesis de Tehuantepec", señaló Vásquez.

La Diócesis de Tehuantepec anunció para hoy una jornada completa de oración para rogar por "el eterno descanso" del "Tata Obispo".

Arturo Lona Reyes, nacido en Aguascalientes, capital del céntrico estado homónimo, el 1 de noviembre de 1925, fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1952 y consagrado obispo de Tehuantepec el 15 de agosto de 1971 por el Papa Paulo VI.

Lona Reyes renunció a este cargo en 2001, al cumplir con la edad permitida en el clero católico para estar en activo.

El también activista, fue presidente de la Comisión Episcopal de Indígenas en 1972 y fundador del Centro de Derechos Humanos Tepeyac de Tehuantepec.

En 2008 fue galardonado con el XVI Premio Nacional de Derechos Humanos "Don Sergio Méndez Arceo" como "reconocimiento a toda una vida entregada en la defensa y promoción de los derechos humanos de los pobres e indígenas.

Lona Reyes destacó junto con el ex arzobispo de Oaxaca, Bartolomé Carrasco, y el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, ambos ya fallecidos, por defender y practicar la teología de la liberación en la zona sur.

A causa de su defensa de los pobres, fueron objeto de represalias y acoso de autoridades eclesiásticas y civiles e incluso amenazados de muerte. (Télam)