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Luisiana revive la pesadilla del huracán Katrina con la inminente llegada de Barry

Por Agencia Télam

12-07-2019 12:45

El viento y la lluvia de la tormenta tropical Barry comenzaron a golpear esta madrugada en el estado norteamericano de Luisiana mientras los habitantes y los servicios de rescate se organizan para afrontar la emergencia, acosados por los recuerdos de la destrucción causada en 2005 por el huracán Katrina.

El presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia y de esta manera liberó fondos y recursos federales para que Nueva Orleans pueda afrontar a Barry y sus potenciales secuelas.

El Centro Nacional de Huracanes dijo que la tormenta se está fortaleciendo a medida que se acerca a la costa de Luisiana y que se espera que se convierta en Huracán cuando llegue a tierra, presuntamente mañana a la mañana.

Agregó que los vientos sostenidos llegan a los 104 kilómetros por hora y que se espera un fortalecimiento adicional antes de que toque tierra.

El gobernador, John Bel Edwards, explicó que Luisiana puede inundarse por marejada ciclónica, ríos altos y lluvia. "Vamos a tener los tres", alertó.

Agregó que el Misisipi ya está alto por las lluvias intensas, pero no esperan que el río se derrame sobre sus diques; aunque un cambio en la dirección o intensidad de la tormenta podría alterar el pronóstico.

El director del Centro Nacional de Huracanes, Ken Graham, dijo que están ante una "situación peligrosa", porque los sistemas de Luisiana pueden soportar hasta 25 pulgadas (630 milímetros) de agua.

"Ese tipo de lluvia en este sistema podría causar inundaciones repentinas, causar el estancamiento del agua", alertó.

La Guardia Nacional y los equipos de rescate están estacionados en los alrededores del estado con barcos y vehículos de ultramar, helicópteros y suministros como agua potable y mantas.

En el sureste de Luisiana, en la punta ubicada debajo de la turística ciudad de Nueva Orleans, las autoridades ordenaron ayer la evacuación de 10.000 personas, que fueron enviadas a la parroquia (condado) de Plaquemines.

En Baton Rouge, un supermercado no daba abasto a reponer agua mineral en los estantes arrasados por la urgencia de los habitantes, mientras que en la ruta interestatal 59, en el sur de Misisipi, decenas de camiones de agua de los servicios públicos aguardan estacionados en los hoteles de la zona.

La alcaldesa de Nueva Orleans, LaToya Cantrell, aseguró que los sistemas de bombeo de la ciudad funcionan bien pero advirtió que la tormenta podría traer más agua de la que las bombas pueden soportar.

Sin embargo, no ordenó evacuaciones aunque aconsejó a las personas que almacenen víveres para al menos tres días y que mantengan los desagües pluviales del vecindario limpios y despejados para evitar que el agua se acumule.

La inminente llegada de Barry a tierra a revivido los peores recuerdos en los habitantes de Nueva Orleans, que en 2005 fue golpeado por el potente huracán Katrina, que causó inundaciones y más de 1.800 muertes.

El mal manejo de esa crisis golpeó la imagen del entonces presidente, George W. Bush, que impulsó la creación de un multimillonario sistema de protección contra huracanes que todavía está en construcción. (Télam)