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Los cuatro principales brotes de EEUU se están amesetando, según el Gobierno

Por Agencia Télam

24-07-2020 01:15

El equipo dedicado a la pandemia del Gobierno de Estados Unidos informó hoy que la curva de contagios en los cuatro principales brotes de la actualidad en el país -California, Texas, Arizona y Florida- está entrando en una meseta, como sucedió en abril en Nueva York, antes de que la situación se estabilizara.

"Ya estamos empezando a ver cierto amesetamiento en estos cuatro estados críticos que sufrieron en las últimas cuatro semanas", explicó Deborah Birx, la coordinadora de este equipo gubernamental, ante la prensa y lo comparó con la curva de Nueva York en abril-mayo, justo antes de comenzar a descender, según el canal de noticias CNN.

Pese a este anuncio optimista, más de 150 expertos médicos, científicos, maestros, enfermeros y otros profesionales vinculados a los esfuerzos de la pandemia publicaron hoy una carta abierta a la Casa Blanca y los Gobiernos locales para volver a cerrar el país y controlar la curva de contagios.

"Ahora mismo estamos en camino a perder más de 200.000 de vidas estadounidenses para el 1 de noviembre. Sin embargo, en muchos estados la gente puede tomar en bares, cortarse el pelo, comer dentro de un restaurante, hacerse un tatuaje, darse un masaje o hacer un amplio arco de actividades normales, placenteras pero no esenciales", criticó la misiva, publicada por CNN.

Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) -el órgano que suele liderar la gestión de una epidemia, pero en la actualidad ha quedado relegada por el Gobierno de Donald Trump- el coronavirus se está por convertir en la principal causa de muerte en el país, pese a que la primera ola aún no terminó y una posible segunda se espera para el próximo otoño e invierno en la segunda mitad del año.

Por eso, pese al amesetamiento que ve la Casa Blanca, los cuatro estados más afectados continúan anunciando cierres, aunque no de manera integral, como piden los expertos.

Por ejemplo, un juez del condado de Starr, en Texas, sobre la frontera sur con México, emitió una orden de cuarentena hasta el 11 de agosto que empezó a regir hoy e instó a los locales y pequeños negocios a cesar todas sus actividades hasta que comiencen a desacelerarse el número de nuevos casos diarios.

Pero estos cuatro estados no son los únicos en alerta.

Nueva México, Hawaii y Missouri también están experimentando números elevados que hacen temer por los sistemas hospitalarios .

En el estado de Washington, por ejemplo, el gobernador Jay Inslee anunció nuevos cierres, esta vez de restaurantes, bares, gimnasios, cines, teatros y una prohibición para casamientos y funerales.

"Si dejamos que el virus se salga aún más de control, tendrá un impacto aún más devastador a largo plazo en nuestra economía", aseguró hoy en una conferencia de prensa en clara respuesta a los llamados de Trump de mantener abierta la economía para evitar un mayor derrumbe del empleo.

Mientras la Casa Blanca parece haber aceptado que los gobernadores y alcaldes de los estados y ciudades más golpeados deben empezar a tomar algunas medidas restrictivas para frenar los contagios, el Gobierno se puso como objetivo, al menos, lograr que las escuelas abran sus puertas y den clases normalmente en septiembre, en el inicio del año lectivo.

Además de las presiones públicas de todos los días de Trump, su vicepresidente, Mike Pence, comenzó una serie de viajes para impulsar esta posición ante las comunidades locales.

Hoy estuvo en Indianápolis, donde ya se superaron los 60.000 casos y las 2.800 muertos, para una mesa redonda con autoridades y referentes del mundo de la educación.

La Clase Blanca sumó hoy a otro aliado en esta pelea, el gobernador de Tennessee, Bill Lee: "Nuestros niños deben estar en las escuelas porque los chicos no solo están sufriendo académicamente, sino también emocionalmente, por su salud mental. Hay muchas familias de trabajadores que necesitan que sus hijos estén en la escuela para poder continuar trabajando."

(Télam)