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LASTESIS: El coronavirus hizo que veamos aun más las desigualdades en Chile

Por Agencia Télam

18-07-2020 12:00

La crisis del coronavirus destacó las desigualdades en Chile, donde la gravedad y el colapso de la situación podría derivar en un nuevo levantamiento popular, manifestó el colectivo feminista chileno LASTESIS.

Creado en 2018 con el fin de difundir teorías feministas a través de diferentes lenguajes, este grupo interdisciplinario integrado por cuatro artistas de Valparaíso -Dafne Valdés, Lea Cáceres, Paula Cometa y Sibila Sotomayor- dialogó con Télam sobre el impacto de la Covid-19 en la crisis social en Chile, el tercer país con más casos en América Latina, y las recientes denuncias que la policía presentó en su contra.


T- Su colectivo tomó relevancia en las protestas que sacudieron a Chile a finales de 2019, pero el coronavirus sacó a los manifestantes de las calles y postergó el plebiscito sobre una nueva Constitución. ¿Cómo se vive esta situación en el país?

LT- La posibilidad de cambiar la Constitución sigue siendo un tema importante y hoy resulta incluso más relevante y potenciado porque la crisis del coronavirus hizo que veamos aun más fuertemente todas las desigualdades y también la precarización que existe tanto en el sistema de salud público como en la red privada. Hoy lo fundamental es cómo las clases media y baja logran subsistir a partir de algunos beneficios que el Gobierno quiere brindar. El Estado está operando como un banco privado que da créditos sin parar y es porque está administrado por empresarios de la derecha. Es muy complejo, pero evidencia aún más lo pésimo de este sistema y cómo los intereses económicos fueron puestos por sobre las vidas humanas para privilegiar a las clases más altas. Esas prioridades en este país no las vemos hasta que llega el colapso y eso es lo que está pasando ahora. Está muriendo gente y están tomándose medidas a nivel de préstamo o de bonos miserables que no alcanzan para pagar nada. Hoy la situación es grave y está todo colapsado.

Además, corrieron el plebiscito a octubre y, aunque algunas bancadas de la oposición afirman que no se volverá a correr, siempre está el riesgo de que sí. Todo es incertidumbre y juegan un poco con eso. El plebiscito es la oportunidad de que todos estos mecanismos que fueron arreglados en dictadura y durante la transición se acaben o empiecen ya a removerse.

T- ¿Creen que volverán las protestas?

LT- Sí, sin duda. Lamentablemente, es así y probablemente va a ser violento porque es absolutamente violenta la forma en que vivimos siendo humillades por años. Es de esperar que haya prontamente un nuevo levantamiento popular porque el mismo presidente (Sebastián Piñera) se burló en nuestra cara de todo. Aquí hay una rabia estructural grave.

T- Hace poco Carabineros presentó dos denuncias contra ustedes, una por incitación a la violencia y otra por atentado contra la autoridad. ¿Qué piensan al respecto?

LT- Nos enteramos a través de la prensa porque probablemente fue la misma policía la que infiltró la noticia para justamente amedrentarnos y asegurarse de que nos enterásemos. Lo vemos como un ejercicio extremadamente violento, de censura, de ataque directo, de amedrantamiento y de intimidación por parte del organismo que posee el monopolio de la violencia y está apoyado por el Gobierno chileno. El propio ministro del Interior salió a decir que respaldaba estas denuncias, mientras que sobre las denuncias por violación a los derechos humanos no se ha pronunciado. Entonces, lo tomamos como un ataque personal, por un lado, pero también como un ataque colectivo a todas las mujeres y personas de las disidencias porque están intentado acallarnos a todes y asustarnos a quienes, además, tengamos la osadía de alzar algún tipo de voz en la palestra pública. Todo esto, en un momento en el que la prioridad es sobrevivir a no contagiarse de coronavirus. Es muy grave a nivel político y simbólico.

T- Una de las denuncias las responsabiliza también por algunos incidentes ocurridos en las protestas de finales de 2019.

LT- Nos atribuyen ataques incendiarios, incluso días antes de que nosotras hiciéramos la performance en Valparaíso, o sea, antes de que existiéramos públicamente. Es tan incongruente que es como una especie de broma de mal gusto porque, al final, todo se reduce a que nosotras queremos prender fuego todo y que la culpa del fuego a comisarías, incluso a carabineras y ataques con molotov, la tenemos nosotras por incentivar a la gente a través de una cosa cerebral maquinal a quemarlo todo. Escapa a cualquier cuestión lógica.

Además, es ofensivo para todas las personas que decidieron salir a la calle y poner el cuerpo por el legítimo derecho a la protesta. Como si la gente no fuese capaz de pensar por sí misma. Por favor, la gente tiene inteligencia y vive en carne propia la violencia sistemática, la falta de dignidad, la desigualdad social y económica todo el tiempo. Aparte, está todo el país confinado y no puede haber protestas, eso les juega a favor también, y no es algo aislado.

T- ¿En qué sentido?

LT- Está la gente que aún protesta por hambre y la represión policial continúa hacia dentro de las casas, disparando gases y agua sin medir las consecuencias. También se restringió el acceso a la prensa independiente para poder trabajar y un camión con focos, resguardado por carabineros, censuró una proyección del Delight lab, los artistas que proyectan palabras en el Edificio Telefónica. Estos hechos de censura y represión no se pueden aislar de lo que intentan hacernos a nosotras. Hay que tratar de ver el conjunto y es complicado, sobre todo en este contexto.

(Télam)