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La Revolución Francesa, una revuelta popular que no acabó con la injusticia

Por Agencia Télam

12-07-2019 04:30

A 230 años de la Revolución Francesa de 1789, una gran fecha en la historia de la humanidad, los principios de libertad, igualdad y fraternidad que llevaron al pueblo a derrocar al rey Luis XVI mantienen su vigencia, en un mundo dominado por las diferencias sociales.

Aquel 14 de julio de 1789, las turbas asaltaron la fortaleza de la Bastilla, donde se reprimía a los obreros en nombre del rey, y los rebeldes tomaron la gobernación y mataron al marqués Bernard de Launay.

Si bien solo cuatro presos fueron liberados, tras cuatro horas de combates, la toma de la Bastilla se convirtió en un símbolo del antiguo régimen que protegía a la monarquía absolutista.

La multitud conquistó el Ayuntamiento y el alcalde Jacques de Flesselles murió de un balazo en la cabeza, tras ser acusado de traición. Su cabeza fue cortada y clavada en una pica, detalle desafortunado que luego se volvería muy común durante la Revolución.

Todo había empezado el 11 de junio de ese año, cuando el rey Luis XVI -apoyado por los nobles y su hermano, el conde D'Artois-, echó al ministro Jacques Necker y ordenó reconstruir el Ministerio de Finanzas.

El pueblo tomó muy mal esta decisión del monarca. En aquellos días, la reina de Francia, María Antonieta, era vista como una mujer extravagante que gastaba mucho dinero de la Corona.

Por lo tanto, los franceses salieron a las calles y muchos militares se mantuvieron neutrales pero otros se unieron al pueblo francés.

Inevitablemente, la Revolución fue ganando apoyo en ciudades y pueblos franceses, dando nacimiento a nuevos ayuntamientos que no reconocían a la Asamblea Nacional Constituyente.

Esta situación se conoce también como La Grande Peur (el Gran miedo), lo que provocó la quema de títulos de servidumbre, derechos feudales y propiedades de tierra. Además, varios castillos y palacios fueron atacados por las turbas.

El 4 de agosto de 1789, la Asamblea Constituyente suprimió por ley las servidumbres personales (abolición del feudalismo) los diezmos y las justicias señoriales e instauró la igualdad ante el impuesto.

En pocas horas, asediados por el clamor popular, los nobles y el clero perdieron sus privilegios para siempre.

Entonces el marqués de Lafayette, que también peleó con el grado de general por la independencia de Estados Unidos y fue considerado un héroe, tomó el mando de la Guardia nacional de París y Jean-Sylvain Bailly, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, fue nombrado nuevo alcalde de París.

El rey Luis XVI visitó París el 27 de julio de ese año y tuvo que aceptar la nueva escarapela tricolor que lucía la mayoría del pueblo francés.

Desprestigiados y aislados del pueblo, los nobles comenzaron a abandonar el país con la intención de fomentar una guerra civil en Francia, para que las naciones europeas respaldaran al rey, quien moriría después guillotinado el 21 de enero de 1793, tras armar su propio ejército.

Antes de ser derrocado, el rey estaba por encima de la ley. La clases dominantes eran representadas por el clero, que no pagaba impuestos, mientras los nobles explotaban a los campesinos.

Luego estaba el llamado Tercer Estado, formado por burgueses comerciantes, a los que le seguían los campesinos y obreros. Francia, un país netamente rural en aquellos años, contaba con 26 millones de habitantes.

El país se encontraba endeudado porque había ayudado -junto con España- a Estados Unidos en la guerra de la independencia.

En síntesis, los burgueses no tenían libertad y repudiaban al clero y a la nobleza que se llenaban los bolsillos.

Cuando ocurrió la revolución en 1789, el teniente Napoléon Bonaparte tenía 18 años. Era enemigo del despotismo y un impetuoso discípulo de Jean Jacques Rousseau, autor de El Contrato social (1762).

Según el historiador ruso Albert Manfred, Napoleón apoyó fervientemente a la Revolución Francesa.

"Desde los primeros días estaba con el pueblo que había llevado a cabo el milagro del 14 de julio. Estaba con la Revolución, contra sus enemigos", afirmó este investigador. (Télam)