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Irán, Donald Trump y el uso de las armas nucleares

Por Agencia Télam

06-07-2019 11:45

Si algo quedó claro después de que Irán advirtió que enriquecerá toda la cantidad de uranio que necesite para sus fines estratégicos, es que el gobierno persa ya no asusta solo a Estados Unidos sino también a tres potencias europeas con las que firmó un acuerdo nuclear en 2015.

Por eso se aguarda con sumo interés el anuncio que formulará mañana Teherán sobre su nuevo nivel de combustible nuclear que probablemente superará los 300 kilogramos de uranio que formaban parte del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), establecido en el convenio del Grupo 5+1.

Aquel documento, que constituyó uno de los logros más importantes de la política exterior del ex presidente estadounidense, Barack Obama, fue suscrito por EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia, China más Alemania el 14 de julio de 2015.

Sin embargo, el gobierno de Donald Trump se retiró del pacto el 8 de mayo de 2018, abriendo los interrogantes de una antigua polémica. ¿Puede Irán convertirse en un miembro del selecto grupo de países atómicos?

Lo concreto es que desde que Trump llegó a la presidencia, el 20 de enero de 2017, la relación entre Washington y Teherán se tensó irremediablemente, bajo amenazas de iniciar un conflicto de incalculables consecuencias para una región donde la Casa Blanca cuenta con dos aliados de peso: Israel y Arabia Saudita.

Si los países europeos no cumplen con el pacto, el gobierno de Hasan Rohani amenazó con incrementar el nivel de enriquecimiento de uranio del 3.67 a cerca del 3.70%, lo cual -según los expertos- sería demasiado combustible para una planta comercial.

De todos modos, dicho aumento estaría lejos de alcanzar el 90% requerido para construir una ojiva nuclear.

La tensión entre EEUU e Irán llegó a su punto máximo el pasado 29 de junio, cuando los iraníes derribaron un dron militar norteamericano, y el presidente Trump estuvo a segundos de ordenar un ataque contra Teherán.

Esta semana, un superpetrolero que se dirigía a Siria fue retenido en el estrecho de Gibraltar por el Reino Unido. Para Teherán, la captura de la nave fue un acto de piratería, por lo que pidió su inmediata liberación e incluso amenazó con tomar represalias.

En medio de este panorama, el gobierno de Rohani advirtió que su país enriquecerá "cualquier cantidad" que necesite de uranio para su desarrollo, lo que desató las alertas de por lo menos tres potencias europeas que han firmado el acuerdo del Grupo 5+1.

"Lamentamos la decisión de Irán, que pone en duda un instrumento esencial para la no proliferación nuclear", dijeron en un comunicado conjunto los gobiernos de Francia, Reino Unido y Alemania.

Trump está obsesionado con impedir el crecimiento nuclear de Teherán. Por eso recomendó vía twitter: "Ten cuidado con las amenazas, Irán. ¡Pueden volverse en tu contra y será peor que lo que nadie ha sufrido jamás!".

Para John J. Mearsheimer, profesor en ciencias políticas de la Universidad de Chicago, "es difícil imaginar a Israel o EEUU atacando a Irán -aun con armas convencionales- si Teherán tiene la bomba, simplemente porque hay una oportunidad en que la escalada puede conducir a su uso nuclear".

"Sin embargo, si Irán sobrevive a un ataque podría amenazar con usar un puñado de armas nucleares o apagar el flujo de petróleo en el Golfo Pérsico", afirmó este reconocido teórico de las relaciones internacionales en un artículo publicado en el diario The New York Times.

Mearshemer señaló que "es difícil de imaginar a Irán usando armas nucleares primero en la crisis, pero la historia dice que estados desesperados o a veces dispuestos a perseguir estrategias demasiados arriesgadas -la decisión de Japón de atacar a un mucho más poderoso EEUU en 1941, y Egipto a Israel en 1973-, son casos clásicos".

Cuando se firmó el acuerdo de 5+1 hace cuatro años, Irán creía que luego de un proceso de control se le iban a levantar todas las sanciones internacionales.

Por el contrario, Trump restituyó los viejos castigos de la era Obama e impuso otros mucho más fuertes para bloquear las exportaciones de petróleo iraní. Sus efectos ya se ven en la economía iraní.

Si el proyecto del ex presidente Obama era lograr la paz con Irán, el objetivo del magnate neoyorquino parece ser destruir cualquier posibilidad futura de que Teherán pueda construir una bomba atómica. (Télam)