internacionales

Insulza: La nueva Constitución de Chile no solucionará todo y seguirá la tensión social

Por Agencia Télam

26-10-2020 05:45

El senador socialista chileno José Miguel Insulza afirmó hoy que la necesidad de reformar la Constitución que surgió del plebiscito de ayer es la llave para empezar a construir un país más democrático y menos desigual, pero advirtió una nueva carta magna no es la solución a todos los problemas del país y auguró que si el Gobierno de Sebastián Piñera no impulsa pronto reformas urgentes, el clima social seguirá siendo tenso.

Insulza es un protagonista constante de la política chilena desde hace décadas, como ministro y canciller de varios gobiernos desde la restauración democrática y también con un rol internacional como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) entre 2005 y 2015.

El legislador dijo a Télam que el resultado del plebiscito "fue muy importante" porque "se partía de la base de que iba a ganar la opción de aprobar la idea de una nueva Constitución, pero fue realmente impresionante que sacara casi el 78% de los votos y con tantos votantes".

"Se puede pensar que en Chile vota poca gente, poco más del 50%, pero no es así, ese porcentaje refleja por lo menos el 65% o 70% de la población; los mayores votan aquí generalmente más que los jóvenes y la verdad que entre la gente mayor hubo mucho menos votos, porque mucha gente no fue a votar por la pandemia", reflexionó.

Remarcó que "fue una elección contundente y el mayor número de votantes que ha habido en el país".

Lo que sigue es un extracto de la entrevista que concedió a Télam para analizar el plebiscito constitucional de ayer en Chile.


Télam: ¿La Unión Demócrata Independiente (UDI, pinochetista) es el gran perdedor de esta elección?

José Miguel Insulza: Hay gente de la UDI, incluso algunos alcaldes, que llamaron a votar “apruebo” por una razón muy simple: hay elecciones municipales en abril y ninguno de los alcaldes quería perder y tratan de capitalizar el voto de ayer. Pero ciertamente, como partido, la UDI es el que más pierde.

T: ¿El Gobierno tiene también una cuota de la derrota?

JMI: El Gobierno puso buena cara (ríe), porque mantuvo la neutralidad. Se dice que de los 19 miembros del gabinete estaban 10 a 9 entre los "apruebo" y los "rechazo". Pero es evidente que la aprobación se vincula mucho más a la oposición. Habrá dudas de cuánto perdió el gobierno, pero de que ganó la oposición no cabe ninguna duda.

T: ¿El hecho de que ganara también ampliamente la opción de que la nueva Constitución la redacte un cuerpo completamente electo, sin la participación de legisladores en funciones, encierra una sanción al parlamento?

JMI: Eso es una de las mayores demostraciones de la victoria de la oposición, donde casi nadie era partidario de una convención mixta. La principal razón es que la convención es para escribir una nueva Constitución, no para empezar a gobernar. El próximo año el país tiene que ser perfectamente normal y la actividad legislativa y gubernamental tiene que continuar, porque a fines de 2021 esperamos recuperar la Presidencia y tener la mayoría en ambas ramas del Congreso, porque no cabe ninguna duda de que hoy la oposición es mayoría en el país. Por eso queríamos una convención completamente elegida y eso se logró.

T: Muchos de los colectivos hacen reclamos que abarcan a toda la clase política, entre otros haber pasado 30 años de democracia sin cambiar la Constitución Usted, que ha tenido una importantísima actividad política en estas tres décadas, ¿cómo asume esa crítica?

JMI: Mire, yo creo que los problemas reales, las molestias con algunas cosas, comenzaron hace 10 o 15 años. Antes no había ese tipo de protestas, ni mucho menos. Se comparó incluso este plebiscito con el de 1988. Ambos tenían opciones claras, sí o no a una nueva Constitución, como hace 30 años fue sí o no a (Augusto) Pinochet. Por lo tanto, no creo que haya un rechazo tan real a todo lo que pasó antes. Cuando llegó el gobierno democrático el país tenía 43% de pobres y hoy día tiene 10%. Entonces, muchos de los que protestan vienen de familias pobres, que dejaron la pobreza pero quieren más beneficios y menos desigualdad. Cuando todos son pobres se quiere salir de la pobreza, cuando la pobreza ya no es un gran problema, la desigualdad se plantea con mucha más fuerza.

T: Esta reforma surge de un estallido social del que participan sectores con múltiples intereses, que hasta pueden ser contrapuestos. ¿Cómo va a ser el transcurso hasta la nueva Constitución?

JMI: Hay gente que no sé si fue a votar ayer. Hay una práctica violenta en algunos sectores que es bastante conocida. Eso no significa que eso se haya expresado en el voto de ayer ni que se vaya a expresar en la nueva Constitución. El tema de la nueva Constitución va a ser de qué manera refleja los problemas, pero es un error pensar que con aprobar una nueva Constitución todo va a cambiar y vn a haber buenas pensiones, buenos salarios, buena educación y buena salud. Se trata de construir un Estado mucho más democrático, también en lo económico y social. Pero ponerlo en una constitución no resuelve los problemas de un país. Por eso es decisivo elegir a los constituyentes que harán una nueva Constitución, pero va en paralelo con un proceso político que debería cambiar a casi todas las autoridades del país.

T: Para sintetizar, lo que va a hacer la próxima constituyente es aprobar la ley marco para hacer un país diferente, pero ese país está por hacer todavía. ¿Es así?

JMI: Hay cosas urgentes. Es necesario en el curso de este año aprobar una nueva ley tributaria, una nueva ley de pensiones y aprobar normas de descentralización del país. Esas cosas difícilmente pueden esperar mucho tiempo más y la gente va a seguir protestando mientras continúen las injusticias, mientras los ingresos de las personas sean bajos y mientras todo lo que se hace en el país se decide en Santiago. El Gobierno tiene la posibilidad de tratar de conciliar y sacar esas reformas, o de aferrarse a lo que hay ahora y tener un camino muy difícil en lo que queda de su gestión. (Télam)