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>>>ANSA/ Papa: Un año clave para la reforma

Por Agencia ANSA

04-01-2020 04:30

Por Fausto Gasparroni CIUDAD DEL VATICANO, 4 ENE - "­Debemos creer que el otro tiene nuestra misma necesidad de paz.

No se obtiene la paz sino se la espera.

Pedimos al Señor el don de la paz!", reza el tuit con tonos sentidos difundido hoy por el Papa que muestra en gran medida la preocupación de Francisco sobre el nuevo viento de guerra que se hizo presente en los últimos días.

Un inicio de 2020 que ni siquiera las previsiones más pesimitas pudieron pensar y que la primera página de Osservatore Romano -"Clima incandescente luego de la muerte de Soleimani", en apertura con la crisis EEUU-Irán y "Haftar pronto a responder a Ankara" en el frente libio que "se complica"- entrega hoy más que adecuadamente.

Un escenario frente al cual, entre otros, justo en el comienzo del nuevo año, en pocos podría refutar la ya profética "tercera guerra mundial llevada a cabo por partes" que el mismo Bergoglio teorizó y se hizo casi proverbial.

A la promoción de la paz y de la justicia en el mundo, Francisco dedicó las intenciones de enero para su red mundial de plegarias.

Pero la escalada a la que se asiste complica y no poco sus propios desplazamientos para el nuevo año.

¨Qué fin tendrá, por ejemplo, el viaje a Irak que hubo dicho que quería realizar?.

¨Y aquél a Sudán del Sur anunciado junto al primado anglicano Justin Welby, hallará efectivamente el necesario cuadro de definitiva pacificación interna?.

Todos los aspectos, aquellos de las varias crisis -incluida la migratoria- y de los conflictos abiertos a nivel global, que el Papa hizo notar en sus llamados "Urbi et Orbi" en Navidad y que repasará más detalladamente en el inminente encuentro en el Vaticano con el cuerpo diplomático.

En tanto, el caldero en ebullición del Mediterráneo se convierte siempre en materia más que urgente para la reunión con todos los obispos de la región, promovido por la CEI, en la que Francisco participará en Bari a fines de febrero.

La de la paz no es la sola incógnita que se prefigura en 2020 para Francisco: hay además otro dossier, que a él le llega al corazón, el de la defensa de lo creado y de la crisis climática signa un fuerte contratiempo con el fracaso de la COP25 en Madrid.

Bergoglio cuenta mucho con la movilización de los jóvenes.

Y, en este sentido, se encamina el evento que promovió para los días 26-28 de marzo en Asís, "The economy of Francesco", con jóvenes empresarios y economistas de todo el mundo en el que intervendrán los temas de la economía sustentable del Laudato sí.

Y mientras se espera, entre enero y febrero, la exhortación apostólica del Sínodo sobre la Amazonia, no se puede no evidenciar que 2020, en el que el 13 de marzo el Papa argentino, de 83 años, entrará en su octavo año de pontificado, será un año-clave para la reforma del gobierno de la Iglesia promovida por Bergoglio.

Está en fase de revisión, y será sancionada en este año, la nueva constitución apostólica sobre la Curia romana que sustituirá la "Pastor bonus" del papa Wojtyla: se llamará "Praedicate Evangelium" a testimoniar la impronta misionera y votada para la evangelización de la Iglesia que quiere Francisco.

No es por casualidad que el Papa sintió la necesidad de reafirmar los principios en el discurso pre-Navidad a la Curia, presionando a las jerarquías y al cuerpo eclesial a no resistirse a los cambios y a no cristalizarse en la "rigidez": so pena de una Iglesia "quedada unos 200 años atrás en el tiempo", como denunciaba el difunto cardenal Martini por él significativamente citado.

Al mismo tiempo existe quien habla ya de un nuevo consistorio, aunque con pocos nuevos purpurados, siempre en la óptica de los equilibrios de un futuro Cónclave, para Francisco quedan abiertos este año otros dos nuevos frentes cruciales: la plena transparencia de las finanzas, que algún escándalo más continúa ensombreciendo y, sobre todo, la mano firme en lo que son los abusos sexuales.

Con los nudos a poner plenamente en sistema la responsabilidad de los obispos, la obligación de la denuncia, la colaboración con las autoridades civiles, los derechos de las víctimas.

Todas éstas cuestiones por las que resultará fundamental la histórica abolición del secreto pontificio querida por Bergoglio: con el posible contrapunto de que se abatan en las ya jadeantes oficinas vaticanas de competencia.

(ANSA).