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Entre protestas Duterte dice que su gestión de la pandemia de coronavirus es rápida y eficaz

Por Agencia Télam

27-07-2020 10:30

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, defendió hoy la criticada gestión de su Gobierno ante el coronavirus, al considerarla "rápida" y "eficaz", aunque prometió "medidas urgentes" para paliar la grave crisis económica que ya se siente en el país.

Duterte aseguró que la "rápida respuesta" de su administración a la pandemia evitó que entre 1,3 y 3,5 millones de personas se contagien de la Covid-19 en Filipinas.

Sus críticos, sin embargo, la consideran caótica y errática, le recuerdan que los primeros casos importados en el país se registraron en enero pasado y subrayan que hasta la fecha se han reportado 82.040 casos -56.649 todavía activos- y casi 2.000 muertes, uno de los saldos más elevados del Sudeste Asiático, informa la agencia de noticias EFE.

En su discurso anual sobre el Estado de la Nación, ante una audiencia reducida de miembros de su gabinete y congresistas por las medidas preventivas, Duterte aseguró que "la escala global y el impacto socioeconómico de la pandemia no han tenido precedentes. Sin embargo, en medio de la emergencia sanitaria mundial, hemos resistido los vientos en contra generados por este coronavirus".

El presidente filipino dictó la cuarentena obligatoria en casi todo el país el 15 de marzo, uno de los confinamientos más estrictos y largos del mundo, que frenó en seco la actividad económica y dejó 5 millones de nuevos desempleados solo en el primer mes.

Ante esa situación, el mandatario defendió sus políticas de atención a los más desfavorecidos para paliar la crisis y aseguró que 4,3 millones de familias pobres se han beneficiado de los programas de ayuda, de las que el 92% ya han recibido los subsidios en efectivo.

Sin embargo, críticos del gobierno y organizaciones humanitarias lamentaron que esa ayuda económica no sea suficiente para mitigar casi cinco meses de parate económico y que los subsidios no abarquen a todos los filipinos que se han quedado sin un medio de vida en uno de los países más desiguales del mundo, con un índice de pobreza del 16,6%.

La pandemia ya hizo que la economía filipina se contrajera en el primer semestre por primera vez desde 1998 -después de crecer por encima del 6% en la última década- y se espera que caiga hasta un 3,6% para final de año, mientras que el número de desempleados podría alcanzar los 10 millones de personas.

"Nuestra posición fiscal es sólida y nuestro sistema bancario robusto. Estamos en una mejor situación para capear la crisis causada por la pandemia", aseguró el Presidente, quien no ofreció muchos detalles sobre su "ambicioso" plan económico para salir de la crisis, más allá de que se apoyará en su programa de infraestructuras, en el turismo y en la concesión de créditos blandos a empresas.

El discurso del Estado de la Nación estuvo acompañado de manifestaciones en las calles de diversos grupos de la sociedad civil, que en esta ocasión protestaron por las políticas cada vez más represivas de la administración Duterte, cuya respuesta a la pandemia ha estado marcada por la militarización y la estricta cuarentena que ha agravado la pobreza.

Los manifestantes también se quejaron por la polémica ley antiterrorista, que temen sirva de excusa para silenciar el disenso político, y el cierre de ABS-CBN, el mayor medio de comunicación del país y la televisión más antigua del Sudeste Asiático tras haber estado en el foco de las críticas del mandatario. (Télam)