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El Ejército etíope amenaza a la capital de Tigré con un asalto despiadado

Por Agencia Télam

22-11-2020 11:15

El Ejército etíope advirtió hoy sobre un inminente ataque contra Mekele, la capital de la región disidente de Tigré y sede del Gobierno local, al que la autoridad federal de Adis Abeba intenta derrocar, instando a la población civil a huir mientras aún haya tiempo.

"La próxima batalla decisiva será rodear Mekele con tanques", destacó el portavoz militar Dejene Tsegaye ante medios gubernamentales, y amenazó con sitiar la ciudad, bastión del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (TPLF), que controla la región.

"Sálvense. Han sido dadas las directivas para apartarse de la junta, luego ya no habrá la menor piedad", les advirtió el portavoz al medio millón de habitantes de la ciudad.

El 4 de noviembre, el primer ministro etíope y premio Nobel de la Paz 2019, Abiy Ahmed, lanzó este operativo contra el TPLF, acusándolo de intentar desestabilizar al Gobierno federal y de haber atacado dos bases militares etíopes en la región, lo que las autoridades de Tigré niega.

Ayer, el Gobierno afirmó que el Ejército federal avanzaba hacia Mekele y ya había tomado bajo control varias ciudades, incluidas Aksum y Adigrat, a unos 117 kilómetros al norte de la capital regional.

"Las fuerzas militares han tomado bajo su control la ciudad de Edaga Hamus, ubicada en la carretera entre Adigrat y Mekele", a 100 kilómetros de ésta, señaló hoy una agencia gubernamental, Ethiopia State of Emergency Fact Check citada por la agencia de noticias AFP.

"Actualmente, las fuerzas progresan hacia el último objetivo de la operación, la ciudad de Mekele", añadió.

Ninguna afirmación pudo ser verificada, puesto que Tigré está prácticamente aislada del mundo.

El TPLF indicó ayer que algunos civiles habían muerto en un "intenso bombardeo" contra Adigrat por parte del Ejército etíope, pero el Gobierno afirma que el operativo militar no tiene por objetivo a la población civil.

No hay ningún balance preciso de los enfrentamientos, en los que centenares de personas murieron desde el 4 de noviembre, de acuerdo con una fuente independiente.

En este contexto, unos 36.000 etíopes huyeron al vecino Sudán, según la Comisión de refugiados de ese país.

Tras haber dominado durante 15 años la lucha armada en Etiopía contra el régimen militar del Derg, derrocado en 1991, el TPLF controló con mano de hierro el aparato político y de seguridad del país, para después haber sido gradualmente marginado en 2018 cuando asumió como primer ministro Abiy, primer dirigente perteneciente a la etnia oromo, la más importante del país.

La tensión aumentó entre Adis Abeba y Tigré, que no reconoce la autoridad del Estado federal desde que se aplazaron las elecciones nacionales que deberían haberse llevado a cabo en agosto.

Cuando Abiy asumió el poder, anunció amplias reformas políticas que abrieron espacio para antiguos agravios étnicos y de otro tipo.

El TPLF dejó la coalición el año pasado.

Asimismo, sus líderes rechazaron la prolongación del mandato de los diputados por el parlamento federal -que terminaba en octubre de este año- y decidieron realizar unilateralmente elecciones en su región en septiembre.

Desde entonces, cada campo considera al otro ilegítimo. (Télam)