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Dublín afronta la recta final del Brexit bajo presión por la cuestión fronteriza

Por Agencia Télam

26-01-2019 03:15

El Gobierno de Dublín afronta la recta final del Brexit bajo presión para solucionar con la Unión Europea (UE) y Londres la cuestión de la salvaguarda fronteriza, clave para evitar una barrera dura entre las dos Irlandas y proteger el proceso de paz.

Esa garantía se ha convertido en el principal obstáculo para que el Parlamento británico acepte el plan de salida que la primera ministra del Reino Unido, la conservadora Theresa May, acordó con Bruselas en diciembre, después de más de dos años de conversaciones.

Durante ese proceso, los otros 27 países que integran la UE han respaldado sin fisuras la posición del Ejecutivo irlandés respecto a la salvaguarda, que la considera como una "póliza de seguro" indispensable para mantener abierta la frontera con la provincia británica de Irlanda del Norte tras este divorcio, que será oficial el próximo 29 de marzo.

Dublín y Bruselas han insistido en que la cláusula fronteriza ("backstop" en inglés) es "intocable" y que el acuerdo del Brexit no se puede renegociar, aunque se han mostrado dispuestos a ofrecer a May aclaraciones para ayudarla a superar el trámite parlamentario.

El Gobierno irlandés ha comenzado a dar muestras de nerviosismo, después de que el portavoz de la Comisión Europea (CE), Margaritis Schinas, afirmó esta semana, por primera vez en público, que en un escenario de no acuerdo "habrá una frontera dura" en la isla de Irlanda, informó la agencia de noticias EFE.

La dirigente irlandesa indicó que el acuerdo del Brexit, rechazado por los Comunes hace dos semanas, aborda "las líneas rojas" fijadas por el Ejecutivo de May, quien aspira a abandonar la UE desligándose del mercado único y la unión aduanera.

El "backstop" establece que, si no hubiera un acuerdo comercial al final del periodo de transición, en diciembre de 2020, todo el Reino Unido formaría una unión aduanera, pero Irlanda del Norte tendría un estatus especial más alineado con el mercado único europeo, a fin de proteger el proceso de paz y mantener la fluidez fronteriza.

Sus detractores en Gran Bretaña (Inglaterra, Gales y Escocia) e Irlanda del Norte temen que la salvaguarda deje atado al país a las estructuras del bloque europeo en contra de su voluntad, al tiempo que creen que pone en riesgo su integridad territorial.

Dublín ha indicado durante meses que en sus planes de contingencia para hacer frente a una salida desordenada contempla el establecimiento de controles en los puertos y aeropuertos del país, pero también ha advertido de que no levantará una infraestructura fronteriza con el norte de la isla.

Por ello, los comentarios del portavoz del Ejecutivo comunitario han descolocado al primer ministro irlandés, Leo Varadkar.

El líder demócratacristiano participó esta semana en Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) con el objetivo de defender ante sus colegas internacionales la posición de su Gobierno y reforzar la idea de que la responsabilidad para solucionar la cuestión de la salvaguarda recae sobre el Reino Unido.

Sin embargo, Varadkar ha generado una polémica en este país al afirmar que un Brexit sin acuerdo podría, de hecho, restablecer una frontera dura entre las dos Irlandas, con puestos de control policiales y militares.

En ese escenario, dijo en Davos, los agentes aduaneros podrían "convertirse en objetivo" de los grupos paramilitares que aún operan en la isla, opuestos al proceso de paz.

Todos los partidos de la oposición en Irlanda le han pedido que "rebaje el tono" y evite comentarios "irresponsables e imprudentes", que denotan, además, su nerviosismo. (Télam)