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Designación de juez de la Corte acerca a Bolsonaro al establishment político y lo aleja de aliados

Por Agencia Télam

05-10-2020 06:15

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, rechazó hoy las críticas de sus allegados de ultraderecha por haber nominado a un juez supuestamente de consenso con la clase política y de perfil garantista, contrario al ala punitivista de la operación Lava Jato, para la vacante que se abre este mes en el Supremo Tribunal Federal, la máxima corte de Brasil.

"Me están criticando de mi lado a mi indicado para la Corte. Es que para muchos la Corte es como la selección brasileña, todos quieren poner a sus favoritos y si no entran sus favoritos se quejan", afirmó Bolsonaro, quien se muestra desde julio con aliados que no pertenecen a la base política de la ultraderecha que lo acompañó en el primer año y medio de Gobierno.

El mandatario anunció el jueves último la designación del camarista de Brasilia Kassio Marques, un nordestino del estado de Piauí, para la vacante que dejará la próxima semana, al jubilarse Celso de Mello, el decano del tribunal;

Esta designación, que debe ser aprobada por el Senado, llegó mediante la articulación de miembros de la corte anti-lava jato como el magistrado supremo Gilmar Mendes y el jefe del Partido Progresista, senador Ciro Nogueira, uno de los líderes del llamado "Centrao", la base de centroderecha negociadora en el parlamento a la que se alió Bolsonaro.

"Estoy cansada de este Gobierno al que le dí mi vida", repudió a Bolsonaro Sara Winter, la activista de ultraderecha que acampó frente al Supremo Tribunal Federeal pidiendo la renuncia de sus miembros para eliminar la división de poderes, hecho por el cual está detenida en su domicilio por acciones antidemocráticas contra el estado de derecho.

Lo mismo el autoexiliado Allan dos Santos, un bloguero amigo de los Bolsonaro, y el gurú de la ultraderecha, Olavo de Carvalho.

El sábado a la noche Bolsonaro fue con el desinado Marques a la casa del juez Supremo Antonio Dias Toffolli, quien fue fotografiado dando un abrazo al jefe del Estado.

Toffoli y Mendes son los principales bastiones de lucha contra el punitivismo impuesto desde la primera instancia por la Operación Lava Jato con el exjuez Sérgio Moro en el juzgado de Paraná.

El nombre de Marques es hasta del agrado del opositor Partido de los Trabajadores, del que Toffoli fue abogado, sobre todo porque la corte debe decidir si anula o no las condenas contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Bolsonaro necesita de fortaleza en la Corte sobre todo porque allí podrá llegar la investigación contra su hijo el senador Flavio Bolsonaro por peculado que investiga el desvío de dinero en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro y la compra de inmuebles con dinero en efectivo.

El presidente desayunó este lunes con el titular de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, en medio de disputas sobre la creación de un nuevo impuesto o trasladar dinero de la educación para conformar un nuevo plan social, Renta Ciudadana, que podría ser una clave para su reelección en 2022.

Estos movimientos generaron desconfianza en los mercados, que buscan que el Gobierno no elimine el techo de gastos, una enmienda constitucional que impide ampliar el presupuesto por dos décadas;

El ala militar y desarrollista del Gobierno está a favor de ampliar el gasto mientras que el dique para ello es el ministro de Economía, Paulo Guedes.

Bolsonaro les prometió a sus seguidores que el segundo juez de la corte que designe -previsto para 2021 con la jubilación de Marco Aurelio Mello- será un evangelista que comparta la agenda de costumbres.

Lo hizo al responder a las críticas que el influyente pastor evangelista Silas Malafaia le hizo por haber elegido a un hombre de consenso de la clase políltica como su primer juez a acudir a la corte.






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(Télam)