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Camacho, de impulsor del golpe de Estado en Bolvia a candidato a presidente

Por Agencia Télam

16-10-2020 03:00

Luis Fernando Camacho Vaca, un empresario de 41 años y uno de los principales impulsores del golpe de Estado perpetrado el año pasado contra el entonces presidente Evo Morales cuando estaba al mando del Comité Cívico de Santa Cruz, busca ahora llegar al poder a través del voto.

Camacho no se presentó a las elecciones del 20 de octubre de 2019, que terminaron en denuncias de fraude a favor de Evo Morales, pero logró ingresar al Palacio Quemado, sede de Gobierno en La Paz, y colocó una biblia sobre la bandera boliviana minutos antes del anuncio de la renuncia del presidente.

Las elecciones del año pasado fueron tachadas de fraudulentas por la oposición boliviana -con el aval de la Organización de Estados Americanos (OEA) de Luis Almagro- que impulsó levantamientos sociales, de la policía y de las Fuerzas Armadas que derivaron en la renuncia forzada de Morales y el golpe de Estado en noviembre de ese mismo año.

No obstante, tiempo después, una auditoría académica independiente determinó que las elecciones del 20 de octubre de 2019, que habían dado por ganador a Morales en primera vuelta, eran válidas.

Durante los levantamientos sociales de las elecciones pasadas, los seguidores de Camacho prendieron fuego el edificio del Tribunal Electoral Departamental y dispararon con armas de fuego a manifestantes del Movimiento al Socialismo (MAS) en Santa Cruz.

Los actos de violencia nunca fueron repudiados por el dirigente -conocido popularmente como "el macho Camacho", quien se negó a pedir moderación.

Hasta octubre del año pasado Camacho era prácticamente desconocido por la mayoría de los bolivianos, pero gestos como el intempestivo ingreso a la sede de Gobierno para reclamar la renuncia del presidente con la biblia en mano y su constante mención del "poder de Dios" no pasaron desapercibidos y, en medio de una enorme crisis política, fue llamado el "Bolsonaro boliviano", en referencia al mandatario de Brasil y sus discursos de carácter religioso.

Camacho es un político proveniente de la élite empresarial que dice no hacer política. Conservador y mesiánico, cada vez que se dirige a las multitudes que lo apoyan, reza una "oración al Todopoderoso".

Desde sus 23 años milita en organizaciones civiles de derecha en su Santa Cruz natal, el principal bastión opositor al MAS de Luis Arce y Morales.

Hace cinco años asumió la presidencia en el Comité Cívico Pro Santa Cruz, un camino que heredó de su padre, quien ocupó el mismo cargo entre 1981 y 1983, y que desde la asunción de Morales, en 2006, fue uno de sus más férreos opositores.

Camacho nunca se presentó a un cargo electivo ni se encolumnó detrás de un partido político.

Fue presidente del Comité Cívico de Santa Cruz hasta noviembre pasado, cuando renunció para postularse a la presidencia de facto de Bolivia, cargo que finalmente ocupó Jeanine Áñez.

De joven, como otros hijos de familias acomodadas del departamento más rico del país, se unió a la Unión Juvenil Cruceñista, una organización civil calificada como "una especie de grupo paramilitar" por la Federación Internacional por los Derechos Humanos.

Su imagen no se vio afectada cuando la Comisión Especial de Investigación de la Asamblea Legislativa Plurinacional creada para investigar el escándalo de los Panamá Papers lo identificó como uno de los ciudadanos que participó de la evasión fiscal que permitió este sistema de empresas offshore en paraísos fiscales.

En su faceta pública, Camacho habla cono un líder mesiánico, siempre acompañado por su biblia y sus referencias a Dios; la religión y el destino del pueblo boliviano son constantes.

Desde el año pasado, como una réplica de los colonos españoles de finales del siglo XV, Camacho promete "llevar a Dios de vuelta al Palacio Quemado", la sede presidencial. (Télam)