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Bolsonaro defiende militares en política al lanzar su versión de plan habitacional creado por Lula

Por Agencia Télam

25-08-2020 04:30

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, defendió hoy la actuación de los militares en política, al lanzar el Plan Casa Verde Amarilla, un programa habitacional con el cual su gobierno busca enterrar, cambiando el nombre, las iniciativas sociales que fueron una marca de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, del opositor Partido de los Trabajadores.

"Para aquellos que se animan a decir que los militares no pueden participar en política, les respondo con una frase del Patrono del Ejército, el Duque de Caxias: 'mi espada no tiene partido', a la que le agrego que 'mi partido político es Brasil"', dijo Bolsonaro.

Este programa inaugura una serie de actos económicos en los cuales se pretende eliminar los nombres de los planes sociales vinculados al PT, como el Bolsa Familia, que pasará a llamarse Renta Brasil con el objetivo de que dejen de vincularlos a los gobiernos de Lula (2003-2010) y Rousseff (2011-2016).

En ese marco, el presidente hizo un breve discurso defendiendo la participación de los militares en la política, en virtud de la celebración del Día del Soldado este 25 de agosto, en conmemoración del nacimiento de Luiz Alves Lima e Silva, el Duque de Caxias, mariscal en la Guerra de la Triple Alianza y dirigente monarquista que respaldó a Justo José de Urquiza en la Batalla de Caseros.

El nuevo plan que en realidad viene en primera fase a terminar 100.000 viviendas contratadas que aún no fueron finalizadas estará focalizado en las regiones más pobres del país, el norte amazónico y el noreste, donde el bolsonarismo obtuvo sus peores resultados electorales en 2018.

"El Congreso podrá mejorar el proyecto", dijo Bolsonaro, en una señal de cesión de algún tipo de poder a sus nuevos aliados de la centroderecha parlamentaria que son claves para su supervivencia política y construcción regional.

Allí habrá tasas de interés del 4,25% anual para la compra de viviendas populares del programa social, contra el 4,5% anual en el resto del país.

El objetivo es renegociar deudas de los morosos -la morosidad originada en 2019 y agravada por la pandemia llegó al 40% en la franja que gana menos de 350 dólares mensuales- con la ayuda de la Federación Nacional de Bancos.

El objetivo es atender 1,6 millón de familias hasta 2024 tanto para terminar proyectos en marcha heredados por el gobierno de Bolsonaro como para ampliar.

"Vamos a mejorar lo que existe, no necesitamos inventar la rueda, es mejorar la eficiencia de lo que hay", dijo el presidente del banco público Caixa Económica Federal, Pedro Guimaares.

El lanzamiento del programa habitacional debía realizarse con el paquete económico del ministro de Economía, Paulo Guedes, pero este aún no fue autorizado por el presidente ya que retira derechos y beneficios impositivos de la clase media a cambio de incrementar la ayuda a la población en la indigencia, como el Bolsa Familia.

El plan de Guedes se llama "Big bang" y pretende retirar por ejemplo programas como la gratuidad o descuento en remedios para la tercera edad y pensiones de todo tipo, incluso los seguros climáticos productores rurales familiares y de pescadores artesanales.

En el lanzamiento de hoy estuvo a cargo del plan el ministro Rogerio Marinho, de Desarrollo Regional, quien está enfrentado a la política fiscalista de Guedes.

El presidente de la Federación de bancos, Isaac Sidney, dijo que los bancos privados respaldarán la financiación para la regularización de 2 millones de casas sin escrituras en todo Brasil.

"Brasil sale de la crisis con coordinación entre el Congreso, gobierno y sociedad", dijo Sidney, quien reclamó "más reformas estructurales" para recuperar la confianza de los inversores.

De cara a la reelección de 2022 y en el marco de las acciones económicas en la pandemia, Bolsonaro firmó el decreto provisorio enviado al Congreso para eliminar el programa Mi Casa, Mi Vida creado en 2009, reducirlo y ponerle su marca, Casa Verde Amarilla.

Tereza Campello, ministra de Desarrollo Social de los gobiernos de Lula y Rousseff, fustigó la eliminación del programa Bolsa Familia porque según ella "forma parte de un programa estructural con educación, saneamiento y salud" para las regiones más pobres y unas 35 millones de personas.

Renta Brasil aún no fue anunciado pero forma parte de la estrategia de Bolsonaro de posicionarse en las clases más bajas, sobre todo a partir de la popularidad que ganó en la pandemia en esos sectores tras haber entregado subsidios de 120 dólares mensuales. (Télam)