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ANSA/ Reino Unido: Reina acepta nueva vida de Harry y Meghan

Por Agencia ANSA

13-01-2020 09:15

Por Alessandro Logroscino LDRES, 13 ENE - Tras una histórica reunión en la residencia de Sandringam, la reina Isabel II apoyó la decisión de Harry y Meghan y acordó un "período de transición" para que ellos pasen tiempo entre Canadá y el Reino Unido.

De este modo la fumata es blanca, o al menos no negra.

Harry y Meghan consiguieron la aprobación de la reina y de los herederos al trono Carlos y William en el primer paso en el camino que pretendían tomar, el de "una nueva vida" a caballo entre el Reino Unido y América del Norte.

El nieto de la reina y su esposa lograron así liberarse de la mayoría de las obligaciones y de los intereses de la corte, ya sin la prerrogativa real, sino con la posibilidad (y la ambición) de hacerse gradualmente independientes sobre el plano financiero, transformándose en una marca global, Sussex Royal, capaz de alimentar sus esperanzas de ingresos, negocios, éxito y caridad.

La reunión en la casa Windsor, convocado hoy por su Magestad con un procedimiento público irregular, ha finalizado -salvo contrapruebas y a querer confiar por ahora en las palabras muy medidas de una declaración oficial firmada personalmente por Isabel II, de 93 años- con un documento que parece poder poner las condiciones para cerrar el escándalo público.

Aquella provocada la semana pasada por el anuncio unilateral de los duques de Sussex, y no acordado con nadie, en su "elección de libertad".

El resultado, precedido por el trabajo preparatorio del personal y los consultores del gobierno, se limita actualmente al perímetro de lo que en la primera república italiana se habría llamado preámbulo.

Con la aprobación preliminar de la corona a "un período de transición" hacia la "nueva vida" que Harry y la ex actriz afroestadounidense convertida en su esposa en 2018 quieren crear para su nido recién nacido junto al pequeño Archie.

La nota final fue difundida por el palacio después de cinco horas de una reunión cara a cara en la residencia real de Sandringham, en la lluviosa campiña inglesa de Norfolk, entre el príncipe rebelde, su padre Carlos, su hermano mayor William, además, por supuesto, de la reina (y con Meghan conectada por teléfono desde el refugio canadiense).

Precedido por la tranquilidad, si se quiere creer o no, sobre el clima "muy constructivo" de la cumbre después de los malentendidos y las señales de confrontación interna en la llamada "Firm" consumados en estos días en casi toda la prensa.

"Mi familia y yo apoyamos enteramente el deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida como una familia joven", dijo la Reina sin mencionar los títulos de su nieto y su esposa sino sus nombres.

"Si bien hubiésemos preferido que ellos continuaran como miembros full time de la Familia Real, respetamos y comprendemos su deseo de tener una vida más independiente como familia mientras permanecen como unos valorados miembros de nuestra familia", continuó el mensaje de la soberana.

"Harry y Meghan han dejado claro que ellos no quieren depender de fondos públicos para su nueva vida.

Ha sido acordado un periodo de transición", en el que los Sussex "van a pasar su tiempo en Canadá y en Gran Bretaña", explicó.

Entonces la conclusión: "hay complejas cuestiones para mi familia para resolver y hay algún trabajo a hacer.

Pero yo he pedido que una decisión final sea obtenida en los próximos días".

El comunicado de la soberana se emitió cuando el príncipe Carlos y sus hijos, los príncipes Harry y William, abandonaban separadamente el palacio de Sandringam, donde la soberana va a permanecer hasta el mes de febrero en sus vacaciones agitadas.

Los puntos claros fueron dichos rápido.

Los dos duques cadetes ahora tienen total libertad para pasar meses en Canadá, donde Meghan ya se mudó con Archie; ya no serán miembros superiores de la familia real, sino que permanecerán a tiempo parcial; ya no recibirán más la cuota prerrogativa financiada directamente por los contribuyentes británicos; y tendrán la oportunidad de hacerlo por su propia cuenta, entre ellas haciendo uso de su imagen, recogiendo fondos, diversas actividades comerciales y promocionales, discursos, iniciativas editoriales y presentaciones en televisión.

Sin embargo, los límites y los aspectos concretos del derecho a usar la marca real de manera independiente aún tendrán que ser regulados en esa solución definitiva que la reina ha ordenado que se describa en unos días.

Del mismo modo quedan claras las cuestiones relacionadas con la seguridad, los viajes y el calendario de esa parte de los compromisos oficiales que no serán cancelados.

Incógnitas por resolver, aquellas que hicieron que la relación desde hace un tiempo de los inseparables hijos de Carlos y huérfanos de Diana terminaran distanciados.

Un vínculo que ciertamente mantiene una distancia, aunque no al punto de evitar que los dos hermanos firmen hoy un comunicado de prensa conjunto para desmentir al Times en un tono despectivo al menos sobre la última supuesta razón de la disputa: aquella acusación "ofensiva" de "bullismo" contra Meghan que, según las fuentes anónimas habituales, Harry habría reprochado al propio William; y eso pudo haber dado lugar a todo el psicodrama real.

(ANSA).