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ANSA/ Reino Unido: Postal navideña pide ayuda de presos chinos

Por Agencia ANSA

22-12-2019 05:45

LDRES, 22 DIC - Una niña de seis años compró en un supermercado de Londres una tarjeta navideña donde halló el mensaje de auxilio de un grupo de detenidos en una cárcel china.

Ocurrió en Tooting, un barrio del sur de la capital británica.

"Somos prisioneros extranjeros en la cárcel de Quingpu, en Shanghai.

Estamos obligados a trabajar contra nuestra voluntad, por favor ayúdennos y denuncien nuestro caso a una organización de derechos humanos", decía la postal dentro del paquete de regalo que compró en el supermercado Tesco la pequeña Florence Widdicombe.

Antes de regalarlo a una de sus amigas, la niña quería escribir sus deseos en la esquela decorada con la imagen de un gatito con un sombrero de Papá Noel.

Pero cuando la abrió vio que ya había sido usada.

El llamado, en letra de imprenta para que la grafía no fuera reconocible, iba acompañado del pedido de contactar a un tal "Mr Peter Humphrey".

De inmediato la niña le mostró a su padre la insólita postal.

El hombre, con curiosidad, fue a Google y descubrió que Humphrey es un periodista británico detenido en China y encarcelado durante seis meses en la prisión citada en el mensaje.

Tras ser contactado por la familia Widdicombe, Humphrey contó en el Sunday Times esta triste historia de Navidad.

Sin embargo no es claro quiénes son los detenidos que lograron filtrar el mensaje.

Humphrey dijo a la BBC que en su opinión son sus compañeros durante el período que pasó en la prisión de Shanghai, entre 2013 y 2015.

Junto con él, en el bloque de los extranjeros había más de 200 personas, subdivididas en 12 por celda, cada una con un lecho oxidado y un colchón a menudo de apenas un centímetro.

El periodista reveló que reconoció la grafía pero nunca revelará el nombre del detenido.

"Cuando estaba preso el trabajo de manufactura era voluntario, servía para comprar jabón y dentífrico.

Ahora sé que hizo obligatorio", explicó, afirmando que aún está en contacto con algunos detenidos pese al aumento de la censura.

Si fueran descubiertos, los detenidos autores del mensaje corren el riesgo de ser confinados a un mes de aislamiento.

Mientras tanto Tesco reaccionó con incomodidad: el gigante británico interrumpió de inmediato las relaciones con sus proveedores chinos y anunció una investigación.

"Estamos shockeados.

No permitiríamos nunca que las empresas que trabajan con nosotros usen campos de trabajo", dijo el vocero del grupo.

Pero es evidente que en el Reino Unido, y no solo allí, hay problema para monitorear a los proveedores chinos, a menudo preferidos por sus bajos precios.

No es además la primera vez que aparecen en Gran Bretaña mensajes de prisioneros chinos.

En la Navidad de 2017, la señora Jessica Rigby, de Braintree, en Essex, halló algunas frases en caracteres chinos en una esquela vendida por otra cadena de supermercados, Sainsbury's.

La hizo traducir y supo que era un mensaje de "augurios y suerte" desde un campo de trabajo en la cárcel de Guangzhou.

(ANSA).