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ANSA/ Papa: Nunca utilizar la fe y Evangelio para interés propio

Por Agencia ANSA

06-01-2020 01:00

Por Fausto Gasparroni CIUDAD DEL VATICANO, 6 ENE - La fe y el Evangelio no deben ser utilizados "para nuestros intereses", y nunca hay que "cubrir de religiosidad" aquello que "nos queda cómodo", tal vez pensando en el "poder del mundo", advirtió el papa Francisco en la misa de Epifanía.

El riesgo -afirmó- "es serio": "Servirnos de Dios en lugar de servir a Dios".

Una clara alusión, aunque indirecta, de Francisco en la misa a cuestiones que causaron vastas polémicas, como el uso de símbolos religiosos con fines políticos.

"Cuando el hombre no adora a Dios, es llevado a adorar su propio yo", recordó Francisco: "También la vida cristiana, sin adorar al Señor, puede convertirse en un modo educado de aprobarse a sí mismos y la propia bravura".

Concelebraron la misa con el papa cardenales, obispos y sacerdotes.

Durante la liturgia, tras la lectura del Evangelio, el papa anunció el día de la Pascua, que este año se celebra el 12 de abril.

"El 12 de abrir celebrarán con alegría la Santa Pascua de nuestro Señor Jesucristo", proclamó solemnemente el diácono en latín.

Las otras solemnidades anunciadas son el 26 de febrero, Miércoles de Cenizas, el 21 de mayo la Ascensión del Señor, el 31 de mayo la fiesta de Pentecostés, el 11 de junio la fiesta del Corpus Domini, mientras el 29 de noviembre será el primer domingo de Adviento.

En la homilía, el papa recordó "cuántas veces hemos cambiado los intereses del Evangelio por los nuestros, cuántas veces hemos cubierto de religiosidad lo que nos quedaba cómodo, cuántas veces hemos confundido el poder según Dios, que es servir a los demás, con el poder según el mundo, que es servirnos a nosotros mismos".

"Si perdemos el sentido de la adoración, perdemos el sentido de la marcha en la vida cristiana, que es un camino hacia el Señor, no hacia nosotros", subrayó.

"Sin adorar no se conoce a Dios: la teología y la eficiencia pastoral sirven poco o nada si no doblan las rodillas", recordó Francisco.

"Al adorar uno se da cuenta de que la fe no se reduce a un conjunto de bellas doctrinas, sino que es la relación con una persona viva que amar.

Es estando cara a cara con Jesús que conocemos su rostro", explicó.

"Adorando, descubrimos que la vida cristiana es una historia de amor con Dios, donde no bastan las buenas ideas, sino que hay que ponerlo a El en primer lugar".

"Adorar -concluyó el papa- es un gesto de amor que cambia la vida.

Es hacer como los Magos: llevar al Señor el oro, para decirle que nada es más precioso que El, y ofrecerle el incienso, para decirle que solo con El nuestra vida se eleva hacia lo alto, y presentarle la mirra, con la que se ungían los cuerpos heridos y desgarrados, para prometer a Jesús socorrer a nuestro prójimo marginado y sufriente, porque allí está El".

Adorando "se aprende a rechazar aquello que no debe ser adorado: el dios dinero, el dios consumo, el dios placer, el dios éxito, nuestro yo erigido en dios".

Adorar "es saber callar frente al Verbo divino, para aprender a decir palabras que no hieren, sino que consuelan".

En el Angelus, al que asistieron unas 50.

000 personas, Francisco afirmó en cambio que "la experiencia de Dios no nos bloquea, sino que nos libera; no nos aprisiona, sino que nos pone en camino; nos devuelve a los lugares habituales de nuestra existencia".

"Los lugares son los mismos pero nosotros, después del encuentro con Jesús, no somos los de antes", observó el papa, para quien "toda experiencia de encuentro con Jesús nos induce a tomar diferentes caminos, porque de El proviene una fuerza buena que sana el corazón y nos despega del mal".

Según Francisco, "hay una sabia dinámica entre continuidad y novedad: se vuelve al 'propio país' pero 'por otro camino'.

Esto indica que somos nosotros quienes debemos cambiar y transformar nuestro modo de vivir, aunque en el ambiente de siempre, modificando los criterios de juicio sobre la realidad que nos rodea".

"He allí la diferencia entre el verdadero Dios y los ídolos traidores, como el dinero, el poder, el éxito.

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entre Dios y los que prometen darte estos ídolos, como los magos, los adivinos, los engañadores.

La diferencia es que los ídolos nos ligan a sí, nos hacen ídolo-dependientes, y nosotros nos apoderamos de ellos.

El verdadero Dios no nos retiene ni se deja retener por nosotros: nos abre caminos de novedad y libertad".

Francisco dirigió un pensamiento en particular a "los hermanos de las Iglesias orientales, católicas y ortodoxas, muchos de los cuales celebran mañana la Navidad del Señor.

Para ellos y sus comunidades auguramos la luz y la paz de Cristo Salvador".

También recordó que en el día de la Epifanía "se celebra la Jornada Mundial de la Infancia Misionera".

(ANSA).