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ANSA/ Papa: Francisco insta a evitar mayor conflicto EEUU-Irán

Por Agencia ANSA

09-01-2020 04:00

Por Fausto Gasparroni CIUDAD DEL VATICANO, 9 ENE - "Evitar un conflicto de gran escala" es la prioridad absoluta para el papa Francisco frente a la crisis entre Estados Unidos e Irán, desencadenada en este turbulento comienzo de 2020.

El Papa lo indica claramente -reafirmando su llamamiento a las partes para el "diálogo" y el "autocontrol"- además del "pleno respeto por la legalidad internacional", en su discurso a principios de año, en la Sala Regia, al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.

"Particularmente preocupantes son las señales que provienen de toda la región, seguido por el aumento de la tensión entre Irán y Estados Unidos y que ponen una dura prueba al lento proceso de reconstrucción de Irak, así como crear las bases de un conflicto a gran escala que a todos nos gustaría poder evitar", sostiene Jorge Bergoglio.

"Renuevo mi llamamiento a todas las partes interesadas para evitar que surja el conflicto y mantener encendida la llama del diálogo y el autocontrol", agregó, en el pleno respeto de la legalidad internacional".

El repentino y arriesgado muro contra muro entre Estados Unidos e Irán ciertamente no es la única causa de preocupación para Francisco en el contexto global actual, considerando que "desgraciadamente, el año nuevo no parece estar salpicado de signos alentadores, sino más bien de una exacerbación de tensiones y violencia".

Pero para el año que acaba de comenzar, es una larga invitación a la "esperanza", sabiendo que "la esperanza requiere realismo" y, sobre todo, "requiere coraje".

En cualquier caso, la "paz y el desarrollo humano integral" son "el objetivo principal de la Santa Sede en el contexto de su compromiso diplomático".

Y "también los viajes apostólicos, además de ser una forma privilegiada a través de la cual el Sucesor del Apóstol Pedro confirma a los hermanos en la fe, son una ocasión para fomentar el diálogo a nivel político y religioso".

Aquí, entonces, que el discurso a los embajadores se convierte en una mirada a los viajes realizados en 2019 y, a través de ellos, a los contextos de crisis y conflicto en el mundo.

Como para la Tierra Santa, con "la urgencia de que toda la Comunidad Internacional, con el coraje y sinceridad y en el respeto del derecho internacional, reconfirme su compromiso de apoyo al proceso de paz israelí-palestino".

O "el manto de silencio que amenaza con cubrir la guerra que devastó a Siria durante esta década", en la que "es particularmente urgente encontrar soluciones adecuadas y con visión de futuro", permitiendo que el "querido y agotado" pueblo sirio "encuentre paz y comience a reconstruir el país".

Y la Santa Sede "acoge con beneplácito" cualquier iniciativa destinada a "resolver el conflicto".

El pensamiento del Papa va a Yemen, "que vive una de las más graves crisis humanitarias de la historia reciente, en un clima de indiferencia general de la Comunidad Internacional".

A Libia "que desde hace muchos años atraviesa una situación conflictiva, agravada por las incursiones de grupos extremistas y por una agudización de la violencia en los últimos días".

"Suelo fértil", denuncia, "por el flagelo de la explotación y la trata de seres humanos".

Y sobre el tema de los refugiados y solicitantes de asilo, muchos de los cuales "arriesgan la vida en viajes peligrosos por tierra y sobre todo por mar, Francisco recuerda "con dolor" cómo el mar Mediterráneo se transforma en "un gran cementerio", y "es siempre más urgente" que "todos los Estados se hagan cargo de la responsabilidad de encontrar soluciones duraderas".

Entre Ucrania y América Latina, entre Sudán del Sur "que espero poder visitar en el transcurso de este año" y los países africanos escenario de persecuciones y terrorismo, hasta la necesidad de encontrar un acuerdo sobre la no proliferación de las armas nucleares, el Papa no olvida expresar palabras también por el futuro de la Unión Europea.

"El proyecto europeo continúa siendo una garantía fundamental de desarrollo para quienes forman parte desde hace tiempo y una oportunidad de paz, después de turbulentos conflictos y laceraciones, para aquellos países que ambicionan ser partícipes", resaltó.

Pero Europa "no pierde el sentido de solidaridad que lo ha caracterizado durante siglos, incluso en los momentos más difíciles de su historia.

No pierde ese espíritu que tiene sus raíces, entre otras cosas, en las pietas romanas y en las caritas cristianas".

Porque "en un contexto en el que faltan valores de referencia, resulta más fácil encontrar elementos de división que de cohesión".

(ANSA).