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ANSA/ Medio Oriente: Hay que reconstruir la confianza

Por Agencia ANSA

22-12-2019 04:30

Por Massimo Lomonaco TEL AVIV, 22 DIC - "Hablar de paz ahora sería solo retórica", dijo el padre Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico de Jerusalén, que no perdió la esperanza pero tiene una visión realista de la situación actual del conflicto entre israelíes y palestinos.

"Antes de hablar de paz -explicó en una entrevista con ANSA, a pocos días de Navidad- es preciso comenzar a reconstruir un discurso de respeto y reconocimiento recíproco, y hacerlo calar en la vida real de la población.

Solo después se podrá comenzar a hablar de un proceso de paz".

Lo que le da el pulso de la situación -Pizzaballa está en la región desde hace 30 años- no es solo el fracaso de toda negociación y la actitud de la comunidad internacional y de los propios países árabes, reacios a meterse en el "avispero" del conflicto, sino también las opiniones públicas israelí y palestina.

"En el fondo -subrayó- tampoco ellos creen demasiado ya en un posible proceso de paz.

Y creo que este es el obstáculo principal.

Sin un consenso popular de ambas partes, nunca nadie podrá imponer una solución".

"Los motivos de esta situación -agregó- se deben sobre todo a la poca visión del liderazgo político local: en lugar de construir perspectivas, se cerraron en repiques y contraposiciones estériles y sin sentido, buscando el consenso inmediato en lugar de buscar una visión a largo plazo".

Pizzaballa es consciente de que uno de los nodos principales es precisamente Jerusalén, desde donde administra a la comunidad católica de rito latino en Israel, los Territorios Palestinos, Jordania y Chipre.

"No me corresponde a mí como responsable religioso decidir el futuro político de la ciudad.

Sin embargo -observó- cualquier solución deberá ser inclusiva y no exclusiva".

"Habrá que hallar soluciones que permitan a todos ejercer su ciudadanía en esta ciudad única.

Serán necesarias soluciones especiales, en un contexto realmente especial, donde política, fe y tradiciones se cruzan continuamente", subrayó.

Con respecto a la realidad de los cristianos en la región, Pizzaballa exaltó su diversidad, por lo cual "es casi imposible hacer una comparación".

Si en Gaza, donde hay unos 800 fieles, la situación "es dramática", como para el resto de la población, en Cisjordania (unos 45.

000) las condiciones son mejores "pero no rosadas".

"En Israel -advirtió- para los aproximadamente 130.

000 árabes cristianos y otros 80.

000 trabajadores extranjeros, la situación es decididamente mejor".

"No comprendo sin embargo -concluyó- la política de cierre hermético operado por israelíes y egipcios para Gaza.

Este año, por ejemplo, no hubo permisos para los cristianos de Gaza para ir a Belén.

Los motivos reportados para la decisión son de seguridad, pero me cuesta comprender qué peligro puede haber para la seguridad".

"La política israelí por un lado y la debilidad de la dirigente palestina crearon una situación de difícil solución", subrayó.

Ahora la cita es en Belén: Pizzaballa llegará a la ciudad el 24 por la tarde para la procesión y la tradicional misa de medianoche, en la que también estará presente el presidente palestino Mahmoud Abbas (Abu Mazen).

El día siguiente, Navidad, será él quien celebre la función en la iglesia de Santa Catalina.

"En la homilía -concluyó- recordaré a mi comunidad la necesidad de no limitarse a ir a Belén espiritualmente o físicamente para celebrar, sino de asumir también lo que fue el estilo de Belén".

(ANSA).