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ANSA/ Aviación: Boeing despide al administrador delegado

Por Agencia ANSA

23-12-2019 04:45

NUEVA YK, 23 DIC - Boeing despidió a su administrador delegado con el objetivo de acelerar la solución de la crisis del 737 Max, la peor en sus 103 años de historia.

El adiós de Dennis Muilenburg fue celebrado en Wall Street, donde las acciones de Boeing avanzan decididas, llegando a ganar hasta el 3,5%.

El cambio en la dirigencia fue decidido en el curso de una conferencia telefónica del consejo de administración tras una serie de pasos en falso y decisiones difíciles por parte de la empresa, incluida la suspensión temporal de la producción del 737 Max.

Muilenburg, oficialmente, renunció con efecto inmediato de sus encargos en Boeing.

Pero el comunicado de la firma deja entrever con claridad que Muilenburg se fue bajo presión.

"La junta decidió que es necesario un cambio de liderazgo para recobrar la confianza en la empresa", se lee en la nota, en la cual Boeing se compromete a una "completa transparencia, incluida una comunicación más eficaz con las autoridades y los consumidores".

En lugar de Muilenburg asumirá David Calhoun, el actual presidente del consejo de administración, a partir del 13 de enero.

Durante la transición, que permitirá al nuevo administrador delegado liberarse de sus compromisos ajenos a Boeing, el liderazgo de la sociedad le será confiado al oficial financiero jefe, Greg Smith.

El despido de Muilenburg muestra las dificultades que Boeing tiene por delante.

Antes de que el 737 Max pueda volver a volar es necesario hallar una solución para el sistema automático MCAS, que tuvo un rol en los accidentes mortales de Lion Air y de Ethiopian Airlines.

Y, especialmente, es necesaria la aprobación de las autoridades mundiales de las modificaciones para asegurar que el Max sea certificado de manera segura y transparente.

Después, está el desafío de la reputación, ya dañada.

Muilenburg siempre se mostró muy optimista sobre las perspectivas de un retorno a los vuelos del 737 Max y esto creó confusión entre las compañías aéreas y los pasajeros, ya escépticos sobre los aviones Boeing.

A esto se suman sus intentos torpes y no siempre apropiados de presentar las excusas a las familias de las 346 víctimas de los dos accidentes.

Ahora, sin Muilenburg, Boeing intenta dar vuelta la página y mirar hacia adelante, tratando de recuperar el vínculo con las autoridades, clientes y consumidores.

Una tarea nada fácil pero el adiós a la crisis podría ayudar.

(ANSA).