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Un dúo de percusión y vientos grabó músicas “Inquebrantables” en cuarentena

Por Agencia Télam

27-07-2020 02:00

Las percusiones de Agustín Lumerman y los vientos de Manuel Rodríguez Riva se unieron para registrar y lanzar en plena cuarentena por la pandemia el álbum debut del dúo titulado “Inquebrantable”, material que para el percusionista plasma la decisión de “hacer con lo que teníamos”.

“El sonido alcanzado con 'Inquebrantable' también nos sorprende a nosotros mismos, porque desde el minuto cero la idea del proyecto fue resolver con los elementos técnicos e instrumentos a nuestro alcance. Quizás si este proyecto hubiera sido grabado fuera de cuarentena el resultado hubiera sido más convencional en cuanto a la formación; pero hacer con lo que teníamos nos trajo hasta acá”, describe Lumerman a Télam.

En relación al nombre que dieron a este cruce musical, indica que “con Manu coincidimos que cuando la cosa se pone difícil viene la música y nos saca adelante, en este contexto realmente complicado que estamos atravesando nosotros tenemos la música para salir a flote y gracias a ella nos convertimos en 'Inquebrantables'”.

El músico que toca percusión en la orquesta folclórica Don Olimpio se encontró virtualmente con el vientista que integra los grupos El Sueño de los Elefantes y el que acompaña a Abi González, para dar forma a una placa que propone el encuentro inusual de dos las dos sonoridades que ambos manejan con maestría y buen gusto.

Rodríguez Riva, quien durante el aislamiento además fue padre de Lisandro, confiesa a esta agencia que “en ese momento me parecía una locura pensar en grabar un disco, pero empezamos a grabar y nos gustó tanto el resultado y fue tan fluido, que empezamos a pensar el repertorio, a hacer otros temas, y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos a full todos los días abocados al proyecto”.

“Inquebrantable”, que ya puede escucharse en YouTube, Bandcamp y Spotify, propone un viaje sonoro de notable expresividad que propone nuevos abordajes para un repertorio que combina obras propias con audaces versiones que van desde Brasil a The Beatles, con Alejandro Saro como técnico y productor musical y los aportes de la voz de Nadia Larcher y del guitarrista Matías Tozzola.

Téĺam: ¿Cómo nace este dúo de instrumentos peculiares para el abordaje de la música popular?

Agustín Lumerman: Las formaciones de vientos y percusión en las diferentes culturas suceden en las calles por las características de los instrumentos, ya que se puede caminar y tocar con ellos. Generalmente tienen una riqueza rítmica y suelen meterse en las músicas propias a partir de las bandas militares pero se transforman a partir de la identidad de la región. Por poner ejemplos, así se ha dado con los caporales en Bolivia, el frevo en Recife-Brasil, la murga en Buenos Aires. Por otra lado, también en Latinoamérica, en la región andina, hay infinidad de desarrollos de músicas de viento y percusión.

T: ¿El lenguaje de percusiones y vientos que proponen requiere de una mirada común aún más ajustada que la que necesitan otros ensambles sonoros?

Manuel Rodríguez Riva: Cada ensamble de instrumentos tiene sus particularidades, sus puntos fuertes y débiles y aspectos a explotar o compensar. Sin embargo, la diferencia por ejemplo con un cuarteto de rock, es la tradición que hay detrás y la búsqueda de tanta gente durante el tiempo, profundizando en lo específico de ese formato. En nuestro caso fue divertido ir encontrando esas fortalezas y debilidades en el hacer, porque si bien partimos pensando un poco en las bandas de vientos y percusión que tocan frevos en los carnavales brasileros, o en las murgas porteñas tocando en la calle, lo cierto es que siendo dos nuestra realidad no era ninguno de esos dos casos. Entonces aprovechamos mucho la posibilidad de crear varias capas en la grabación y fuimos encontrando de qué manera se podía armar una música que tuviera todos los componentes que queríamos con lo que teníamos. Como la música la armamos desde el inicio para ser grabada fue fundamental pensar cómo iba a ser mezclada y qué lugar iban a ocupar los instrumentos en la mezcla. Ahí es donde el rol de Alejandro Saro en la mezcla y el master fueron fundamentales. Fuimos encontrando con él como disponer al ensamble de instrumentos para que se escuche cada uno con claridad cumpliendo su rol y a la vez armando el sonido del conjunto. Así que los procesos de composición, arreglo y mezcla estuvieron sumamente entrelazados para lograr el resultado final.

T: ¿Cómo hicieron confluir a Caetano Veloso, The Beatles, Rakph Towner y la chaya de cierre?

MRR: Pienso mucho en que uno expresa lo que vive y las cosas que le llegan y emocionan. Nosotros nacimos y crecimos en la ciudad de Buenos Aires, y por eso no nos llegó un sólo estilo de música sino infinidad de géneros, tanto argentinos como de distintos lugares del mundo. Lo que se escuchaba en casa, lo que escuchaban les amigues en el colegio, las músicas que pudimos escuchar en vivo, lo que nos recomendaron maestros y gente con la que tocamos. Y además, si bien Agus está más identificado con la música folclórica, ambos hemos transitado un montón de estilos distintos desde que empezamos a tocar. Por eso a la hora de armar algo propio aparecen todos esos gustos, que son realmente una mezcla muy grande y llegan de lugares muy diversos con formas muy distintas de pensar y hacer música. Y me gusta pensar que el punto en común de todo eso es la mirada que nosotros le podemos dar a la hora de tocar y versionar.

(Télam)