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Separadas, con Cid y Antonópulos, arrancó con el segundo mejor rating del día

Por Agencia Télam

21-01-2020 03:15

La ficción "Separadas", cuyo elenco encabezan Celeste Cid y Mónica Antonópulos, arrancó anoche por el Trece con promedio de rating de 10,5 puntos, lo que le dio el segundo lugar de la jornada detrás de "El Muro Infernal", el ciclo de entretenimientos de Telefe que logró 12 puntos.

Según Ibope, lo más visto de la jornada fue "El muro infernal" (Telefe) que marcó un rating de 12 puntos, el segundo puesto lo ocupó el debut de "Separadas" (El Trece) con 10.5 puntos y la novela turca "Huérfanas" (Telefe) se ubicó tercero, con 9.3 puntos.

El rating de "Separadas" fue la marca más alta del canal en lo que va del año. Además, la ficción producida por Pol-ka se ubicó como lo segundo más visto de la jornada. En los 40 minutos que compitió con "Huérfanas", la ficción de El Trece le ganó a la novela turca de Telefe por 0.7 puntos.

La ficción escrita por Marta Betoldi y Josefina Licitra, cuenta la historia de siete mujeres que se ven afectadas, en diferente medida, por un fraude inmobiliario que las sume en una profunda crisis y las deja al borde del abismo.

Las siete mujeres protagonistas son Celeste Cid, Marcela Kloosterboer, Mónica Antonópulos, Julieta Zylberberg, Gimena Accardi, Julieta Nair Calvo y Agustina Cherri, mientras que Mariano Martínez, Marco Antonio Caponi, Sebastián Estevanez, Maxi Iglesias, Ludovico Di Santo, Andrés Gil y Victorio D'Alessandro son algunos de los hombres que giran en torno a esta constelación femenina.

Fausto Valdés -a cargo de Marco Antonio Caponi, el arquitecto y artífice de este millonario desfalco-, huye del país sin importarle que, entre el tendal de víctimas que ha dejado, se encuentran personas de su círculo más íntimo.

La idea del guión además rompe con el preconcepto de pensar que todas las actrices encarnan a mujeres divorciadas, ya que la idea de separación gira a tomar distancia de su trabajo, de su rol como madres, del patriarcado, de mandatos sociales arcaicos, de sus propios conflictos internos y de amargas experiencias vividas.

Celeste Cid encarna a Martina Rivero, DJ y dueña, junto a su hermana Clara (Antonópulos), del Espacio Rivero, un gran local que incluye una florería, un bar y un gimnasio.

Nunca se ha preocupado demasiado por este comercio, pero luego de lo ocurrido con Fausto (Caponi), su cuñado, deberá hacerse cargo y relegar su tan amado trabajo con la música. Ese lugar se convertirá en su salvación económica y, también, de algunas de las damnificadas por el desfalco.

Antonópulos es Clara Rivero, madre de dos hijos y esposa de Caponi que la abandona luego de la gran estafa por lo que ella debe responder ante los damnificados. Es una mujer sensible, culposa e insegura, conservadora al punto tal que abandono su vida para criar a sus hijos. A los 40 se encuentra sin dinero y teniendo que salir a trabajar algo que no hizo nunca en su vida.

Cid y Antonópulos charlaron con Télam sobre este nuevo proyecto:

T:-¿Cómo viven esta mancomunión de este equipo de chicas que puede generar empatía con la gente?

CC:- En este contexto y siempre, ¿no?, el otro día recordábamos que Pol-Ka de por sí tiene historial de contar historias femeninas en un montón de sus programas. En este momento, también la responsabilidad que conlleva estar atentos a los temas del día, nos cuestiona a nosotros como persona más allá de la actuación. Así que todo eso puesto sobre la mesa en función del trabajo y contentas.

T:- ¿Tu personaje es una profesional, trabaja, o en el marco de esos rasgos conservadores es una señora?

MA:- Es una mujer que se dedicó a su familia y se ve obligada por la estafa de su marido a salir a trabajar, así que cerca de los 40 años tiene que empezar a rebuscársela para mantener a sus hijos y su casa. Se cuenta un poco el conflicto de la mujer que quedó afuera del campo laboral y de repente tiene que salir y para muchas cosas se quedó afuera, se siente vieja, se siente inútil. Habla un poco de la crisis de la mujer cercana a los 40 cuando no estuvo trabajando.

T:- ¿Cómo es volver a la televisión en este momento tan particular? Hubo mucho revuelo por los esterotipos de mujeres que la tira presentaba.

CC:- Es un momento de antemano en donde a veces ni siquiera vemos lo que hay en frente que ya hay un impulso de cuestionar. La parte buena para mí es esa, hay una mirada atenta a estar cuestionando cosas, estamos atentos a cosas que hemos comprado en otro momento y hoy salimos a cuestionar. A veces por demás, a veces no hay ni un tiempo de proceso para ver qué te devuelve del otro lado que ya lo estamos cuestionando.

T:- ¿Hace 10 años hubiera pasado desapercibido?

CC:- Sí, todo estaba dormido en general, hay una cosa reactiva a nivel social. Por eso, por momentos me parece que está re bien y por momentos ni siquiera se ve qué se está cuestionando, esa es mi sensación. Pero me parece que es algo que es bienvenido y que también a uno lo inquieta, en el sentido de que nos hace estar atentos a esa mirada. Para mí es algo positivo.

T:- En relación a la época que empezaron a hacer televisión, por ahí lo que hay hoy es que esa inmediatez de que se suben imágenes o videos a las redes sociales, no les da tiempo de elaborar el personaje.

MA:- Sí, pero me parece que esa inmediatez es con todo, hoy todo tiene una capa de superficialidad. Todo es tan apresurado que hoy es el tema del día y mañana pasó, es un poco lo rápido que estamos viviendo y las redes, que parece que fuera lo único. Toda una dimensión después se duplica en todos los medios y en realidad es algo mínimo. Me parece que es un momento espectacular porque nos da la posibilidad de renunciar a proyectos o bajarse de proyectos porque uno no está cómoda con como se está afrontando. Me siento cómoda recibir proyectos y renunciar, cuestionarlos o que lo modifiquen porque el personaje que traen te hablan de empoderamiento y después ves que no lo compartís o que no es tal.

T:- No es solo poner una mujer como protagonista y ya está.

MA:- Claro, entonces me parece que es un momento buenísimo, donde empezamos a tener otros derechos y otras voces. Y que se esté contando una ficción de siete mujeres contado por una mujer es un logro.

T:- ¿Cómo es ser separada en esta nueva etapa del milenio? Cada personaje es separada de algo.

CC:- Yo lo tomo como una distancia también, separarse de una situación y poder ver las cosas desde otro punto de vista, compartir otras miradas. Un poco el programa apunta a eso. Está bueno porque se habló de separada y en seguida la cabeza te lleva a creer que se separó de un novio, como si fuera el único conflicto. Me parece que fue inteligente el nombre que pusieron y apresurado lo que se dio.

T:- Que sean los hombres los que acompañan cuando quizás hace 5 años eran el centro de la ficción, ¿cómo lo viven?

MA:- No lo veo que es tan así, me parece que todavía falta muchísimo. Hay muchas ficciones y series donde las mujeres siguen siendo funcionales a una voz o a una historia. Todavía falta un montón. Estamos aprendiendo también qué tiene que ver con el empoderamiento, a veces te llegan productos que te hablan de eso y no. Es simple porque salta cuando es la pluma y la mirada puesta en una óptica femenina, ya sea hombre o mujer el autor o autora, que del hombre. Es muy diferente. Todavía falta un montón.

T:- Mencionabas lo del empoderamiento, ¿sentís que el marketing se mete también en esas cuestiones para aprovechar este fenómeno?

MA:- El marketing siempre, es lo que atacamos.

CC:- Pero todo suma a que se pueda hablar de eso. Creo que muchas veces no tenemos respuestas tan bajadas a tierra, es un momento que invita a cuestionarnos y el tiempo irá respondiendo estas preguntas. Mismo en las escenas, estar hablando de las posturas que tienen los personajes, en otro momento era una escena más y hoy es un tiempo donde nos detenemos a pensar qué postura tomamos. Desde ese lugar bienvenido sea.

MA:-Lo que está bueno acá es que las siete mujeres piensan distinto, llevamos la maternidad totalmente diferente y se cuestionan. Es para aprender y respetar. (Télam)