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Según Perinelli y Oliboni, de SOMI, la temporada comenzará tan solo en 2021

Por Agencia Télam

07-05-2020 02:45

Los dramaturgos Roberto Perinelli y Héctor Oliboni, integrantes de la Fundación SOMI y a cargo de la sede propia de Teatro del Pueblo, inauguraron la sala a principios de febrero y a mediados de marzo se vieron sorprendidos por la cuarentena y la consiguiente inactividad, situación que los afecta gravemente como también al resto de la escena independiente.

"Nos agarró comenzando y en buena forma. Pero no tuvimos mucha temporada: al mes y medio de comenzada el 2 de febrero, tuvimos que cerrar", comentó Perinelli en diálogo con Télam.

A lo que Oliboni añadió: "Justo cuando habíamos comenzado y después de haber tenido que posponer los estrenos durante casi seis meses por las dificultades que tuvimos con la construcción de nuestro estupendo y nuevo edificio, que nos demandó más de dos años de esfuerzo y trabajo".

Télam: ¿Cuál es la situación de este momento?

Héctor Oliboni: Todos tuvimos un golpe muy fuerte. Tanto los grupos como la sala; los grupos porque habían ensayado durante meses, invertido en sus puestas y esperaban recuperar los gastos en la temporada. Y la sala porque se quedó sin recursos para su mantenimiento.

Roberto Perinelli: Los elencos quedaron, supongo, con ganas de recomenzar cuando esta pesadilla termine. En este sentido el teatro independiente es indetenible. Los contratos eran los habituales que se establecen entre las salas y las cooperativas de acuerdo a las normas, por ser una sala subsidiada, que son pautados por el Instituto Nacional de Teatro (T) y Proteatro.

T: ¿Pueden cuantificar el daño económico de este parate?

RP: La situación es seria aunque todavía no demasiado grave para nosotros. Insisto, por el momento. Ocurre que por causa de la mudanza y la inauguración del nuevo espacio hicimos una consideración de los gastos fijos y los hemos reducido bastante, de modo que los montos que tenemos que afrontar en Lavalle 3636 son menores a los que asumíamos en la sede de Diagonal Norte. Esta mirada tranquilizadora se evapora, en nuestro caso, al tener en cuenta las deudas contraídas por la construcción, que todavía no pagamos y debemos pagar.

HO: La sala esperaba con ansiedad los estrenos y el inicio de la temporada para solventar sus gastos fijos y variables, y los grupos no pudieron recuperar el dinero que habían invertido en sus puestas ni recibir lo que les correspondía de las recaudaciones por las funciones.

T: ¿Conocen casos concretos de damnificados?

HO: No solo se suspendieron las obras en cartel; quedaron en estado vegetativo, hasta nuevo aviso, muchísimas producciones que estaban ensayándose o a punto de comenzar los ensayos.

RP: Todos los que producimos teatro quedaron mal parados porque no hay ingresos por boletería. Si bien el teatro independiente no recauda cifras escandalosas, lo que reciben las cooperativas sirve para equilibrar gastos personales. Los autores, que recaudan por Argentores, están en la misma y triste situación.

T: ¿Teatro del Pueblo tiene formas de afrontar los gastos corrientes?

RP: Para afrontar lo que queda contamos con algo de reservas y con los subsidios del T y Proteatro. Me gustaría valorar la actitud del T, que muy rápido salió al encuentro de la dificultad y arbitró la entrega de subsidios excepcionales que alivian bastante.

HO: A eso se suman algunos proyectos estatales en preparación, como por ejemplo el plan Podestá. Pero no alcanzan para cubrir los gastos corrientes. Para eso hemos comenzado a estructurar un ciclo de formación artística y cultural; organizar talleres, conferencias y charlas vía online. Para mayo ya están preparadas clases magistrales con César Brie, Vivi Tellas, Javier Daulte y Ana Alvarado, además de talleres de formación dictados por Mariela Asensio, Andrés Binetti y Horacio Banegas. Para enterarse a fondo se puede ingresar en nuestra página, www.teatrodelpueblo.org.ar

T: ¿Como Fundación tienen ventajas frente a otras salas independientes?

RP: Tenemos limitaciones porque siendo una fundación sin fines de lucro no podemos tener ingresos que no provengan de nuestras actividades.

T: ¿Algunas salas independientes tendrán que cerrar?

RP: -Opinando con el corazón, no con la razón, estoy seguro de que todas de un modo o de otro van a salir adelante. La resiliencia -término que se usa ahora y queda muy bien- es muy alta.

HO: -Supongo que hay salas en condiciones de poder superar en el tiempo las dificultades actuales, aunque sin saber cuándo se podrán realizar esas acciones. Y me temo que algunas, o muchas, van a tener serias dificultadas porque si no están apoyadas por los organismos estatales van a tener que cerrar.

T: -¿El teatro independiente argentino tiene elementos para salir de nuevo a flote?

HO: El teatro independiente tiene una historia llena de luchas y ha conseguido, a través del esfuerzo y el talento, superar momentos sumamente difíciles. En épocas de crisis ha demostrado una capacidad de reacción extraordinaria. Quizá desaparezcan algunas salas, pero se abrirán muchas otras. Como ha ocurrido en los últimos años, donde la gente viene haciendo teatro en todos los espacios que encuentra.

T: ¿Cómo ven la posible salida de esta crisis?

HO: Es difícil saber lo que puede llegar a suceder y cuándo se terminará esta situación que nos tiene a todos encerrados, en varios sentidos, y sin posibilidades de poder trabajar, crear y participar nuevamente de esa hermosa ceremonia que es el teatro. Mi impresión es que va a ser una de las últimas actividades que serán autorizadas.

RP: Tenemos que reabrir las salas y esperar la reacción del público, que es el que en realidad sostiene la actividad. Va a costar el regreso, la desconfianza se va a disipar lentamente y la habitualidad instalada -eso de no salir y quedarse en casa- va a resistir antes de romperse del todo. Si bien la realidad del teatro independiente no es la misma que la del teatro comercial, es más ágil y menos dependiente de las altas exigencias de producción, creo que la temporada comenzará en enero del año próximo.


(Télam)